En Tamaulipas, la mayoría de las mujeres que se encuentran en prisión aún no han sido declaradas culpables por un juez. Aunque permanecen privadas de la libertad, en promedio seis de cada diez siguen esperando una sentencia que defina su situación jurídica.
Mujeres encarceladas sin sentencia
Los datos más recientes muestran que apenas el 37.7% de las mujeres recluidas en centros penitenciarios del estado -40% en número redondo- cuenta con una condena, mientras que el resto permanece sujeto a proceso penal. La cifra coloca a la entidad como la cuarta con menor proporción en este indicador, solo después de Sinaloa, Estado de México y Aguascalientes.
Así lo detalla un informe del Instituto Belisario Domínguez de la Cámara de Senadores, donde se expone que lo anterior forma parte de un fenómeno que se ha profundizado en México durante las últimas dos décadas. Mientras la población masculina en prisión ha crecido de manera moderada, el número de mujeres privadas de la libertad aumentó casi 48% entre 2005 y 2025.
Con base en estadísticas del sistema penitenciario nacional, el organismo señala que este incremento no necesariamente responde a un aumento de la delincuencia femenina, sino a una política criminal que ha privilegiado el encarcelamiento como respuesta a distintos delitos. En particular, los relacionados con drogas figuran entre las principales causas de ingreso de mujeres a prisión.
Mujeres en espera de su penitencia
En Tamaulipas había 252 mujeres privadas de la libertad durante 2025, lo que ubicó al estado en la posición 20 a nivel nacional por número de internas. Sin embargo, más que la cantidad, predomina la indefinición de la situación jurídica en muchas de ellas.
A nivel nacional, una de cada cuatro mujeres encarceladas lleva más de dos años esperando una sentencia. Además, la mayoría no tenía antecedentes penales antes de ingresar a prisión. Según la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad, apenas el 6.8% había sido sentenciada previamente en el estado por algún delito, lo que significa que nueve de cada 10 enfrentaban su primer contacto con el sistema penitenciario.
El Instituto Belisario Domínguez señala que detrás de estas cifras suelen existir historias marcadas por la vulnerabilidad. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha advertido que factores como la pobreza, la falta de oportunidades laborales, las responsabilidades de cuidado y la violencia ejercida por parejas o familiares influyen en el involucramiento de muchas mujeres en actividades ilícitas.
Delitos más comunes en mujeres
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos también ha documentado que numerosas mujeres terminan procesadas como coacusadas en delitos cometidos por sus parejas, particularmente en casos relacionados con narcotráfico o secuestro. En muchos de estos expedientes, reciben penas similares pese a haber tenido una participación secundaria.
Los delitos más frecuentes por los que las mujeres son privadas de la libertad son homicidio, robo, secuestro y delitos contra la salud. Sin embargo, las organizaciones dedicadas al estudio del sistema penitenciario advierten que la discusión no debe centrarse únicamente en los delitos cometidos, sino también en la lentitud de los procesos judiciales y en el uso cada vez más extendido de la prisión preventiva.
AA