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Martes , 26.03.2019 / 19:13 Hoy

“Morir luchando y no de hambre”: mujeres de Macuspana

Tras siete años de promesas de varios funcionarios para construir una maquiladora que las autoemplee, indígenas esperan que su caso avance.

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Son mujeres choles y chontales, viven en Macuspana, Tabasco, y llevan siete años buscando la creación de una maquila que las autoemplee, pues son parte de las 77 mil 912 mujeres que habitan en el municipio donde 68 por ciento de su población vive en pobreza, de acuerdo con datos de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).

Entrevistadas por Cimacnoticias, cinco mujeres de las 50 que forman parte de la cooperativa Exótica Textiles, SA de CV, explicaron que desde hace siete años buscan la creación de una maquila, pero nunca se imaginaron que ello traería violaciones a sus derechos humanos por parte de autoridades federales y estatales, quienes han obstaculizado su proceso de organización.

Todo inició en 2010, cuando 700 mujeres lograron que el gobierno municipal les construyera 5 mil 500 pisos para sus viviendas como parte de un programa de la Sedesol. Esto motivó que 500 de ellas se organizaran y buscaran que el gobierno estatal financiara la construcción de la primera planta maquiladora de confección de prendas de vestir en el municipio, de la que ellas fueran dueñas y donde pudieran autoemplearse.

Exótica Textiles, explicaron, es un nombre que expresa la idea de que son “exóticas, porque nacieron en un terreno difícil, en lo diferente y porque no se conforman con lo poco que ofrecen los políticos, sino luchan por mejores condiciones de vida”.

Para diseñar el plan de negocios del proyecto recurrieron a investigadores del Instituto del Politécnico Nacional (IPN), quienes por instrucciones de la entonces directora Yoloxóchitl Bustamante Díaz donaron el proyecto.

Sin embargo, por orden de las autoridades y “como práctica dilatoria”, denuncian las mujeres, el gobierno estatal les ha pedido tres veces la reelaboración del estudio, por lo que también se acercaron a la Universidad Autónoma de Tabasco y a la Universidad Autónoma de Puebla, quienes han asegurado que el proyecto es factible.

Su exigencia logró que en 2012, previo a dejar el cargo de gobernador, el priista Andrés Granier Melo les donara un predio en comodato a 30 años. Al asumir la gubernatura del estado, el perredista Arturo Núñez Jiménez les prometió apoyo, pero a la fecha nada ha pasado.

En 2013 un grupo de mujeres tomó la tribuna del Congreso estatal y fueron golpeadas.

“Cuando ellos nos hacen cosas a nosotras nos dan ánimos, cuando piensan que nos van a derribar nos ponen más en alerta. Queremos que haya trabajo para todas y dejar algo para la comunidad”, afirmó la defensora, de más de 60 años de edad, y habitante de la comunidad Villa Benito Juárez, Isabel Antonio Guzmán.

Ese mismo año, el gobierno estatal les ofreció 100 máquinas industriales, 100 becas y capacitaciones que no fueron entregadas, y en 2014, junto con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), les prometieron recursos para el proyecto, pero no presentó en tiempo las cartas compromiso que obligaban a aprobar los recursos.

Lo mismo ocurrió en 2015, cuando el gobierno de Núñez no ingresó el plan de negocios al Instituto Nacional del Emprendedor para que éste se construyera, a pesar de que la instancia había aprobado ya toda la documentación.

Luego de diversas exigencias, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos emitió las recomendaciones 145, 146, 147, 148 y 149/2014, dirigidas al entonces alcalde Víctor Manuel González Valerio, donde se le obligaba a entregar los recursos necesarios para la implementación de la maquiladora, a aprobar políticas públicas en favor de las trabajadoras y a emitir una disculpa pública por la violación de sus derechos humanos.

Pese a ello, las trabajadoras denunciaron que la comisión estatal no presionó al gobierno para cumplirlas, lo que las llevó a manifestarse en un acto público del gobernador Arturo Núñez, el 25 de marzo de 2015, no obstante al término de éste, la escolta del mandatario las golpeó.

En agosto de 2015, Lucía Hernández Canul, de la Ranchería el Triunfo, también de Macuspana, inició una huelga de hambre afuera del Congreso estatal, pero nadie le hizo caso, aun cuando sus compañeras se sumaron a la huelga. Lo único que obtuvieron, relataron, fue la detención de la presidenta del movimiento, Alicia Jiménez Hernández, junto con el defensor de derechos humanos y asesor legal de su caso, Julio César Álvarez, acusados de instigación a cometer delito en pandilla.

El 23 de julio de 2015 las trabajadoras entregaron a la comisión estatal y a la quinta visitaduría de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) un recurso de incumplimiento a las recomendaciones. Desde entonces esperan que ésta se pronuncie en su favor.

“Yo prefiero morir luchando que de hambre, por eso estamos luchando para tener un trabajo digno”, afirmó Lucía Hernández.

Aunque explicó que desde marzo de este año ya cuentan con las escrituras que acreditan a 34 de ellas como propietarias de un predio en la Ranchería José López Portillo, a unos minutos de la cabecera municipal de Macuspana, están en espera de que la construcción sea financiada.

El año pasado, a través de un fondo otorgado por la CDI, las mujeres compraron maquinaria y materia prima para realizar sus primeras prendas; con lo que obtienen de las ventas y de otros trabajos que realizan se mantienen.

Acompañadas por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, esperan que la Comisión Estatal de Atención a Víctimas (CEAV) atraiga su caso por las violaciones a sus garantías individuales.

Esta semana llegaron a la Ciudad de México, a la sede de la CNDH, para iniciar una huelga de hambre que duró tres días, pues lograron que esta instancia convocara a una reunión el próximo 7 de agosto con su titular, Raúl González Pérez, y el alcalde municipal, José Eduardo Rovirosa Ramírez, entre otros funcionarios de varias dependencias, para que se garantice el financiamiento para la construcción de la maquiladora textil.

La líder de las trabajadoras, Alicia Jiménez, dijo a Cimacnoticias: “Nos duele que tengamos que llegar a estos extremos, a poner en riesgo nuestra salud para que la CNDH y todas las autoridades volteen a vernos”.

Añadió que la reunión fue un buen acercamiento y concluyó: “No vamos a ceder, vamos a continuar hasta tener nuestra maquila porque representa la oportunidad de salir de la pobreza en la que vivimos las indígenas en Macuspana”.

Cimacnoticias: Periodismo con perspectiva de género

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