Estados

Marcela Alejandra Campos Frías: La música como motor de cambio

Inspiración. Aquella niña que buscaba sentarse cerca de la sección de violinistas de la Camerata de Coahuila, logró convertir su sueño en realidad. En la actualidad es la más joven integrante de esta orquesta.

Para Marcela Alejandra Campos Frías, la integrante más joven de la Camerata de Coahuila, la música no es solo una disciplina artística, sino una fuerza capaz de transformar vidas. 

A sus 21 años, la violinista originaria de la Comarca Lagunera ha cumplido uno de sus mayores sueños: formar parte de la Camerata de Coahuila, orquesta que la inspiró desde niña.

La música estuvo presente en su vida desde los primeros años

 Creció en un entorno familiar donde la música clásica era habitual, por lo que su acercamiento fue espontáneo. “Fue muy natural”, recuerda sobre esa etapa en la que el canto fue su primer vínculo con el arte sonoro.

A los siete años comenzó a participar en coros infantiles, mientras en casa sonaban grandes obras del repertorio clásico. Sin embargo, el momento que amplió definitivamente su horizonte ocurrió cuando asistió a los conciertos de la Camerata de Coahuila. Ver una orquesta completa en escena despertó en ella una nueva inquietud. “Eso me motivó muchísimo y abrió mi panorama”, afirma al evocar aquellas primeras funciones que marcaron su interior.

En cada presentación buscaba sentarse del lado del teatro desde donde pudiera observar mejor a los violinistas. Le fascinaban la coordinación, la energía y la sonoridad del instrumento. Esa admiración pronto se convirtió en decisión: pidió a sus padres que la inscribieran en clases de violín. La conexión con ese instrumento fue inmediata y definitiva.

Entre las obras que consolidaron su vocación se encuentra “Las cuatro estaciones” de Antonio Vivaldi, pieza que la conmovía profundamente y reafirmó su deseo de dedicarse profesionalmente al violín. Creció escuchando grabaciones de violinistas como Julia Fischer, Hilary Hahn y Maxim Vengerov, pero sostiene que su inspiración más inmediata son sus maestros y el hecho de estar tocando al lado de músicos que toda la vida ha admirado.

Su formación inició en Gómez Palacio y continuó en Torreón bajo la guía del maestro Mauricio Campo, a quien reconoce como fundamental en su formación. Posteriormente, ingresó a la Licenciatura en Música en la Unidad Académica de Artes de la Universidad Autónoma de Zacatecas, donde actualmente perfecciona su preparación bajo la guía del maestro Abdel Anzaldúa.

Integrarse a una orquesta profesional representó un reto. 

“Siempre es muy diferente el trabajo en conjunto que el trabajo individual”, explica. La experiencia en la Camerata de Coahuila le ha permitido afinar su capacidad de integración, comprender la importancia de la sección y fortalecer la conexión musical y humana con sus compañeros.

Camerata, un antes y un después

En agosto de 2025 se integró formalmente a la sección de violines segundos de la Camerata de Coahuila, la misma agrupación que la inspiró cuando era niña. Formar parte de ella significó no solo un logro profesional, sino un parteaguas que marcó un antes y un después en su vida, donde su plenitud es evidente.

Convencida del impacto del arte en la sociedad, sostiene que la música clásica tiene un efecto especial en los jóvenes, pues les permite explorar y comprender sus propias emociones. Para ella, su capacidad de transformación es real: “Sí, claro. Yo creo totalmente en el poder transformador que tiene la música; es como medicina para el alma”.

Reconoce que aún predominan los hombres en muchas orquestas, pero celebra que cada vez más mujeres ocupen estos espacios. A quienes desean seguir esta profesión les envía un mensaje: “Que no tengan miedo de estudiar música”. Considera que la disciplina y la pasión pueden abrir puertas, incluso frente a los prejuicios sobre la viabilidad profesional en el ámbito artístico.

Entre sus metas futuras está desarrollarse como solista, explorar los conciertos que más la inspiran y ampliar su proyección artística. Si tuviera que definir la música en tres palabras, no duda: “Emoción, felicidad, alegría”.

Hoy, cada vez que escucha el aplauso del público al finalizar un concierto, confirma que el esfuerzo tiene recompensa. Aquella niña que buscaba sentarse cerca de los violinistas logró convertir la admiración en vocación, y en una promesa profesional que va cobrando fuerza en la escena musical.

dahh.

Google news logo
Síguenos en
Gabriela Vázquez
  • Gabriela Vázquez
  • Editora de suplementos en Milenio Laguna. Ha colaborado en secciones de Negocios, Metrópoli y Reportajes Especiales. Egresada de la Universidad Autónoma de Coahuila. Sus temas de interés: educación, salud, tecnología y equidad. Apasionada de las plantas.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.