Casi 90 años de tradición e historia son los que respaldan a uno de los platillos más tradicionales de Nuevo León: el machacado con huevo de la Tía Lencha.
Fidencia Quiroga nació en Ciénega de Flores en 1884, y fue hasta 1928 cuando comenzó a popularizar el famoso platillo de carne seca mezclada con huevo, hasta que se convirtió en la empresa Tía Lencha que se conoce hoy en día.
La construcción de la carretera Laredo en los años treinta creó el escenario perfecto para que el machacado con huevo tomara popularidad. La Tía Lencha, quien tenía un comedor cerca de las zonas de construcción, atendía a los trabajadores que iban de Monterrey a Ciénega de Flores, según cuenta Rogelio Quiroga, uno de los actuales dueños de la empresa.
“Ella les empezó a dar de comer a los ingenieros y a los trabajadores, les empezó a dar el machacado con huevo, y les empezó a gustar mucho, tanto que cuando se terminó la construcción de la carretera, puso su propia fonda aquí en Ciénega de Flores, y los mismos ingenieros se encargaron de divulgar que aquí en Ciénega de Flores había un platillo típico muy sabroso”, comentó.
De acuerdo con Quiroga, el platillo tuvo tanto éxito que personalidades de la talla de María Félix, Pedro Infante y Pedro Vargas, acudían a la fonda de la Tía Lencha solo para probar el machacado con huevo.
Pero la idea de comercializarlo salió del sobrino de la Tía Lencha, padre de Rogelio Quiroga, quien trabajaba en Monterrey en una compañía de seguros. Irónicamente fue el hartazgo que tenía hacia el machacado con huevo por tanto comerlo, lo que hizo que surgiera la idea del negocio.
“Ella era (la Tía Lencha) la que le echaba lonche, le daba casi siempre taquitos de machacado, y llegó un punto en que ya no quería comer tacos de machacado, y los empezó a compartir con los demás compañeros de trabajo”, cuenta Rogelio.
En los años sesenta, el padre de Rogelio Quiroga y sobrino de la Tía Lencha fue ascendido a gerente de ventas en la compañía de seguros, por lo que tuvo la oportunidad de viajar a otros estados de la República. La popularidad del platillo era tanta que en sus viajes, trabajadores de la compañía le preguntaban por el machacado.
“Le decían: ‘Oye, dicen los compañeros que tú les llevas un lonche muy sabroso, que una carnita, que un machacado, tráenos’, y empezó por bolsitas así de papel de las de antes a llevárselos, y fue así como empezó a vender entre sus propios compañeros la carne seca”, explica.
A pesar de la renuencia de la Tía Lencha y muchas personas cercanas, su sobrino decidió dejar el puesto gerencial que tenía en la compañía de seguros, para dedicarse de lleno a la comercialización de la carne seca.
Es así como la carne seca Tía Lencha se convirtió en una empresa que, en la actualidad, incluso exporta producto a los Estados Unidos, algo que de acuerdo con Rogelio Quiroga, era un sueño de su padre que alcanzó a ver cumplido.
Los hermanos Rogelio y Ambrosio Quiroga, actuales dueños de Tía Lencha, explican que actualmente cuentan con alrededor del 45 por ciento del mercado de carne seca en el país.
Sin embargo, aseguran que han tenido problemas con la competencia desleal que existe en la región, ya que muchos productores no cumplen con los estándares de calidad e incluso, venden producto que no es proveniente de la res.
Incluso, cuentan que la exportación de carne seca a Estados Unidos estuvo vetada por seis años, debido a que dos empresas mexicanas no cumplieron con los estándares de calidad, hasta que finalmente, y con ayuda de gestiones del Gobierno mexicano, volvieron al mercado de exportación.
Actualmente, Tía Lencha tiene presencia en todos los estados de la República Mexicana, y tienen certificación para exportar a Japón, aunque aún no concretan ventas.
“Estamos en todo México, desde el río Bravo hasta el Suchiate, decía mi padre, no hay tienda que no se le venda, el único que no le vendemos es porque no nos paga”, dice Rogelio Quiroga.