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  • Cuando el calor vence al miedo: familias desafían el peligro y se meten a nadar en una laguna llena de cocodrilos en Tampico

  • Niños y adultos se meten a nadar en la laguna del Chairel pese a los avisos por cocodrilos; vecinos piden una barrera de protección.
Menor nadando en la laguna del Chairel pese a los avisos | Yazmín Sánchez
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En el sur de Tamaulipas, el calor ha terminado venciendo al miedo.

Con sensaciones térmicas que alcanzan los 40 grados centígrados, niños, adolescentes y adultos se meten a nadar en la laguna del Chairel, uno de los cuerpos de agua más famosos de Tampico, donde letreros advierten una y otra vez que está prohibido introducirse porque se trata de un hábitat natural de cocodrilos.

Pero las advertencias no siempre bastan.

Por las mañanas, cuentan los vecinos, es común observar a un cocodrilo cruzar lentamente las tranquilas aguas frente al parque Fray Andrés de Olmos, localizado en el corazón del puerto tamaulipeco.

Horas después, cuando el calor aprieta, ese mismo sitio suele convertirse en un improvisado balneario donde familias completas llegan con traje de baño, flotadores y niños para refrescarse, aun cuando saben —o descubren demasiado tarde— que comparten el agua con reptiles capaces de superar los dos metros de longitud.

MILENIO documentó cómo menores de edad ingresan a bañarse en ese punto de la laguna mientras sus padres permanecen en la orilla.

Algunos les colocan salvavidas o flotadores como si se tratara de una tarde cualquiera de verano, una escena que podría parecer normal en una ciudad rodeada de cuerpos de agua, de no ser porque el Chairel es también uno de los principales hábitats del cocodrilo moreletii.

Lo que para algunos representa una forma de escapar del intenso calor, para las autoridades y vecinos se ha convertido en una preocupación constante.

Porque el riesgo no está oculto. Está anunciado.

A lo largo del paseo existen señalamientos que alertan sobre la presencia de cocodrilos y prohíben nadar; sin embargo, en distintos momentos del día hay jóvenes que se salen de la escuela, turistas y habitantes de colonias cercanas que aprovechan la falta de vigilancia para lanzarse al agua.

Ese comportamiento mantiene encendidas las alertas ante la posibilidad de un ataque.

Ejemplar de cocodrilo permanece sobre las rocas en este cuerpo de agua de Tampico.
Cocodrilo descansa sobre las rocas de la laguna del Chairel. | Yazmín Sánchez

Antes era una laguna para nadar

Hace tres décadas la historia era distinta.

Fernando Arturo Sánchez, quien desde hace aproximadamente 30 años vive en la colonia Fray Andrés de Olmos, recuerda que la laguna era uno de los principales sitios recreativos de la ciudad y nadie pensaba en cocodrilos cuando decidía darse un chapuzón.

"En ese tiempo que a mí me tocó andar ahí, la gente se metía a nadar, a rentar lanchas de remo de madera y las familias de aquel entonces no tenían las opciones de ahora, entonces era un lugar seguro en el que se podían bañar y todo. Sí, había ahogados, pero por circunstancias diferentes, no de víctimas de algún ataque de algún lagarto", rememoró el representante vecinal.

Hoy la imagen cambió por completo.

En los últimos cinco años, asegura, los avistamientos de cocodrilos en la laguna del Chairel aumentaron de manera considerable.

El mismo cuerpo de agua que abastece de líquido a Tampico, Ciudad Madero y Altamira también se convirtió en un sitio donde los reptiles aparecen cada vez con mayor frecuencia.

Ya no sólo permanecen dentro del agua.

Se les observa tomando el sol sobre las rocas, descansando en la orilla e incluso desplazándose por instalaciones cercanas a la infraestructura petrolera.

"Aquí concretamente en el Fray Andrés Olmos, en el área ecológica, está ahí en la parte de atrás, hay unas piedras donde se subió a solearse, incluso en el pasto. En la parte final colindante a la toma de Pemex, ahí también vamos a decirlo, es su hábitat o nido, ya que los mismos petroleros están compartiendo imágenes y videos de donde ellos andan en esa zona", detalló.

La escena ya forma parte de la vida cotidiana para quienes habitan alrededor de la laguna.

En días de intenso calor, el agua del Chairel adquiere una temperatura agradable para quienes buscan refrescarse.

También es el hogar de tortugas, patos, iguanas y una amplia variedad de peces que conviven dentro del mismo ecosistema y convierten al lugar en uno de los principales atractivos naturales del sur de Tamaulipas.

Pero debajo de esa aparente tranquilidad también vive una población creciente de cocodrilos.

Y es precisamente ahí donde algunos deciden nadar.

Personas se refrescan en la laguna del Chairel, hábitat natural de cocodrilos.
Adultos y menores se refrescan con flotadores en aguas del Chairel. | Yazmín Sánchez

El día que un cocodrilo siguió a un kayakista

Los vecinos ya aprendieron a convivir con los cocodrilos. Eso no significa que hayan dejado de respetarlos.

Fernando Arturo Sánchez recuerda una escena que ilustra hasta qué punto la presencia de estos reptiles se ha vuelto cotidiana en la laguna del Chairel.

Mientras recorría el parque, observó cómo un kayakista avanzaba por el agua sin percatarse de que, a corta distancia, un cocodrilo seguía cada uno de sus movimientos.

El deportista sí lo había visto. Pero lejos de remar hacia la orilla o abandonar el recorrido, decidió sacar su teléfono celular para grabarlo.

Para el representante vecinal, aquella reacción sólo podía tener una explicación: se trataba de alguien acostumbrado a convivir con la especie.

Quien no conoce la laguna probablemente habría reaccionado de otra manera.

Esa confianza, sin embargo, preocupa a quienes viven todos los días frente al cuerpo de agua. Porque la costumbre puede hacer que el riesgo parezca menor de lo que realmente es.

Un paseo turístico con un riesgo permanente

La laguna del Chairel es uno de los sitios obligados para quienes visitan Tampico. Su paisaje, las áreas verdes y la posibilidad de convivir con la naturaleza la convierten en uno de los principales atractivos del sur de Tamaulipas.

Precisamente por esa razón, los vecinos consideran indispensable fortalecer las medidas de seguridad para evitar que una distracción termine en tragedia.

Fernando Arturo Sánchez explicó que, como representante de la colonia y después de dialogar con habitantes del sector, presentó una propuesta al Ayuntamiento de Tampico.

La idea consiste en instalar una barrera similar a la que existe en la Laguna del Carpintero para impedir que personas y cocodrilos entren en contacto en las zonas de mayor afluencia.

"Presentamos una solicitud al Ayuntamiento de Tampico pidiendo una malla, una cerca similar a la laguna del Carpintero", explicó el vecino.

La petición no busca desplazar a los reptiles, sino establecer un límite claro entre el espacio destinado a la recreación y el hábitat natural de la especie.

"Ese es el peligro que pudiera presentarse, que en un descuido humano totalmente entendible, un niño pueda acercarse a la orilla y viceversa, se salga el saurio y se pueda presentar alguna situación", advirtió.

La preocupación no surge de un temor exagerado. Parte de una realidad cotidiana.

En distintos puntos del parque existen señalamientos que prohíben nadar y alertan sobre la presencia de cocodrilos, medidas que Protección Civil mantiene desde administraciones municipales anteriores.

Aun así, hay personas que deciden ignorarlas.

Avisos de seguridad permanecen junto a la laguna del Chairel en Tampico.
Señalamientos advierten que está prohibido nadar en la laguna del Chairel. | Yazmín Sánchez

Una solución que cuesta casi un millón de pesos

La propuesta ya fue planteada. El problema ahora es el dinero.

De acuerdo con Fernando Arturo Sánchez, uno de los principales obstáculos para instalar una malla de protección en la zona de mayor concentración de visitantes es el costo de la obra.

Los presupuestos elaborados por empresas especializadas estiman una inversión cercana al millón de pesos.

Mientras no exista ese recurso, el riesgo permanece.

Por ello, los vecinos también plantearon una alternativa inmediata: iniciar una mesa de trabajo con las autoridades para analizar la reubicación de algunos ejemplares que permanecen cerca de las áreas más concurridas.

"Buscamos una mesa de trabajo para poder en lo corto y en inmediato, pues reubicar todos estos reptiles que están aquí a otra zona, es un trabajo una labor titánica, pero sabemos que se puede, si existe cuando menos ahorita el primer paso llevar a cabo eso, porque de lo contrario, ahora sí que estamos desaprovechando el espacio natural que tenemos", externó.

La propuesta parte de una idea sencilla. La laguna puede seguir siendo uno de los principales atractivos turísticos de Tampico.

Pero sólo si existe una separación segura entre los visitantes y una especie cuya presencia ha aumentado de forma considerable durante los últimos años.

Hasta ahora, esa frontera depende únicamente de los letreros... y de que la gente decida obedecerlos.

Palapas y señalamientos se encuentran a pocos metros de la laguna del Chairel.
Área recreativa del Chairel permanece junto al hábitat de cocodrilos. | Yazmín Sánchez

"En el Chairel hay más cocodrilos que en el Carpintero"

La imagen más conocida de Tampico cuando se habla de cocodrilos suele ser la Laguna del Carpintero.

Ahí los visitantes fotografían a los reptiles tomando el sol sobre plataformas instaladas especialmente para ellos, conocidas como asoleaderos, estructuras colocadas a media laguna para que estos animales de sangre fría regulen su temperatura.

Sin embargo, para las autoridades de auxilio existe otra realidad menos conocida.

La población de cocodrilos en la laguna del Chairel es incluso mayor.

"Tenemos que tener conciencia de que ese es un hábitat también de cocodrilos y que no hay la cantidad que hay aquí en la Laguna del Carpintero, allá hay mucho más y hay grandes también, ya que toda la gente que ya tiene tiempo viviendo en estos lugares, ya conoce, ya sabe que allá hay cocodrilos", aseguró el comandante del Cuerpo de Bomberos de Tampico, Héctor Guzmán Curiel.

La afirmación explica por qué las corporaciones de emergencia mantienen vigilancia permanente en la zona.

No sólo atienden incendios. También reciben reportes relacionados con los reptiles.

Entre ellos, el de adolescentes que se salen de clases para ir a nadar a la laguna.

"Nosotros estamos haciendo rondines diarios precisamente porque nos reportamos unos cocodrilos que estaban siendo juveniles que estaban saliendo mucho a la orilla", aseguró el responsable del Cuerpo de Bomberos, dependencia que desde hace años también participa en la captura y reubicación de cocodrilos cuando abandonan su hábitat y aparecen en calles, patios o zonas habitadas de la ciudad.

Para los cuerpos de auxilio, impedir que las personas ingresen al agua forma parte de la misma estrategia de prevención que retirar un reptil de una colonia.

Ambas acciones buscan evitar un encuentro que puede terminar en tragedia.

Palapas y señalamientos se encuentran a pocos metros de la laguna del Chairel.
Área recreativa del Chairel permanece junto al hábitat de cocodrilos. | Yazmín Sánchez

Una convivencia cada vez más difícil

El crecimiento de la población de cocodrilos en el sistema lagunario de Tampico ha obligado a modificar la forma en que la ciudad convive con uno de sus habitantes más antiguos.

Hace tres décadas, recuerdan los vecinos, el Chairel era un lugar donde las familias aprendían a nadar, rentaban lanchas de remo de madera y pasaban la tarde dentro del agua.

Hoy, los mismos espacios están marcados por letreros que advierten la presencia de cocodrilos y prohíben ingresar a la laguna.

Aun así, el intenso calor, la confianza de quienes crecieron cerca del agua o la falta de vigilancia en determinados momentos siguen llevando a niños, jóvenes y adultos a desafiar una advertencia que permanece a la vista de todos.

El cocodrilo no cambió de lugar. Sigue ocupando el mismo hábitat que durante años le perteneció.

Quienes continúan cruzando esa frontera son las personas. Y mientras el calor siga invitando a buscar un chapuzón en la laguna del Chairel, el mayor desafío no será vencer la temperatura.

Será recordar que debajo de esa aparente calma también nada uno de los depredadores más emblemáticos del sur de Tamaulipas.


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Jesús Alberto García
  • Jesús Alberto García
  • Periodista con experiencia en cobertura política, social y nota roja. Colabora en secciones de local, regional, estatal y nacional en televisión, radio, impreso y web.
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