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De imperio algodonero a potencia industrial: así sobrevivió La Laguna a sus grandes crisis económicas

El investigador e historiador lagunero Javier Ramos Salas repasa los 125 años de transformación de Torreón y la Comarca Lagunera.

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Con una historia económica de más de 125 años, la ciudad de Torreón y la región lagunera han crecido entre picos de progreso y fondos de crisis, entre décadas doradas con la industria pujante y el algodón en su esplendor, y retos que forjaron una región resiliente ante adversidades sociales y globales que amenazaban con asfixiar la economía local durante algunas décadas.

El investigador e historiador lagunero, Javier Ramos Salas, relata que hace más de cien años hubo factores que encendieron la chispa que detonó una explosión de crecimiento urbano y poblacional en Torreón, Gómez Palacio y Lerdo, de la mano de empresarios visionarios que echaron raíces y que a la postre verían frutos de desarrollo económico y social.

A mediados del siglo XIX, los ríos Nazas y Aguanaval depositaban sus aguas temporales en lagunas sin infraestructura hidráulica para su manejo; sin embargo, el crecimiento poblacional después de la llegada del ferrocarril atrajo a personas de diferentes partes del país y del mundo para darle forma a una ciudad de época con rápida colocación industrial y manejo hídrico.

¿Qué detonó el pronto desarrollo de Torreón?

Con el ferrocarril como vehículo atractor de población y de inversión, Torreón pasó de 9 mil habitantes en 1895 a 200 mil en 1950. “En 55 años, de la nada, existe una gran ciudad que era la número 5 en términos poblacionales, solo por debajo de ciudades como la CDMX, Guadalajara, Monterrey o San Luis”, expuso el investigador.

Las vías férreas hacia el centro de México y hacia Estados Unidos unieron dos mundos comerciales en un punto ideal para la agricultura, una agricultura mercantil, según describe Javier Ramos, en la que hay inversión en el campo y en el manejo del agua con presas y canales. El algodón fue la apuesta por la tendencia mundial que representaba.

“Llegó el boom algodonero y de ahí nació todo; es el símbolo de ese esplendor y de ese surgimiento de La Laguna. Se desarrolla toda una agricultura mercantil, se abren las oportunidades y los agricultores empiezan a invertir, primero, para dominar las aguas del río, crear presas, represas, canales o acequias. Fue una agricultura capitalista que requiere de cierto capital para sembrar las tierras”.

El investigador e historiador lagunero Javier Ramos Salas repasa los 125 años de transformación de Torreón y la Comarca Lagunera.
Javier Ramos Salas, investigador e historiador lagunero. | Roberto Amaya.

De ahí surgieron personajes empresariales como Andrés Eppen, representante y socio de la casa comercial Rapp Sommer, que impulsó el desarrollo y financiamiento agrícola, así como el trazado de la ciudad de Torreón de la mano de Federico Wulff. Entre otros, se recuerda a Feliciano Cobián, Pedro Arocena, Carlos González Montes de Oca.

“Hubo empresarios visionarios que invirtieron en la infraestructura hidráulica y empezaron a producir algodón con propósitos mercantiles. El algodón se convirtió en un negocio que dejaba mucho dinero desde los últimos 10 años del siglo XIX y los primeros diez años del siglo XX hasta la llegada de la Revolución”.

A decir del investigador, la Revolución frenó el crecimiento de la región con el cierre de empresas y desplazamiento de algunos extranjeros, pero luego, en los años veinte resurgir la industria y el desarrollo con el algodón como estandarte a pesar de la tensión mundial en guerra, venían tiempos prósperos, como lo fue durante los años cuarenta, los mejores del siglo.

El algodón a principios del siglo XX representaba hasta un 60 % del valor del comercio mundial. Fueron décadas de crecimiento económico en todo el mundo, sobre todo Estados Unidos, nuestros vecinos, con ese mercado nos bastaba. Se atraviesa la crisis mundial de 1929 al 33. Después viene el reparto agrario que dejó muy buena actividad económica de 1936 hasta 1950”.

La década de los cuarenta fue la más próspera en La Laguna, con un crecimiento estructurado, ya no solo del algodón, sino con la agroindustria, la manufactura y los implementos agrícolas, el jabón, la dinamita y lo asociado con la semilla del algodón”.

¿Con qué tropezó el algodón?

Después del esplendor que dejó la industria del algodón durante la primera mitad del siglo, tomó forma un monstruo que era llamado fibra textil de nylon y poliéster, lo que representó caídas en la demanda y el precio del algodón, con ello, una declive en la economía de la región durante a menos tres décadas.

“Lo que era el oro blanco, empezó a generar problemas, empieza un espiral en declive que nos congela durante la década de los cincuenta, sesenta y setenta. Lo que vendría era una reconversión”.

El investigador e historiador lagunero Javier Ramos Salas repasa los 125 años de transformación de Torreón y la Comarca Lagunera.
El investigador e historiador repasa los 125 años de transformación de Torreón y la Comarca Lagunera.| Roberto Amaya.

Reconversión económica

Ramos Salas describe tres fenómenos que cambiaron con las crisis económicas, uno de ellos la sustitución de cultivos, los agricultores empiezan a sembrar trigo, maíz o forrajes. El segundo relacionado con la conversión del capital agrícola al ganadero, llamado “ganaderización”, se invierte en ganado y corrales.

Como tercer fenómeno que reconvirtió la economía lagunera fue el crecimiento de fábricas y el surgimiento de la manufactura casera, derivado a la alza en la demanda mundial de productos metálicos, así, aquellos mecánicos que en la época fuerte del algodón tenían sus talleres eléctricos, ponen las primeras fábricas, entre ellas Industrial Kimball o Industrial Torreón.

Ya para los años ochenta y noventa la economía se recupera junto al sector manufacturero fuerte y la llegada de la industria textilera con maquiladora que representarían gran parte de las fuentes de empleo para los laguneros.

Las maquiladoras de pantalones de mezclilla llegaron a ocupar hasta 60 mil trabajadores permanentes en los noventa. Datos del Seguro Social en ese tiempo indicaban que el principal sector de empleos era el de prendas de vestir, sobre todo al abrirse el tratado de libre comercio. La región pasó de hacer alrededor de 300 mil prendas semanales a 2 o 3 millones”.

Sin embargo, después de ser llamada “la capital de la mezclilla”, llegó el año 2000 y China entró a la Organización Mundial del Comercio, con ello acaparó y detuvo ese crecimiento de la industria textil y exportación en La Laguna, que cabe señalar, tenía salarios muy bajos.

“Actualmente, la zona metropolitana de La Laguna tiene oportunidades de desarrollo como años atrás no habíamos tenido. Tenemos seguridad, tenemos gobiernos orientados al desarrollo económico e inversión, tenemos mano de obra suficiente para la llegada de nuevas industrias, tenemos infraestructura urbana suficiente y tenemos universidades”, agregó el investigador integrante de la Asociación Nacional de Historia y Geografía (ANHG).






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Jorge Maldonado
  • Jorge Maldonado
  • Reportero de la fuente empresarial y negocios. Comunicador egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) con acentuación en Periodismo en la carrera de Ciencias de la Comunicación.
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