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  • La Saucera, el pueblo de pólvora donde sus habitantes aprendieron a dominar el fuego... y el miedo

La producción de pirotecnia es una actividad tradicional de Tultepec, donde se produce 60% de la pirotecnia. | Foto: Tania Contreras

En la capital de la pirotecnia, los productores realizan hasta 300 mil piezas de cometas al día en talleres que, aunque están regulados por la Defensa, no están exentos de sufrir una nueva tragedia como la del 2016.

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M+.- Caminar por La Saucera es avanzar con un nudo en el estómago. El aire huele a pólvora fresca, combinada con tierra y pasto, en un paisaje donde del trabajo diario, meticuloso y peligroso de miles de manos nace el espectáculo que ilumina las noches de fiesta.

Para la mayoría, el estallido de un cohete o el destello de un castillo es sinónimo de celebración, infancia y orgullo patronal. Sin embargo, para más de 60 por ciento de los habitantes de Tultepec, el fuego no es un adorno: es su sustento, su legado artesanal y un riesgo latente con el que aprendieron a convivir desde la segunda mitad del siglo XIX.

Con el paso del tiempo y las tragedias continuas, las autoridades locales optaron desde hace décadas por dividir la zona de producción y almacenaje de la destinada a la venta al público en general. Así surgieron, hace 22 años, el Mercado de Cohetes de San Pablito y, hace 66 años, La Saucera. 

Más de 300 talleres entre parcelas y pólvora

La Saucera es una colonia ubicada en los límites de Tultepec y Nextlalpan, al norponiente del Valle de México. Se asienta en una extensión de terrenos que originalmente eran utilizados para el cultivo y donde hoy existen más de 300 construcciones que no son precisamente casas: son talleres donde los artesanos preparan la pólvora para los cohetones de trueno o de luz, las canastillas, los castillos, las portadas y las mechas.

También producen lo que los propios pirotécnicos llaman pirotecnia de juguetería: varitas, chifladores, palomitas, cohetes blancos, cañón bebé, bombas de luz y brujitas, productos que se venden y producen por toneladas en ese lugar.

La Saucera es un área poligonal integrada por las calles Chichipilco, Saucera, Canal Castera y la avenida San Antonio. A un costado pasa también el Circuito Exterior Mexiquense y, aunque todavía existen algunas parcelas donde se cultiva maíz, resaltan las construcciones de los módulos de producción y almacenes.

Marcadas con números visibles que identifican cada uno de los más de 300 talleres de La Saucera, las construcciones fueron hechas con base en especificaciones y recomendaciones de Protección Civil: cuartos de 3 por 4 metros, tabique tipo block y láminas de policarbonato.

¿Medidas de seguridad? Un tambo arenero, pala, extintores y una antena pararrayos.

Caminar por la calle Saucera es dirigirse a un destino incierto. Cada paso por esos caminos de terracería provoca cierto miedo; el olor a pólvora es ineludible y su combinación con pasto fresco y estiércol de vaca puede provocar la sensación de un hueco en el estómago.

Pero para unas tres mil personas, entre hombres y mujeres, adultos, adolescentes y personas mayores, ingresar a esa localidad es una actividad ordinaria porque es su centro de trabajo.

Son vecinos de Lomas de Tenopalco, del vecino municipio de Melchor Ocampo; otros llegan desde Nextlalpan o de diversas comunidades de Tultepec, como Lomas de Tultepec, San Antonio Xahuento o el centro de esta alcaldía.

Del hilo a la pólvora: así se fabrica la fiesta

En el taller de Pirotecnias Morza, el señor Ramiro Montero se dedica a la elaboración de mechas. El trabajador, vecino de Tultepec, explica que el procedimiento consiste en pasar el hilo suave por una sustancia preparada en un bastidor; una vez seca, se encera.

Al lado del taller se encuentra el de Cohetería El Mosquito, donde Librado Fernández explicó el procedimiento para elaborar más de 300 mil piezas de cometas al día.

Prácticamente, son los que más ventas generan, debido a que se trata de cohetes pequeños de luz que solo emiten chispas, casi inofensivos, y están destinados a ser quemados por los niños.

“Es pirotecnia de juguetería, de lo que tenemos mucha demanda, sobre todo en los puestos del mercado de San Pablito, tal vez por las vísperas de las fiestas patrias”, señaló a MILENIO.

En la elaboración de los cometas, brujitas o ratoncitos, sobre la mecha se hace un primer baño de la pólvora con chispa; luego se mete al yeso blanco para cubrirlo y hacerle la forma boluda y, finalmente, se pinta de colores llamativos.

En esta temporada septembrina, que es la que los productores y comerciantes de pirotecnia consideran la de mayor venta, los talleres trabajan casi al cien por ciento en la elaboración de cohetones, cuetes de luces, bombas de trueno o de luz, canastillas, mechas, crisantemos y chifladores.

Además, producen todos los artificios que lleva la composición de los castillos, los toritos, las ruedas y otras presentaciones.

En septiembre, la producción gira en torno a la pirotecnia de juguete por su alta demanda. | Foto: Iván Carmona
En septiembre, la producción gira en torno a la pirotecnia de juguete por su alta demanda. | Foto: Iván Carmona

La regulación no elimina el riesgo

En La Saucera, debido al manejo de la pólvora, los talleres se encuentran regulados por la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), al igual que los 300 comercios de venta en el Mercado de Cohetes de San Pablito.

Cada año, la Defensa supervisa el cumplimiento de las normas de seguridad de cada uno de los talleres de producción y comercios de venta, por lo que se otorga la autorización que da regularización a los establecimientos.

“Sin embargo, no todos los talleres están regulados; lamentablemente, tenemos muchos lugares no autorizados fuera de La Saucera”, indica el señor Gabriel Hernández Martínez, de la Unión de Pirotécnicos de La Saucera Tultepec A.C. (Upisat), quien destacó que gran parte de los accidentes ocurren en los talleres que operan sin las medidas de seguridad y en la clandestinidad.

En La Saucera, a pesar de las medidas de seguridad que se tienen, se han registrado diversas explosiones de polvorines. La más reciente ocurrió apenas el 25 de agosto, cuando el estallido alcanzó dos módulos de producción, sin que se registraran decesos o personas lesionadas.

En este 2026 suman cinco los estallidos, con al menos dos personas fallecidas y una decena de lesionadas.

En los primeros días de junio de 2025 ocurrió otra de las explosiones de mayores dimensiones, cuando se registraron una serie de estallidos que por más de dos horas alcanzaron unos 20 talleres de producción y almacenaje en La Saucera.

Datos del Instituto Mexiquense de la Pirotecnia señalan que, entre 2020 y 2026, el paraje de La Saucera ha sumado 49 siniestros.

Van cinco explosiones de pirotecnia dentro de talleres de La Saucera. | Foto: Jorge Carballo
Van cinco explosiones de pirotecnia dentro de talleres de La Saucera. | Foto: Jorge Carballo

Cuestión de tradición…

Desde tiempos antiguos, a mediados del siglo XIX, el pueblo de Tultepec se ha dedicado a manejar el fuego y controlarlo en estallidos y luces.

Según datos del Fomento Artesanal y de Promoción a la Pirotecnia del municipio, 60 por ciento de los habitantes se dedican a la fabricación de cohetes, a venderlos o a la quema en festividades.

En la actualidad, Tultepec es el lugar más representativo de la producción pirotécnica nacional, ya que 60 por ciento de la pólvora que se quema en festividades religiosas, patrias y de diciembre se elaboró en este municipio mexiquense.

Detrás de cada luz que surca el cielo en septiembre o diciembre hay una historia escrita con hilo, yeso y chispa. Domar el fuego no es un oficio cualquiera; es una tradición viva que ha moldeado la identidad de generaciones enteras.

Lo que para el país representa el clímax de una fiesta, para unos tres mil artesanos y sus familias es la rutina de cada mañana.

Entender la pirotecnia en México exige mirar más allá del destello y adentrarse en el corazón donde se elabora: un territorio donde la belleza de la artesanía camina siempre de la mano de la vulnerabilidad.  

En el Estado de México, la pirotecnia es una tradición profundamente arraigada en fiestas religiosas, patronales y celebraciones populares.
Se estima que 60% de los habitantes de Tultepec se dedican a la producción de pirotecnia | Claudia Hidalgo

…y de tragedias

En el caso del Mercado de Cohetes de San Pablito, este ha registrado diversas explosiones. Las más fuertes ocurrieron en septiembre de 2005, cuando hubo 128 personas lesionadas y la destrucción total del mercado. Luego se reconstruyó y, en 2006, nuevamente otra serie de explosiones lo volvió a derribar.

Pero el más fuerte de los accidentes ocurrió en San Pablito el 20 de diciembre de 2016, cuando alrededor de las 15:00 horas estallaron más de 300 toneladas de productos pirotécnicos en 280 de los 300 locales.

Fue una serie de explosiones prácticamente simultáneas que arrasó con 290 de los 300 puestos del mercado de cohetes, en una escena dantesca en la que se veía a la gente corriendo, tratando de ponerse a salvo, pero ya con las evidentes huellas de quemaduras por la pólvora ardiente que inundaba el lugar.

El saldo, según el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), fue de 46 personas fallecidas y más de 80 lesionadas.

Ante los accidentes, las autoridades estatales han distribuido diversos apoyos, sobre todo a los productores de La Saucera, con la finalidad de que mejoren sus condiciones de seguridad y evitar este tipo de sucesos.

Las autoridades estatales, a través del Instituto Mexiquense de la Pirotecnia, convocaron a los artesanos de ese lugar, junto con los de 18 municipios productores, para que se inscriban a fin de recibir apoyos para adquirir implementos que mejoren la seguridad en sus instalaciones.

El dinero estuvo enfocado en mejorar su infraestructura de producción, almacenaje y transporte, y en que los artesanos de la pirotecnia pudieran adquirir objetos que brinden seguridad en el entorno, como pararrayos, malla ciclónica, vitrinas, tabique y recubrimientos para cajas de transportación.

Además, para adquirir equipos de seguridad preventiva, como el material para descarga electrostática corporal, sistema de videovigilancia, equipo de zapa y extintores.

También aditamentos de producción, como enmechadoras, forradoras, taqueteadoras y cerillos electrónicos, que consisten en maquinaria para la innovación tecnológica en los procesos de trabajo pirotécnico.

RECORRIDO POR UNO DE LOS TALLERES DONDE SE TRABAJA CON POLVORA
Desde la tragedia en San Pablito, las autoridades han reforzado la prevención en la zona de pirotecnia. | Foto: Jorge Carballo

Un vistazo al futuro

Tultepec seguirá iluminando los cielos de México porque la pirotecnia no es solo un comercio: es el pulso cultural de un pueblo que aprendió a dominar el fuego.

Sin embargo, el verdadero reto para el futuro no radica en apagar las mechas ni en borrar una tradición centenaria, sino en garantizar que el arte pirotécnico no vuelva a costar vidas.

La transición hacia talleres regulados, la innovación tecnológica y el estricto cumplimiento de los protocolos de seguridad son el único camino para que el orgullo artesanal no se traduzca en luto.

Detrás de cada castillo, torito o destello de luz que alegra las festividades, hay manos mexiquenses que arriesgan todo en cada proceso.

Sensibilizar a la sociedad implica valorar el esfuerzo de estos artesanos, exigir la erradicación de la clandestinidad y apoyar la profesionalización de un oficio que, con el apoyo adecuado, puede seguir siendo motivo de identidad nacional sin perder la vida en el intento.

PNMO

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