Para reforzar la seguridad y garantizar el funcionamiento ordenado de una de las infraestructuras más importantes de la región, la Secretaría de Marina, a través de la Armada de México, realizó recientemente un Ejercicio de Incremento del Nivel de Protección Portuaria en el Puerto de Tampico, específicamente en el Recinto Fiscalizado 290.
El ejercicio consistió en elevar el Nivel de Protección Portuaria de Nivel I a Nivel II, como parte de los protocolos establecidos en el Código Internacional para la Protección de los Buques y de las Instalaciones Portuarias (PBIP). En términos prácticos, esto significa poner a prueba la capacidad de respuesta ante una situación que pudiera afectar el orden, la seguridad o la operación normal del puerto.
¿En que consistió el ejercicio?
Durante el simulacro, un grupo de personas representó un escenario de bloqueo de accesos al recinto portuario, lo que permitió evaluar cómo reaccionan las autoridades ante una alteración que podría afectar temporalmente la entrada y salida de personal, vehículos y mercancías. A través de los sistemas de videovigilancia, se detectó movimiento inusual y se activaron de inmediato los protocolos de seguridad correspondientes.
Como parte de las acciones preventivas, se realizó el cierre temporal de accesos estratégicos, el despliegue de unidades de reacción y la coordinación entre distintas autoridades marítimas. Las actividades dentro del recinto se suspendieron de manera momentánea, hasta que se dio por concluido el escenario simulado y se restableció el orden, reanudándose posteriormente las operaciones de forma normal.
En este ejercicio participaron diversas instancias clave, como la Administración del Sistema Portuario Nacional de Tampico, la Capitanía de Puerto, la Aduana Marítima, Sanidad Internacional, personal de seguridad privada y elementos de la Unidad Naval de Protección Portuaria (UNAPROP) Tampico, lo que permitió fortalecer la coordinación interinstitucional.
¿Por qué es importante para la ciudadanía?
Porque estos ejercicios ayudan a garantizar que el puerto —un punto estratégico para el comercio, la industria y el empleo en la región— pueda seguir operando de forma segura ante cualquier situación de riesgo, evitando afectaciones mayores a la economía local, al transporte de mercancías y a las cadenas logísticas que dependen de esta infraestructura.
ICGC