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"Quise abrir puertas, vidrios, pero no podía”, hombre narra como sobrevivió tras caer con su auto al canal Sacramento

Originario de Ciudad Juárez, Durango, don Ricardo narró a MILENIO el momento donde vio pasar su vida, aún con la voz entrecortada.

Un trayecto cotidiano al trabajo terminó con una escena al límite entre la vida y la muerte para Ricardo Lozano Vázquez, de 52 años, quien cayó con su vehículo al canal de Sacramento tras evitar atropellar a un ciclista.

El vídeo donde se aferra al cofre del March mientras avanza por el cuerpo de agua como si se tratara de una lancha se volvió viral, pero él agradece estar vivo para contar su historia.

Originario de Ciudad Juárez, Durango, don Ricardo narró a MILENIO el momento donde vio pasar su vida, aún con la voz entrecortada.

“Venía por la carretera, por la terracería, cuando de pronto apareció el ciclista. Para no aventarlo, para que no pasara algo mayor, fue que perdí el control”

El carro, un Nissan March 2018, comenzó a desestabilizarse. “Se empezó a activar todo, se ‘lanchó’ y ya no lo pude controlar”, en cuestión de segundos, el automóvil salió del camino y terminó dentro del canal.

Atrapado bajo el agua

La caída fue apenas el inicio. El agua comenzó a llenar el vehículo rápidamente. “Primero se hundió… quise abrir puertas, vidrios, pero no podía”. Atrapado, con el agua subiendo, la desesperación se hizo presente.

En medio del caos, don Ricardo hizo un último intento. “Le pedí a Dios, traigo un santito ahí y me encomendé. Gracias a Él pude bajar el vidrio”, dice. Esa acción le permitió salir, aunque la lucha apenas comenzaba.

Por esquivar a un ciclista hombre cayó con su auto a canal de riego en Gómez Palacio; salió con vida pero su unidad no ha sido rescatada.
Con todo y su auto, hombre cae a canal de Sacramento en Gómez Palacio | Cortesía Redes

Luchar contra la corriente

Al emerger, la corriente lo arrastró. “El agua me jaló para abajo otra vez, estaba resbaloso, no podía salir”. A varios metros de distancia, vio su propio vehículo flotando parcialmente. “Como que el carro me llamaba… lo alcancé nadando y me subí, ya no me bajé”, describe.

Desde ahí, resistió. El cansancio comenzaba a vencerlo, pero no estaba solo. Personas que presenciaron el accidente lo alentaban desde la orilla, mientras una elemento de policía llegó para auxiliarlo.

“Una policía me dijo que al llegar al puente me brincara. Ya iba bien cansado, pero fue ella la que me ayudó a salir”, relata. Aunque no recuerda su nombre, reconoce que su intervención fue clave para salvarle la vida.

Lesiones y desconcierto

El saldo físico fue menor frente al riesgo vivido: raspones en rodillas y cuerpo, además de tres dedos del pie fracturados. Sin embargo, el golpe emocional persiste. “Todavía me siento aturdido, no escuchaba bien… pero aquí estamos, gracias a Dios”.

Una vez fuera del canal, sin teléfono, que quedó dentro del vehículo, tuvo que esperar más de media hora para poder comunicarse con su familia. Finalmente, pidió apoyo para ser trasladado a su lugar de trabajo, donde pudo avisar a sus seres queridos.

Guardia de seguridad de oficio, Don Ricardo asegura que no circulaba bajo los efectos de alcohol o drogas, como se llegó a especular. “Iba derecho al jale, entraba a las ocho”, afirmó.

Una decisión que evitó una tragedia

Más allá del accidente, su decisión evitó una tragedia mayor. “Sí, también salvé al ciclista. No podía hacerle daño, no podía aventarlo”, sostuvo.

Un rescatista por vocación

Pero esta no es la primera vez que enfrenta una situación así. Hace algunos años, en el mismo canal de Sacramento, participó en el rescate de un joven que intentaba quitarse la vida lanzándose desde el puente del tren.

“El muchacho se aventó tres veces. Me decía que ya no lo salvara… hasta la tercera me contó que quería irse con su mamá”, recuerda. La mujer había fallecido en ese mismo lugar, tras caer al canal al intentar evitar un tren.

Aquella vez, junto con otro trabajador, logró rescatarlo con vida.

Hoy, don Ricardo vuelve a contar la historia desde el otro lado: no como rescatista, sino como sobreviviente. Su vehículo quedó bajo el agua, junto con sus herramientas de trabajo, pero él salió con vida.

“Si me dejas o me llevas”, fue la frase que cruzó por su mente en los momentos más críticos. La respuesta, asegura, llegó en forma de fuerza para abrir una ventana, nadar contra la corriente y aferrarse a la vida.

El March fue ubicado este miércoles a la altura del bulevar Miguel Alemán, mientras que en La Laguna, su historia ya circula como ejemplo de valentía y humanidad: un hombre que, por evitar una tragedia, estuvo a punto de perderlo todo, pero terminó salvando dos vidas, incluida la suya.

aarp


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Alejandro Castañeda Alvarado
  • Alejandro Castañeda Alvarado
  • Reportero de a pie; egresado de Ciencias de la Comunicación de la FCPyS -UAdeC. Criado entre La Laguna y Zacatecas; hincha de Santos, músico frustrado y contador de historias desde la trinchera del periodismo.
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