La costa de Guerrero no ha tenido respiro. Tras el paso de fenómenos meteorológicos que dejaron huella, el 2 de enero un sismo de magnitud 6.5 volvió a estremecer la región. El epicentro se ubicó en San Marcos y, desde entonces, casi siete mil réplicas han prolongado la incertidumbre entre sus habitantes.
A casi dos meses del movimiento telúrico, los daños siguen visibles y, en muchos casos, sin atender por completo. Más de mil 525 viviendas resultaron afectadas, además de mercados, escuelas, pequeños negocios e incluso la iglesia del municipio, que aún espera un dictamen estructural para determinar si puede ser rehabilitada o si deberá demolerse.
“Estamos llamando a todos los católicos de San Marcos a sumarse a esta gran obra, ya sea para rehabilitar nuestro templo o para hacerlo de nuevo”, expresó el párroco, ante la incertidumbre que persiste.
El alcalde confirmó que 750 casas presentan daños graves, 250 daños medianos y el resto afectaciones menores. También informó que el municipio espera recursos estatales y un convenio con CEMEDS para apoyar con materiales a las familias damnificadas.
???? San Marcos, Guerrero, no se ha podido levantar a casi dos meses del sismo de 6.5 que sacudió a la comunidad y al país. Casas, mercados, escuelas, negocios y hasta la iglesia todavía tienen afectaciones
— Milenio (@Milenio) February 28, 2026
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Economía rota y reconstrucción a medias
Pero más allá de las cifras oficiales, el impacto más profundo se siente en la economía cotidiana.
El sismo dejó sin empleo a decenas de habitantes, sobre todo vendedores ambulantes y panaderos. Algunos han buscado nuevas actividades para subsistir.
“Me dedicaba a la ciruela, nance, mango… y fui buscando la manera para no quedarme sin trabajar”, relató uno de ellos.
Don Antonio, panadero, perdió sus dos hornos cuando colapsó su vivienda. Ahora trabaja en el campo y corta leña mientras intenta reunir recursos para reconstruirlos. “Se me cayeron los dos hornos y estoy haciendo el esfuerzo para levantarlos otra vez. Es mucho dinero, el bolsillo no alcanza. Mi horno lo paré por treinta mil pesos”, dijo.
Aunque algunas familias recibieron apoyos económicos, consideran que resultan insuficientes frente a los daños acumulados.
“Me dieron diez mil pesos, pero ¿para qué alcanzan diez mil? Lo reparé con mi sudor y con mi dinero”, reclamó otro vecino.
Habitantes de diversas colonias también denunciaron que el retiro de escombros no se realizó de manera equitativa. Aseguran que las brigadas se concentraron en la zona centro, mientras que en las periferias aún permanecen restos de construcciones dañadas.
En San Marcos, la emergencia no terminó con el temblor. Las réplicas continúan y la reconstrucción avanza más lento que la necesidad.
Con información de Alejandro Domínguez y Javier Trujillo.