A las 3:30 de la mañana, la llamada de auxilio rompió la tranquilidad de la madrugada. Al otro lado de la línea, un adulto mayor le pedía a su hija que fuera por ellos inmediatamente porque el nivel del agua estaba subiendo sin tregua en la comunidad de Poanas.
Sanjuana Torres, habitante de La Aurora cuyas raíces y familia permanecen en Poanas, relató el amargo episodio que obligó a decenas de pobladores a abandonar sus hogares. "Me habló mi papá que viniera por ellos porque estaba subiendo el agua. En lo que me cambié y vine, el agua ya estaba muy arriba. Entré en la camioneta y ya tapaba las llantas", recordó.
En cuestión de minutos, el agua alcanzó hasta más de un metro de altura, irrumpiendo violentamente en los domicilios. Sin embargo, la preocupación central no era el patrimonio, sino salvar a sus padres, una pareja de adultos mayores de casi 70 años que viven solos en el poblado y dependen de una pequeña tienda local para subsistir.
Pérdidas materiales y riesgos
Al disminuir la intensidad de la corriente, algunas familias pudieron regresar a evaluar las secuelas, encontrándose con un panorama desolador. La pérdida material ha sido calificada como total.
"Muebles es pérdida total. Todo está: refris tirados, las camas volteadas, la sala, el comedor... todo en el lodo", lamentó Sanjuana, añadiendo que la pequeña tienda familiar también sufrió la pérdida completa de su mercancía.
Pero, aunado a las pérdidas materiales, también se suma un riesgo sanitario inminente: varios adultos mayores del poblado no alcanzaron a rescatar sus medicamentos indispensables para padecimientos crónicos como la hipertensión y la diabetes.
La angustia que embarga a los cerca de 200 a 250 hogares afectados en Poanas no es nueva. Según testimonios de los vecinos, hace aproximadamente cinco años sufrieron una inundación similar. No obstante, los habitantes coinciden en que este nuevo siniestro rebasó por mucho los niveles anteriores.
"La vez pasada fue de la mitad del rancho para acá, pero ahora fue completamente todo. Apenas se andaban recuperando de esa pérdida de hace cinco años y otra vez a volver a empezar de cero", manifestó la afectada.
La comunidad pide ayuda
Ante el colapso de sus viviendas y la imposibilidad de que muchos adultos mayores puedan regresar a trabajar para reponerse por sus propios medios, la comunidad exige una respuesta inmediata por parte de las autoridades gubernamentales.
Las demandas prioritarias de la población de Poanas se concentran en apoyo en medicamentos y atención médica inmediata para los adultos mayores y enfermos crónicos, materiales de construcción para la rehabilitación de las estructuras dañadas, enseres domésticos y muebles de primera necesidad para reequipar las viviendas, así como la evaluación técnica de las casas golpeadas para descartar colapsos estructurales antes de rehabilitarlas.
Ahora, entre el lodo, los electrodomésticos inservibles y la zozobra de no saber qué pasará mañana, la comunidad de Poanas enfrenta nuevamente el reto de reconstruir sus vidas desde cero, aferrándose al apoyo solidario y a la esperada ayuda oficial.
e&d