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Miércoles , 20.02.2019 / 02:00 Hoy

Fue a ver la explosión y encontró el carro de su hijo

Elia Luego explica que su suegro acudió a Tlahuelilpan porque le dio curiosidad ver las llamas de la explosión, pero cuando llegó, encontró el carro de su hijo, quien está desaparecido.
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De Erik solo quedó su auto, un Jetta color arena. De él no se sabe nada, está desparecido. Su auto fue encontrado en el lugar de la toma clandestina en Tlahuelilpan, Hidalgo, el sábado por la madrugada.

Elia Lugo, de 42 años, una mujer pequeña y de piel blanca, busca a Erlik, su esposo. No sabe nada de él. Está en el lugar de la toma clandestina para ver si logra obtener información,

Erik Flores salió de su casa en Huitel, localidad de Tezontepec de Aldama, ayer por la tarde sin decirle a su esposa a dónde iba.

"No me comentó a dónde iba, pero el carro sí apareció acá, allá en la carretera, en la orilla. Yo vine porque mi suegro estuvo aquí deade anoche, el me informó que el auto estaba aquí", dice Elia.

Cuenta que ya revisó las listas de personas desaparecidas, pero que en ellas no está el nombre de su esposo.

"Me dicen que hay que esperar a que hagan las pruebas porque ya se llevaron los cuerpos, pero no dicen nada", explica..

El cuñado de Elia presentó la denuncia por la desaparición de Erik en el Ministerio Público de Mixquiahuala.

Erik tiene 36 años, trabaja en el campo. Tiene tres hijos, dos hombres y una mujer.

Elia dice que ella y sus hijos dependen económicamente de su esposo.

De pronto un hombre surge detrás de los soldados y dice en voz alta el nombre de una persona, Erik. Elia levanta la cara para poner atención y el hombre dice el nombre completo, Erik Acosta. No es el Erik que Elia está buscando.

"Erik Acosta Maturano, está en el ISSSTE de Mixquiahuala, el doctor busca a sus familiares por favor", termina de decir el hombre y se vuelve a meter entre los soldados.

En tanto, Elia regresa a su gesto de tristeza que cambió por unos segundos. "Siento mucho dolor, mucha tristeza, se fueron inocentes sin saber saber por qué", señaló.

Dice su suegro, Julio Flores, al ver el fuego de la toma clandestina se trasladó al lugar para ver. En la madrugada encontró el auto de su hijo en el lugar cuando el incendio había sido controlado y dejó a su paso cuerpos carbonizados.

"Mi suegro vino por coincidencia, dijo: voy a ver, como se veían las llamaradas de lumbre desde la casa", cuenta Elia.

La madrugada del sábado el papá de Erik le avisó a Elia lo sucedido, que su auto estaba en el lugar del incendio.

Elia llegó desde las siete de la mañana al lugar de los hechos y hasta las tres de la tarde seguía sin saber nada de su esposo.

La historia de Elia la detiene una mujer de piel oscura. Le dice que en un hospital hay un hombre llamado Erik que debería de ir a ver.

Elia hace caso a la mujer y se va del lugar. Se va del sitio de la tragedia sin saber que los peritos localizaron cuatro cuerpos más sin vida.

RLO

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