La empresa Fermachem dio a conocer que la producción de amoniaco formará parte su proceso en la elaboración del fertilizante urea como producto final, en tanto, dicen ser una empresa que cuenta con la tecnología más alta para evitar emergencias ambientales y para atenderlas lo más rápido posible en caso de alguna eventualidad.
El sector empresarial, la academia y representantes de asociaciones en la defensa del Cañón de Fernández y del Río Nazas, sostuvieron una reunión informativa con directivos de Fermachem, a quienes externaron las principales dudas y preocupaciones sobre los procesos de producción que tendrán, su posible impacto ambiental y el cuidado del agua.
Esto, luego de la controversia que resultó en redes sociales el anuncio de la construcción de esta empresa que invertirá alrededor de 28 mil millones de pesos (1,600 mdd) en Sapioris, ante lo cual se convocó a una marcha para exigir que se cuide el humedal del Cañón de Fernández, que se ubica entre 10 y 12 kilómetros de la operación de la planta de urea.
La reunión fue encabezada por el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) Gómez Palacio, Homero del Bosque; el titular de la Unidad de Atracción de Inversión Extranjera de Durango, Arturo Ortiz Galán; Susy Torrecillas, alcaldesa de Lerdo, y por el equipo de Fermachem, liderado por el CEO, Ray Fletcher.
Despejan dudas
En una dinámica en la que los presentes anotaron una serie de interrogantes y propuestas para ser respondidas, tanto por los ejecutivos de Fermachem como a las autoridades del gobierno presentes, se formularon 39 preguntas, que con apoyo de la IA, se acotaron por las temáticas de agua y medio ambiente, educación y empleos y ciudadanía y comunidad.
Se tocó el tema de la aportación que tendría la empresa para el cuidado del Cañón de Fernández; la utilización de agua tratada para sus procesos, acciones para evitar riesgos ambientales y de salud ante el manejo de amoniaco o residuos; prevención de accidentes, cumplimiento normativo, proveeduría local y programas de desarrollo de las comunidades.
Respecto al amoniaco, el CEO de Fermachem externó que es una parte integral del proceso de la producción de amonia, sin embargo, se hace en un proceso cerrado con doble tanque. Y aunque se dijo que varias empresas en La Laguna utilizan amoniaco para sus procesos finales, pocas tienen los estándares de seguridad que utilizará Fermachem.
A decir de Ray Fletcher, van al menos 20 años sin incidentes dentro de sus procesos debido a la tecnología de punta que manejan para detectar, controlar y manejar alguna situación de riesgo antes de que progrese. “Fermachem está alineada con todos los parámetros internacionales para operar este tipo de plantas”, expresó.
“Fermaca es el operador de 2 mil 200 kilómetros de gasoductos, un negocio inherentemente riesgoso, pero hemos manejado ese riesgo de manera ejemplar al no tener ningún incidente en casi 20 años de operación. Todo proceso industrial tiene un riesgo, lo importante es cómo se controla y maneja. Tenemos tecnología de punta que nos permite detectar y atender cualquier irregularidad en el proceso antes de que progrese”.
Alcaldesa aclara manejo del agua
Sobre el agua, la alcaldesa de Lerdo enfatizó que el proyecto no deberá emplear agua de pozo ni superficial para su proceso productivo, por lo que Fermachem está condicionada a usar solo agua proveniente de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales del municipio, agua tratada que también podría destinarse al campo lerdense o para la industria lagunera.
“El planteamiento municipal es que la operación se soporte exclusivamente en agua tratada proveniente de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Lerdo, bajo mecanismos de medición, control, trazabilidad y supervisión que garanticen que no se afecten las fuentes de abastecimiento destinadas al consumo humano, agrícola o ambiental”.
En el rubro de desarrollo de las comunidades aledañas a la planta, Arturo Ortiz Galán recordó que como política de la empresa, Fermachem destina cerca del 1.5 % de la inversión en apoyos a la comunidad, en este caso alrededor de 300 millones de pesos, que también servirían en labores para mantener sano el ecosistema del Cañón.
icrm