En México más de 200 personas han resultado afectadas por miasis asociada al gusano barrenador desde el rebrote detectado en noviembre de 2024, una cifra que, advirtió la investigadora en Ciencias Biomédicas Veterinarias de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Consuelo Almazán García, confirma que el problema dejó de ser exclusivamente pecuario y representa ya un riesgo directo para la salud humana.
“Existe gran ignorancia respecto al tema, porque la atención se ha centrado en las pérdidas económicas del sector ganadero y no en las afectaciones a la salud humana”, alertó la especialista.
Ante ese escenario, elaboró el manual La miasis por gusano barrenador del ganado, una guía preventiva que explica cómo las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax perforan tejidos vivos y se alimentan de ellos, provocando una infección conocida como miasis o “gusanera”.
“La miasis es una enfermedad causada por la presencia de larvas de moscas en los tejidos de animales y humanos, que provoca dolor, molestias, daños en la piel y tejidos circundantes, supuración serosanguinolenta, infección bacteriana secundaria y mal olor”, señaló en el documento elaborado por la investigadora.
El material fue desarrollado en español, otomí, huasteco y náhuatl, y actualmente se traduce al chontal para ampliar su alcance en comunidades vulnerables.
Factores de riesgo
Almazán García explicó que las heridas abiertas representan uno de los principales factores de riesgo, debido a que las moscas depositan sus huevos en lesiones expuestas.
“Las larvas causantes de miasis se producen a partir de huevos de moscas que son depositados en los ombligos de animales recién nacidos, heridas, rasguños, úlceras, picaduras de garrapatas, aretados, descorne, lazos, herrajes y cualquier herida ocasionada por el manejo de animales”, advierte el manual.
La especialista detalló que, una vez depositados los huevos, las larvas comienzan a perforar tejido vivo mediante ganchos bucales para alimentarse.
“Una vez en la herida, los huevos eclosionan y emergen las larvas, que comienzan a excavar hacia el interior de la herida con un par de ganchos que utilizan para perforar el tejido y alimentarse de los tejidos vivos”, explica el documento.
La especialista añadió que en apenas cinco a siete días las larvas alcanzan hasta 1.5 centímetros de longitud.
La investigadora alertó que las personas que viven en zonas rurales, conviven con animales o trabajan en actividades ganaderas presentan mayor riesgo de desarrollar miasis.
“Sí, las personas que habitan en zonas rurales, cerca de animales y que trabajan en actividades relacionadas con la ganadería están en riesgo de adquirir una miasis”, refiere la guía preventiva.
También subrayó que niños, adultos mayores, personas con movilidad limitada y pacientes diabéticos forman parte de los grupos más vulnerables.
“Se deben extremar medidas de higiene, curación de heridas y protección a niños y personas de la tercera edad con baja movilidad y sensibilidad reducida (diabéticos), sobre todo en regiones con casos de miasis confirmada en animales”, de acuerdo con el documento.
El manual reportó que todas las especies de sangre caliente pueden verse afectadas, incluidos bovinos, perros, cerdos, caballos, cabras, ovejas, felinos, aves y fauna silvestre.
Desde el inicio del brote, México acumula más de 12 mil casos en bovinos. Los estados con mayor incidencia en humanos son Chiapas, Yucatán y Oaxaca, aunque ya se reportaron casos recientes en Guerrero, Estado de México, Puebla, Michoacán, San Luis Potosí y Querétaro.
La guía también informó que la plaga ya se dispersó en más de la mitad del territorio nacional.
“Esta mosca fue erradicada de México en la década de los 90, pero regresó al país a finales de 2024 y actualmente se ha dispersado a más de la mitad del territorio nacional”, detalló el documento.
Entre las recomendaciones, la investigadora pidió reforzar medidas de higiene, limpiar y curar inmediatamente cualquier herida, vigilar a personas vulnerables y acudir a servicios médicos ante sospechas de infección.
“En caso de sospechar de miasis en humanos, acudir al centro de salud más cercano”, concluye la guía.
IYC