Los ángeles de las rejas del atrio de la catedral basílica de Puebla entraron a trabajos intensivos de reparación, mantenimiento y recuperación, como parte de un esquema integral de embellecimiento del inmueble religioso más importante de la Angelópolis.
El proyecto es desarrollado con una inversión de un millón 200 mil pesos y fue implementado por los especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INHA) y el ayuntamiento de Puebla, en coordinación con la arquidiócesis.
Víctor Sánchez Espinosa, arzobispo de Puebla, destacó que el proyecto fue regalado a la diócesis y forma parte de la tercera fase de atención al edificio que fue consagrado en 1649 por el obispo Juan de Palafox y Mendoza.
“La idea es colocar todos los ángeles en catedral de Puebla. Es un proyecto que nos regalaron y que se está aprovechando para el mantenimiento de la catedral (…). El proyecto que nos regalaron fue como de un millón 200 mil pesos, aproximadamente. Todo el proyecto lo realiza el INAH. Nosotros no recibimos el dinero del proyecto, lo recibe el INAH que se encarga del desarrollo”, apuntó Sánchez Espinosa.
La catedral es considerada como un importante museo de arte sacro novohispano debido a que alberga en su interior obras de pintura, escultura y orfebrería, así como diferentes ornamentos en su exterior.
Para el desarrollo de las obras de restauración de las rejas, el Ayuntamiento de Puebla a través del Comité de Obra Pública y Servicios Relacionados, emitió el pasado 16 de junio la convocatoria bajo el número de procedimiento IO-821114998-N7-2015, para licitar el proyecto restauración.
El arzobispo de Puebla destacó que en la primera y segunda fase de los trabajos de restauración y mantenimiento de la catedral se atendieron las fachadas, los portones y los canceles.
“Quizá han notado el embellecimiento de la catedral, se hizo la impermeabilización, la pintura. Algunos nos llamaron para decir que eran unos colores muy feos pero cuando se vio todo el conjunto, fue aceptado. Cuando yo vi la prueba, se me hacía muy oscuro, muy negro, cuando ya se vio el conjunto y cuando me dijeron del INAH que fueron los colores que dejó el obispo, Juan de Palafox y Mendoza, dije, adelante. En su conjunto, de cualquier esquina, la catedral se ve bellísima”, apuntó.
En la siguiente fase de restauración, la arquidiócesis busca la atención a los órganos de catedral: el primero cuya decoración principal ve hacia la nave procesional derecha que corresponde al siglo XVIII y fue construido de 1710 a 1719 por Félix Izaguirre; el segundo órgano antiguo fue construido por Inocencio Maldonado en 1737; y el tercer órgano que ve hacia al frente del baldaquino y hacia al altar del perdón, fue desarrollado en 1958.
“Requerimos integrar a los órganos, sobre todo el más pequeñito. Un órgano solo tiene el cascarón y queremos recuperarlo y, en el caso de los otros, se realizará el mantenimiento. Se están haciendo estudios pero son caros”, comentó Sánchez Espinosa.