En la zona piel de la ciudad de León, se encuentran las botas hechas con pieles exóticas como elefante, cocodrilo, mantarraya, pitón, tiburón, entre muchas otras, sin embargo, algunos vendedores de la zona conocidos como 'coyotes', aprovechan la ignorancia de la gente y hacen pasar como originales los productos pirata.
En un recorrido hecho por MILENIO en la zona piel, se identificó que los turistas son las personas más vulnerables para adquirir este tipo de productos ilícitos y que los vendedores los hacen pasar por productos y pieles autenticas.
Los mismos vendedores de la zona piel, reconocen que dentro de los productos pirata hay dos categorías importantes: los clones y los productos imitación, los cuales se diferencian principalmente en la calidad y los materiales implicados en la fabricación de ellos.
"Dentro de las pirata también hay clases, los clones son casi idénticos a los originales y las imitación son más baratas por el uso de materiales que se usan para hacerlas, a un clon se le ponen clavos de cobre y a los imitación se le ponen clavos normales que se oxidan con el agua", comentó un vendedor de productos pirata.
Otro factor importante es el precio al cual se pueden adquirir productos clones o imitación de pieles exóticas, pues cabe señalar que los productos clones se asemejan más a un producto de piel original, por lo cual su valor es más alto que los falsos.
Los precios de botas de pieles exóticas pirata oscilan entre los 500 y 800 pesos en calidad de imitación, mientras que las botas de calidad clon aumentan su precio y van desde los 1500 hasta los 3 mil pesos, por usar materiales de mejor calidad pero no de la misa calidad que los originales.
Sin embargo, son pocos los vendedores y marcas que cuentan con los permisos necesarios para poder comercializar productos como botas, zapatos, carteras, chamarras y diversos productos hechos de pieles de animales exóticos, principalmente hechos de la piel de elefante, tiburón, venado, avestruz, lizzard, cocodrilo y mantarraya, los cuales si se adquieren en establecimientos autorizados pueden a duplicar o incluso triplicar el costo de un producto pirata.