En el Estado de México, la disponibilidad de agua renovable por habitante es de apenas 268 metros cúbicos por habitante al año, una cifra muy por debajo de la media nacional de 549 metros cúbicos, posicionando a la entidad en el penúltimo lugar a nivel nacional en este tema, indicó la diputada Carmen de la Rosa Mendoza, integrante de la Comisión Legislativa de Protección Ambiental y Cambio Climático.
En México, acotó, la disponibilidad de agua per cápita ha disminuido drásticamente, pasando de 17 mil 742 a 3 mil 656 metros cúbicos por habitante, en solo siete décadas, con una proyección de solo 3 mil 285 metros cúbicos para el año 2030, lo cual se agrava por el uso ineficiente del recurso, especialmente en la agricultura, que consume más de 70 por ciento del agua concesionada, y la industria, que tiene un bajo nivel de reúso.
La calidad del agua también enfrenta serios desafíos, añadió, pues 70 por ciento de los ríos del país están contaminados por descargas de aguas residuales y químicos agrícolas; además, solo la mitad de las aguas residuales municipales generadas en 2023 fueron tratadas y a eso se suma que la sobreexplotación ha generado problemas de disponibilidad en 104 de las 750 cuencas hidrológicas.
En el Estado de México, la importancia del agua y la necesidad de extremar su cuidado y preservación se han visto acentuadas por una serie de desafíos, derivados del crecimiento urbano y demográfico, así como por el comportamiento de las actividades económicas que, a su vez, han aumentado el requerimiento de volúmenes de agua, generando importantes fuentes de contaminación.
Los principales factores son el cambio climático, asociado al aumento de las temperaturas y cambios en los patrones de lluvia, así como la explotación de los bosques y otros componentes favorables del ciclo hidrológico, los cuales a su vez han limitado la recarga de los acuíferos, mientras que el deficiente manejo ha exacerbado la situación de desequilibrio.