Operativos, llamados de prevención y campañas de concientización no han logrado frenar los accidentes mortales de motociclistas en Durango. Los choques contra vehículos, los derrapes y el exceso de velocidad aparecen entre las principales causas. Durante el año anterior murieron 107 personas, de las que corresponden a Región Laguna 44; en lo que va del 2026 suman ya 78 a nivel estatal, de los que 28 son de la región.
Una motocicleta puede convertirse en una herramienta de trabajo, en un medio de transporte económico o simplemente en una forma rápida de trasladarse de un punto a otro. Pero, en cuestión de segundos, un recorrido cotidiano puede terminar en una tragedia.
Los accidentes en los que participan motociclistas continúan cobrando vidas en el estado de Durango, pese a los constantes operativos que realizan las autoridades de Tránsito y Vialidad para tratar de reducir este tipo de percances.
Las cifras muestran la magnitud del problema. De acuerdo con estadísticas atribuidas a la Fiscalía del Estado de Durango, durante 2025 se contabilizaron 107 fallecimientos relacionados con accidentes de motocicleta: 95 hombres y 12 mujeres.
Detrás de cada número existe una historia: una familia que perdió a uno de sus integrantes, una persona que no regresó a casa después de salir a trabajar o realizar alguna actividad cotidiana y, en muchos casos, un accidente que ocurrió en cuestión de segundos.
Durango y Gómez Palacio, entre los municipios con más casos
El registro coloca a Durango capital y Gómez Palacio entre los municipios que concentraron el mayor número de accidentes mortales.
Durante 2025 se reportaron 35 fallecimientos en Durango, 29 en Gómez Palacio, ocho en Lerdo, cuatro en Cuencamé y dos en Tlahualilo, mientras que el resto correspondió a otros municipios de la entidad.
Los fallecimientos estuvieron presentes prácticamente durante todo el año.
En enero murieron siete hombres; febrero registró 12; marzo sumó cuatro hombres y dos mujeres, y abril tuvo cuatro hombres y dos mujeres.
Mayo cerró con nueve hombres fallecidos, mientras que junio registró siete hombres y cuatro mujeres. En julio fueron seis hombres; agosto, siete hombres y una mujer; septiembre, 10 hombres; octubre, ocho hombres y dos mujeres; noviembre, nueve hombres y una mujer, y diciembre, 12 hombres y una mujer.
El comportamiento de los accidentes también se mantuvo durante 2026
En el periodo de enero a septiembre de 2026, el reporte proporcionado señala nuevos fallecimientos de motociclistas. Ocho mujeres y 70 hombres.
Los municipios con casos registrados incluyen Durango, con 28 decesos; Gómez Palacio, con 18; Lerdo, 6; y Cuencamé, con cuatro, además de otros 21 fallecimientos distribuidos en diferentes municipios.
Los datos mensuales señalan tres muertes durante enero; seis durante febrero; seis en marzo; cinco en abril; nueve en mayo; 11 en junio; seis en julio; ocho en agosto y 13 en septiembre.
Entre las causas identificadas aparecen principalmente las colisiones entre motocicletas y vehículos automotores.
En la primera unidad, la diferencia de dimensiones y peso frente a un automóvil, camioneta o vehículo de carga deja al conductor mucho más expuesto durante un impacto.
A estos accidentes se suman las caídas por derrape y el exceso de velocidad, factores que pueden convertir una maniobra aparentemente sencilla en un accidente de consecuencias irreversibles. El riesgo aumenta cuando el conductor no utiliza equipo de protección, circula a una velocidad inadecuada o maneja después de consumir bebidas alcohólicas.
El casco puede marcar la diferencia
Mientras tanto, los operativos, las campañas de prevención y los llamados a conducir con responsabilidad continúan. Pero la prevención también depende de quienes están detrás del manubrio: utilizar casco, respetar los límites de velocidad, evitar el alcohol, no abordar más de un acompañante y conducir con precaución pueden marcar la diferencia entre llegar a casa o convertirse en parte de una estadística.
También se pide extremar precauciones en las zonas de mayor circulación, donde la convivencia entre motocicletas, automóviles, camiones y otros vehículos exige mayor atención de todos los conductores.
Otro de los llamados está dirigido a los padres de familia: evitar que menores de edad conduzcan motocicletas, debido a que pueden carecer de la experiencia necesaria para enfrentar situaciones de riesgo en la vía pública.
Los números pueden parecer fríos cuando aparecen en una estadística. Pero cada uno representa una vida y una familia que recibió una noticia que nadie quisiera escuchar.
Mientras continúan los operativos para tratar de reducir los accidentes, el reto permanece en las calles: que cada motociclista llegue a su destino y que un traslado cotidiano no termine convertido en una tragedia.
Y aunque las cifras de 2026 ya muestran un panorama que llama la atención, el año todavía no termina. Aún quedan varios meses por transcurrir y, con ellos, el riesgo de que puedan seguir registrándose accidentes y fallecimientos relacionados con motocicletas.
Será hasta el cierre del año cuando las autoridades puedan establecer el balance definitivo y determinar cómo se comportó este fenómeno durante 2026 en comparación con el año anterior.
Porque mientras una cifra puede sumarse a un reporte, para una familia la pérdida de un ser querido no es un número: es una ausencia que permanece.
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