Estados

Presuntos rituales y un cambio de dueño: las dudas que rodean el hallazgo de animales mutilados en un inmueble de Culiacán

Ocho perros fueron recuperados de un domicilio en el que había múltiples bolsas con restos de animales; en entrevista con MILENIO, la presidenta de la fundación encargada contó cómo ocurrió el rescate.

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

Un mensaje en sus redes sociales alertó a la Fundación Laika, asociación protectora de animales en Sinaloa, sobre la presencia de varios perros en estado de abandono en un inmueble de Culiacán.

El equipo de rescatistas llegó al domicilio, ubicado en las inmediaciones de un hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la noche del 7 de agosto. Sin embargo, lo que parecía ser sólo un rescate más se convirtió en una experiencia traumática.

Después de resguardar a los ocho perros que habían sido abandonados a la intemperie, los activistas inspeccionaron el lugar para verificar que no hubiera algún otro can que necesitara ayuda. Al recorrer los pasillos, un intenso olor permitió que localizaran múltiples bolsas de plástico con animales mutilados en su interior.

Rebeca Uriarte Ordoñez, presidenta de Fundación Laika, reconoció en entrevista para MILENIO que, durante los 16 años que lleva la asociación en funciones, nunca se habían topado con una escena así.

Las dudas en torno al domicilio en donde ocurrió el hallazgo

La denuncia sobre los perros abandonados llegó a las redes de Fundación Laika por medio de un ciudadano la tarde del 7 de agosto. El reporte estaba acompañado de una fotografía en la que aparecía un perro color blanco, presuntamente fallecido.

Ante el riesgo que la situación representaba para el resto de los canes, un equipo de voluntarios se trasladó al domicilio, ubicado sobre la avenida Río Tabala, una zona altamente concurrida debido a su cercanía con el Hospital General del IMSS y la Parroquia de Santa Rosa de Lima.

Los perros se encontraban en la planta alta de un domicilio, cuyo acceso estaba restringido con cadenas. En la planta baja del inmueble se ubica un local de comida que hace años dejó de operar, según la información que Rebeca Uriarte compartió a este medio.

Después de realizar algunas llamadas, las y los rescatistas obtuvieron el contacto de una persona que se identificó como la anterior propietaria del inmueble. Según su testimonio, lo habría vendido hace aproximadamente tres años a través de una agencia inmobiliaria, por lo que desconocía la identidad del actual dueño.

"En medio de la premura, nos brincamos nosotros y vimos que las escaleras llevaban a un pasillo. Ahí vimos a seis cachorros y dos perros adultos, hembra y macho. Corrieron porque estaban muy asustados. La hembra es una cruza de pitbull que tiene su cara totalmente maltratada, pareciera que la peleaban", contó Rebeca Uriarte a MILENIO sobre los primeros signos de aparente maltrato.

El pasillo condujo a los activistas a un par de cuartos sin iluminación ni servicio de agua, lo que sugería que se trataba de un lugar inhabitado. "Era una cuestión de suciedad tremenda, había heces, orines, un olor insoportable, ropa, cobijas y mucha basura", agregó la presidenta de la fundación.

En algún momento de la inspección al sitio, los voluntarios alertaron a Rebeca sobre la presencia de bolsas de plástico con fluidos saliendo de ellas. Al observarlas detenidamente, notaron que había sangre y gusanos alrededor de aquellos bultos.

"No se abrieron por completo, se les hicieron algunos orificios para revisarlas y vimos que había partes de animales mutilados. A algunos se les veía su cara, su hocico o algunas partes del cuerpo, pero en otros era como si estuvieran abiertos, les quedaba la piel, pero no había órganos", relató Rebeca Uriarte a este medio.

Rituales del narco, entre las primeras suposiciones tras el hallazgo

Al percatarse de que las bolsas contenían restos de animales, el equipo de rescatistas llamó al 911 para pedir la presencia de agentes de seguridad. Horas más tarde, Rebeca y la fundación dieron a conocer el caso a través de redes sociales.

En medio de las dudas sobre lo que habría ocurrido con los animales, Fundación Laika recibió múltiples mensajes en los que se planteó que dicha escena comparte características con supuestos "rituales" que se realizan al interior de grupos criminales.

"Personas que conocen la situación que se vive en Culiacán nos decían que los animales suelen ser utilizados para desensibilizar a futuros sicarios. Otros nos decían que posiblemente los usaban para rituales satánicos", mencionó Rebeca a MILENIO. No obstante, las autoridades no han emitido aún un pronunciamiento que permita conocer, con certeza, las circunstancias en las que murieron los animales.

Como parte de su propia investigación, Fundación Laika logró establecer contacto con un par de mujeres que tenían un negocio de comida en la planta baja del inmueble años atrás. Según lo narrado por las comerciantes, la zona alta del domicilio no estaba habitada cuando ellas adquirieron el local. Aunque se salieron de ahí debido a que el dueño dejó de pagar los servicios de luz y agua, la pintura que anuncia el negocio sigue ahí.

Otra de las versiones que vecinos han compartido con la asociación sugiere que el lugar era utilizado frecuentemente por personas sin hogar, quienes llegaban ahí a dormir, muchas veces acompañadas de perros.

La tarde del 9 de agosto, personal de la Fiscalía General del Estado (FGE) contactó a la Fundación Laika y acudió al lugar en donde los perros quedaron bajo resguardo. Además de revisar el estado de los animales, recabaron las declaraciones de los rescatistas para integrarlas a la carpeta de investigación correspondiente.


¿Qué se sabe del estado de salud de los perros rescatados?

Además de la conducta temerosa que los rescatistas identificaron en los cachorros y la pareja de perros adultos, personal veterinario que colabora con la fundación detectó múltiples afectaciones en su piel, presencia de pulgas, garrapatas e infecciones en la sangre provocadas por bacterias y parásitos.

De forma provisional, los ocho perros fueron trasladados al albergue de la fundación, el cual se encuentra saturado debido a las complicaciones para encontrarle un hogar a los animales que rescatan de forma cotidiana.

"Tuvimos que vaciar uno de los cuartos y repartir a esos animales entre las otras habitaciones para poder meterlos a ellos, porque los debemos de tener en cuarentena", explicó Rebeca Uriarte.

"La gente siempre se emociona con los rescates o manifiesta su indignación, pero a la hora de aportar o de participar, pasan a otra cosa [...] El rescate es la primera responsabilidad, pero la mayoría se queda con nosotros por meses o años y hay que seguirlos manteniendo, alimentando y desparasitando, eso es un trabajo que nadie ve", refirió Uriarte respecto al bajo índice de adopción de los animales rescatados.

Considerando a los perros recién rescatados en Culiacán, la Fundación mantiene bajo su cuidado a 63 animales en el albergue, mientras que otros 70 se encuentran en hogares temporales.

Hacia el final de la conversación, Rebeca Uriarte explicó que las personas interesadas en brindarle un hogar a los perros rescatados pueden contactar a Fundación Laika a través de sus diversas redes sociales, para que el equipo correspondiente se ponga en contacto con ellas.


BM.

Google news logo
Síguenos en
Baruc Mayen
  • Baruc Mayen
  • Editor digital en la Unidad de Crecimiento de Milenio. Especialista en investigaciones a profundidad sobre derechos humanos, violencia y seguridad. Comunicólogo egresado de la FCPyS de la UNAM y apasionado de la fotografía.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.