Ceguera, cáncer, úlceras gástricas, desnutrición, anemia y abrasión dental por estrés, así como enfermedades respiratorias y gastrointestinales crónicas, son algunas de las enfermedades que sufren los nueve delfines geriátricos que se mantienen en Dolphin Discovery Ventura Park en Cancún, Quintana Roo, “abandonados” durante 17 horas al día, según una evaluación médica de los cetáceos y análisis de las instalaciones, elaborada por una experta internacional.
El informe, al que MILENIO tuvo acceso, fue realizado por la médico veterinaria y defensora del bienestar animal en Estados Unidos, Heather Rally, para evaluar la posibilidad de traslado de los ejemplares a corrales marinos; el reporte fue elaborado en enero de este año y entregado en mayo a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Además de encontrar una alta prevalencia de enfermedades crónicas en los nueve delfines, tanto orales, oculares, gastrointestinales y respiratorias, así como estrés conductual y signos de depresión, la evaluación concluyó que la empresa no cumple con los estándares profesionales de bienestar animal.
“En toda la población de delfines, los registros veterinarios y las observaciones directas documentan una alta prevalencia de enfermedades crónicas y clínicamente significativas. (...) Desde el punto de vista medioambiental, la instalación no ha demostrado un control operativo coherente sobre los factores determinantes clave de la salud de los delfines”.
El reporte advierte que los delfines Mincho, Solei y Oceanía son los tres más graves debido a que tienen varios órganos comprometidos y no están controlados, por lo que no se recomienda su traslado. En tanto que los delfines Diego, Apolo, Squalo, Flex, Solomon y Satu requieren un proceso de rehabilitación y estabilizar su estado clínico para un posterior movimiento.
El reporte coincide con las declaraciones a MILENIO de Gustavo Ampugnani, director general de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre, Recursos Marinos y Ecosistemas Costeros de la dependencia.
“Algunos expertos nos han advertido sobre lo delicado que sería poder movilizarlos, trasladarlos a otro sitio. Lamentablemente por su condición de cautiverio, por sus edades y padecimientos enfrentan riesgos en las dos situaciones: de morirse donde están y de morirse en el traslado o cuando se estén adaptando a un nuevo lugar”.
Cáncer y hemorragias, entre las condiciones de salud de los delfines
El delfín Mincho padece ceguera, motivo por el que se estrelló en 2020 contra el concreto de la alberca del hotel Barceló (donde lo explotaban).
Su caso se dio a conocer hasta 2025 y aceleró ese mismo año la prohibición del uso y reproducción de delfines para el espectáculo, a través de las reformas al artículo 60 Bis de la Ley General de Vida Silvestre, bautizada como Ley Mincho.
Mincho tiene alrededor de 36 años, es un delfín nariz de botella del Indo-Pacífico que, como sus compañeros, fue capturado en las Islas Salomón en Oceanía, y ha pasado la mayor parte de su vida en tanques de concreto para la industria del entretenimiento. De acuerdo con el informe, la vida en cautiverio ha provocado las múltiples afectaciones que padece.
Presenta carcinoma de células escamosas, es decir, un tipo de cáncer en la lengua, y una úlcera crónica lingual. En 2016, perdió la vista del ojo izquierdo por queratitis, mientras que el ojo derecho tiene ceguera al 40 por ciento. También padece anemia, hepatitis y problemas respiratorios.
Junto con Mincho, las hembras Solei, de 28 años, y Oceanía, de 37, comparten la condición de ceguera, presentan anemia y desnutrición severa, además de enfermedades respiratorias y gastrointestinales crónicas, entre otros padecimientos.
El informe detalla que, además, Solei presenta úlceras gástricas, mala digestión y sangrado por una hemorragia gastrointestinal confirmada en febrero de este año, así como episodios de anorexia. También tiene ulceraciones en lengua y abrasión dental por estrés.
Si bien el informe no menciona de manera explícita si los delfines están deprimidos, documenta diversos comportamientos que reflejan su nivel emocional, como el caso de Solei, que permanecía inmóvil en el fondo de la piscina.
“Durante la observación directa en enero de 2026, Solei mostró repetidamente un patrón de comportamiento de baja actividad que consistía en salir a la superficie para respirar, descender lentamente al fondo de la piscina, permanecer inmóvil y volver a la superficie antes de repetir la secuencia. Este patrón ocupó una parte sustancial de su actividad fuera de las sesiones”.
Otros delfines, como Oceanía, mostraron letargo y falta de apetito, mientras que algunos mostraron estereotipias orales, como el morder el concreto de la alberca y chasquidos repetitivos de mandíbula, que se interpretan como posibles indicadores de frustración por el entorno en el que se encuentran.
El 31 de julio, el alto funcionario de la Profepa admitió en entrevista con MILENIO que los delfines están deprimidos.
“Por supuesto que están tristes, si son animales sociales que viven a veces en colonias de 100 ejemplares en vida libre, y ahí está uno o nueve. Claro que están tristes y deprimidos y por eso van y muerden las paredes.
“Son las condiciones tristísimas en las que están estos animales en cautiverio y por eso es la reforma, pero lamentablemente tenemos que aceptar que muchos de los que hoy están así, van a seguir en esas condiciones hasta tanto exista la infraestructura para que pueda aumentar sus condiciones de bienestar, y esa infraestructura hoy no existe”, señaló Gustavo Ampugnani, director general de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre, Recursos Marinos y Ecosistemas Costeros de la dependencia.
???? Mincho y otros 8 delfines viven abandonados en cautiverio dentro del parque de Quintana Roo clausurado tras un video viral de un cetáceo estrellándose contra un muro. Profepa propone eutanasia para evitar sufrimiento
— Milenio (@Milenio) August 1, 2026
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Experta documentó que los delfines son “abandonados” durante 17 horas
Durante su análisis, la experta Heather Rally documentó que los delfines quedan sin personal desde las 15:00 hasta las 08:00 horas del día siguiente, es decir, pasan 17 horas en abandono, por lo que recomendó incluir una supervisión nocturna suficiente, con presencia de personal y capacidad para atender a los cetáceos en el periodo nocturno, mediante estrategias adecuadas de enriquecimiento.
“Las condiciones actuales de alojamiento nocturno implican un confinamiento prolongado, sin presencia de personal desde aproximadamente las 15:00 hasta las 08:00 horas del día siguiente. Esto no es compatible con el manejo nocturno adecuado y debe ser modificado”.
Entre las preocupaciones documentadas por la experta, se incluye la ausencia de sombra efectiva en toda la instalación, “lo que da lugar a una exposición prolongada a los rayos ultravioleta”.
También obtuvieron evidencia de una circulación desigual del agua y una mezcla inconsistente con variaciones de temperatura y salinidad; además de concentraciones de cloro para la desinfección de las piscinas, cuya exposición mantiene a los cetáceos con irritación de las mucosas y vías respiratorias, así como daño ocular y corneal, pues retrasa la cicatrización de sus heridas.
“La instalación depende de la electrocloración para la desinfección, pero no supervisa ni documenta de forma rutinaria los residuos de cloro ni los parámetros sustitutivos, como el potencial de oxidación-reducción, lo que impide confirmar que la exposición a los oxidantes se mantenga dentro de los límites biológicamente protectores. (...).
"La ausencia de un control rutinario del cloro es especialmente importante dada la sensibilidad bien documentada de los cetáceos a la exposición crónica a los oxidantes. Estos riesgos son clínicamente relevantes en esta población, en la que una proporción considerable de delfines presenta patologías oculares y enfermedades crónicas de las mucosas”.
En entrevista previa, Gustavo Ampugnani aseguró que esta será la última generación de delfines en cautiverio en México.
“Lamentablemente han vivido la mayor parte de su vida en cautiverio, lo cual es tristísimo y muy doloroso, por eso la reforma a la Ley General de Vida Silvestre del año pasado para poder terminar de una vez por todas con esta situación de cautiverio de estos animales. Esta población de delfines que hoy por hoy están en cautiverio va a ser la última generación de delfines en cautiverio en México”.
EHR