Antes de ser identificado como uno de los principales mandos de Los Cromos, organización vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Iván Sánchez Santiago heredó un nombre criminal que ya había sido utilizado por otros dos integrantes de esa estructura en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca.
El alias de Comandante Cromo no surgió con él. En noviembre de 2025, el fiscal de Oaxaca, Bernardo Rodríguez Alamilla, reveló que Sánchez Santiago era la tercera persona que había utilizado esa identidad dentro de la organización delictiva.
Entre sus antecesores figuró Samuel Toledo Villalobos, también relacionado con ese nombre, de acuerdo con las investigaciones estatales.
La sucesión del alias mostró que Los Cromos habían mantenido una estructura criminal que sobrevivió a los cambios de sus operadores y extendió sus actividades a distintos municipios del Istmo.
Para entonces, Sánchez Santiago ya figuraba entre los objetivos prioritarios de las autoridades, que ofrecían una recompensa de hasta dos millones de pesos por información que permitiera localizarlo, dijeron a MILENIO fuentes de seguridad.
Así operaba El Cromo
Las investigaciones lo identificaron como jefe de plaza del CJNG en la región, con actividades relacionadas con homicidios, extorsiones, tráfico de drogas, cobro de piso y control de rutas utilizadas para el traslado de migrantes.
Su zona de influencia se concentró en Juchitán de Zaragoza y municipios del corredor del Istmo, una región estratégica por sus conexiones carreteras y ferroviarias entre Oaxaca, Veracruz y Chiapas.
El grupo también fue señalado por la instalación de bloqueos carreteros, amenazas a comerciantes y ataques contra integrantes de organizaciones rivales, dentro de una disputa por el control territorial.
La persecución contra esa estructura tomó fuerza desde abril de 2024, cuando las autoridades emprendieron acciones de inteligencia y operativos que posteriormente quedaron vinculados con la denominada Operación Sable.
Para diciembre de 2025, los reportes sobre esa ofensiva contabilizaban 64 integrantes considerados objetivos prioritarios detenidos en municipios del Istmo, mientras Sánchez Santiago permanecía entre los mandos buscados.
En la estructura identificada por las investigaciones figuraron también Rafael de Jesús Álvarez Palma, alias Fallo o Comandante Renco, señalado como dirigente de la organización; Yesenia Sánchez Santiago, hermana de Iván, y José Luis Pineda Martínez, Pora.
Reportes basados en información de seguridad situaron a Sánchez Santiago como responsable de operaciones en el Istmo, bajo una estructura encabezada por Álvarez Palma.
¿Quiénes son Los Cromos?
Los Cromos surgieron como una organización delictiva local y posteriormente establecieron una alianza con el CJNG, de acuerdo con la Fiscalía General del Estado (FGE) de Oaxaca.
Su presencia fue documentada en Juchitán de Zaragoza, Tehuantepec, Salina Cruz, Ciudad Ixtepec, El Espinal, Magdalena Tequisistlán y Unión Hidalgo, municipios que forman parte de los corredores comerciales y de transporte de la región.
La organización desarrolló una red de operadores con distintas funciones, desde el control del narcomenudeo y la distribución de armas hasta la vigilancia de los movimientos de las corporaciones de seguridad.
Entre los mandos identificados figuraron El Caporal, relacionado con un rancho utilizado para operaciones y resguardo de armamento, y El Pollo, señalado por homicidios y utilización de vehículos blindados.
También aparecieron en las investigaciones hombres conocidos como El Fantasma, El Cali, El Tonche y El Macanannu.
En febrero de 2026, las autoridades detuvieron a Alexis 'N', El Macanannu, a quien atribuyeron funciones de distribución de armamento y vigilancia de los desplazamientos de fuerzas federales, además de posibles vínculos con secuestros y homicidios.
Los Cromos y su relación con autoridades de Juchitán
La ofensiva contra la organización también permitió descubrir presuntas relaciones con funcionarios del Ayuntamiento de Juchitán.
En septiembre de 2026, la Fiscalía estatal atribuyó al alcalde Miguel Sánchez Altamirano, Quetu, actividades de protección política y económica a Los Cromos.
Las investigaciones federales señalaron que desde la infraestructura municipal se facilitaba información del Centro de Comando y Control (C2) para alertar sobre la presencia de corporaciones de seguridad.
También se atribuyó al edil participación en esquemas de cobro de piso, adquisición de armas y protección de casas de seguridad utilizadas para el tráfico de migrantes.
Un día después de la detención del alcalde, las autoridades capturaron al excomisionado de la Policía Municipal de Juchitán, John Keny Moreno Segura, señalado por presuntamente brindar protección a la misma organización criminal.
La Fiscalía consiguió posteriormente su vinculación a proceso por delitos contra la investigación y seguridad del Estado.
Para el 28 de septiembre, la Operación Sable acumulaba más de 250 detenidos, entre ellos presuntos operadores financieros, familiares y personas de confianza relacionadas con el mando conocido como Comandante Cromo.
La Fiscalía estatal reconoció que la extorsión en Juchitán permanecía entre los principales objetivos de sus investigaciones.
La estructura que las autoridades atribuyeron a Sánchez Santiago no se limitó así a grupos armados dedicados al control de las calles; es decir, las indagatorias alcanzaron también redes financieras, operadores territoriales y presuntos mecanismos de protección desde el gobierno municipal, de acuerdo a las investigaciones.
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