Sin ingresos, con alimentos contaminados, sin atención médica suficiente y con un ecosistema en deterioro, así enfrentan comunidades indígenas de Pajapan, Tatahuicapan y Mecayapan, Veracruz, las consecuencias del derrame petrolero que impactó sus costas y la Laguna del Ostión.
“La gran mayoría de la población afectada no ha sido indemnizada”, denunciaron comunidades indígenas náhuatl y popolucas en el posicionamiento leído por Martina Beltrán Sosme, habitante de Tatahuicapan.
En conferencia de prensa explicaron que la falta de ingresos ha obligado a prácticas de riesgo.
“En la desesperación… algunos siguen pescando y vendiendo mariscos contaminados”, advirtió Beltrán Sosme al exponer la situación que enfrentan las familias.
“Nos han reportado algunos casos de intoxicación con diarrea, vómito y dolor de panza (sic)”.
También advirtió riesgos a largo plazo.
“Las autoridades no han proporcionado información sobre las afectaciones a la salud que provoca este material cancerígeno”, agregó.
Denuncian condiciones laborales precarias
Sobre la persistencia del derrame, fue contundente, afirmando que el chapopote sigue arribando cada día.
Asimismo, cuestionó la falta de claridad sobre el origen del desastre.
“Nos dicen un supuesto barco… pero nadie lo ha visto ni se nos informa de cuál se trata”, sostuvo.
En el ámbito laboral, Casimiro Fermín Morales, pescador, denunció condiciones precarias.
“Fuimos a trabajar sin equipo de protección… sin botas, guantes ni overol, expuestos a la contaminación del hidrocarburo”, señaló. A ello se suma la falta de pago.
“No nos dijeron cuánto nos iban a pagar… no hay ningún documento firmado”, agregó Casimiro Fermín Morales, al evidenciar la informalidad de las contrataciones.
Por su parte, Alberto Martínez Martínez, representante de pescadores libres de Pajapan, expuso la exclusión de su sector.
“Somos los que más estamos sufriendo esta contaminación… vivimos al día”, afirmó, al estimar que son alrededor de dos mil pescadores libres sin apoyo.
En el sector comercial, Constantina Pereira Martínez, representante de vendedoras, explicó:
“No hemos tenido ventas… sí nos afectó bastante”, al señalar la caída total en la comercialización de productos del mar.
En la Laguna del Ostión, la crisis es alimentaria. Epifanio Mayo Osorio, representante de laguneros, describió:
“Los niños… piden pan y no hay”, al evidenciar la falta de sustento en las familias.
Falta de limpieza
El impacto ambiental es severo. Esteban Hernández Hernández, representante del campamento tortuguero, alertó:
“Ya está muy dañado el ecosistema marítimo… el crudo sigue estancado entre los arrecifes”, lo que compromete la biodiversidad.
También denunció mortandad de especies.
“Hemos visto tortugas, peces y otras especies muertas”, afirmó, al rechazar versiones oficiales que minimizan el daño.
“Tenemos siete kilómetros de playa donde arriban las tortugas y todo está contaminado.
Las comunidades también denunciaron deficiencias en la limpieza y que los residuos permanecen en la zona.
“La empresa no ha realizado el trabajo de manera adecuada.
“Las bolsas con basura tóxica siguen amontonadas en la playa”, indicó Martina Beltrán Sosme.
La vocera advirtió prácticas que agravan el daño sumadas a la falta de estudios ambientales.
“Están echando al mar materiales químicos para dispersar el chapopote.
“No han hecho análisis del agua, ni de la fauna ni de la flora… o no han informado sus resultados”.
Epifanio Mayo Osorio resumió el sentir de las comunidades:
“No se vale que como pueblos indígenas nos traten así”, al exigir atención urgente ante una crisis que ya es ambiental, económica y de salud pública.
ksh