En una funeraria de Los Mochis, familiares y amigos se reunieron para despedir a Fernanda Gastélum, la joven de 22 años que perdió la vida tras ser atacada a balazos cuando tenía aproximadamente ocho meses de embarazo.
A su lado, también fue despedido José Arturo, el bebé que esperaba junto a su esposo y que tampoco logró sobrevivir.
La escena era distinta a cualquier despedida. Había flores, abrazos, rostros conocidos y personas que llegaron para acompañar a una familia que todavía intenta entender lo ocurrido.
Fernanda era maestra de educación primaria y contadora pública. En los últimos años había encontrado en la fotografía una de sus grandes pasiones. Quienes la conocieron cuentan que quería dedicarse de lleno a esa actividad.
Entre quienes acudieron a la funeraria estaban amigas de la universidad, familiares y personas que alguna vez estuvieron frente a su cámara.
Fernanda había salido de casa y regresado a su domicilio el lunes por la mañana. Ahí fue atacada.
Su esposo la auxilió y la llevó a un hospital privado. Los médicos intentaron salvarla, pero las lesiones eran graves. También intentaron salvar al bebé, pero no fue posible.
En medio del duelo también había temor. Afuera permanecían elementos de seguridad, mientras algunos de los presentes hablaban en voz baja sobre el ataque y se preguntaban quién pudo haber cometido la agresión.
▶️ Familiares y amigos despiden a Fernanda Gatélum, joven de 22 años embarazada que murió tras ser atacada a balazos en Los Mochis, Sinaloa; exigen justicia y la detención del responsable
— Milenio (@Milenio) October 1, 2026
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Alrededor de las 14:00 horas, el cortejo salió de la funeraria rumbo a la Parroquia de la Divina Providencia, en la colonia San Francisco.
Dentro del templo, el silencio tomó el lugar de las palabras. El sacerdote pidió por el descanso de Fernanda y de José Arturo. Durante la ceremonia, el pequeño recibió el bautismo.
Para la familia fue uno de los últimos momentos junto a ambos antes de llevarlos al cementerio.
Fernanda y su esposo tenían varios años de relación. El bebé, cuentan sus familiares, había sido esperado y planeado con ilusión.
A la salida de la iglesia, el dolor volvió a hacerse visible. La madre de Fernanda rompió en llanto mientras familiares cercanos intentaban acompañarla.
“¿Cómo voy a dejar ir a mi hija? Yo la quería conmigo siempre”, alcanzó a decir entre lágrimas.
Después, el cortejo continuó hacia el Panteón Municipal Viejo, al pie del Cerro de la Memoria. El camino terminó entre flores, abrazos y silencio.
Fernanda y José Arturo fueron sepultados juntos. Pero mientras la tierra cubría sus restos, para la familia comenzaba otra etapa: la de intentar reconstruir qué ocurrió aquella mañana y esperar que las autoridades encuentren al responsable.
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