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Lunes , 25.03.2019 / 14:36 Hoy

Crean poblanos un robot lanzapelotas inteligente

Imperator resultó finalista en el Campeonato de Robótica de FIRST México 2016. Fue hecho por estudiantes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

 

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Un equipo de estudiantes y académicos del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) en Puebla desarrolló el robot lanzapelotas llamado Imperator que resultó finalista en el Campeonato de Robótica de FIRST (For Inspiration and Recognition of Science and Technology) Robotics Competition (FRC) México 2016.

El proyecto de FIRST fue concebido en Estados Unidos en 1989 por Dean Kamen, inventor, emprendedor y promotor de la ciencia y tecnología con el objetivo de acercar a los jóvenes a las ciencias de forma lúdica.

La competencia de FIRST que llegó a México desde siete años, provoca que los jóvenes desarrollen su capacidad en toma de decisiones y un pensamiento crítico, así como la capacidad de establecer comunicación y relaciones.

El concurso está dirigido a jóvenes de 14 a 18 años que quieren vivir la emoción de construir un robot utilizando la ciencia y tecnología. En la edición 2016, el reto de la competencia fue Stronghold y los equipos participantes desarrollaron un robot con reglas específicas, recursos limitados y un límite de tiempo de seis semanas.

Por el estado, los estudiantes y académicos del ITESM Puebla desarrollaron Imperator, un robot de no más de un metro de diámetro que lanza pelotas y cuenta con movilidad a partir de un control remoto.

Participan 53 equipos en la competencia nacional

En la competencia nacional participaron 53 equipos originarios de los estados de San Luis Potosí, Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Coahuila, Durango, Baja California, Nuevo León, Puebla, Michoacán, Sonora, Chihuahua, Tabasco, Hidalgo, Aguascalientes, Tamaulipas, Yucatán, Sinaloa, Jalisco y Ciudad de México.

El torneo se realizó en un periodo de dos días, la primera fase fue de calificación en la que todos los equipos se enfrentaron entre sí para que los mejores calificaran a una fase final. Los mejores clasificados formaron dos equipos para conformar su alianza.

Durante su primera participación, el robot del equipo del ITESM Puebla llegó a la final que tuvo como protagonistas a los seis mejores representantes de todo el país.

La ronda final consistió en el enfrentamiento de un grupo de tres equipos contra otro grupo similar. Imperator de Puebla hizo alianzas con las Panteras de la Universidad Panamericana y Lambots del Tecnológico de Monterrey, campus San Luis Potosí.

En el bando rival, Roult, del Tecnológico de Monterrey Campus Torreón; Tecbot, representantes de la misma institución pero del campus Toluca; el equipo representante de la Prepa Tec Esmeralda (Tec Balam Esmeralda), hicieron su agrupación.

Durante el encuentro final en el que los robots tenían la misión de llevar la pelota a la portería contraria, Tecbot, Tec Balam y Roult, de Toluca, Atizapán y Torreón, respectivamente, fueron los ganadores del torneo nacional; mientras que la alianza en la que participó el ITESM Puebla luchó hasta el último minuto y terminó con la medalla de plata.

Superar los obstáculos en equipo, la clave para llegar a la final

El equipo del ITESM Puebla que llegó a la final es encabezado por el head coach, Rafael Arteaga Velazco, profesor de la Preparatoria; Roberto Julián Mora Salinas, profesor del departamento de Ingeniería Mecatrónica; Jacob Piñataro Muñoz, académico responsable de programación; y 25 estudiantes que fueron representados por Gustavo González.

Arteaga Velazco resaltó que a partir del trabajo y colaboración de todos los integrantes, el robot poblano pudo llegar a la final de la competencia en la primera participación del ITESM Puebla.

Recordó que a lo largo del proceso se enfrentaron a diferentes dificultades, desde buscar financiamiento para la construcción del robot en el que se ocuparon diferentes materiales, algunos de ellos, reciclados; hasta en la fase de clasificación donde no se lograban las marcas requeridas por los organizadores.

"Fue la primera vez en la que participamos, es nuestra primera experiencia y llegamos a la final. Poco a poco fuimos sorteando los problemas, tuvimos algunas dificultades para que nos aprobaran el robot, los estudiantes pusieron todo su entusiasmo. Los jóvenes presentaron grandes ideas para solucionar los problemas, pusieron mucho empeño, hubo nervios cuando no podíamos calificar pero se tomaron las decisiones adecuadas y se llegó a la final", comentó.

Para desarrollar el robot, los académicos y estudiantes conformaron tres áreas con el objetivo de que se pudiera diseñar, armar y ponerlo en funcionamiento en un lapso menor a seis semanas.

"Trabajamos en el área de mecánica eléctrica, programación y mercadotécnica. En la primera temporada, nosotros no nos dimos cuenta de la importancia de la mercadotécnica, es un aprendizaje. Se trata de un proyecto en el que cada parte tiene roles fundamentales. Por ejemplo, mercadotécnica tiene que promover el concurso y buscar que los chicos se enamoren de la ingeniería y, a la vez, se puedan obtener recursos para el armado del robot. Al final, FIRST es un concurso integral", comentó.

La selección de los estudiantes para armar un equipo

Jacob Piñataro Muñoz, académico responsable de programación del robot, destacó que no a todos los jóvenes les interesa la ciencia, sin embargo, al ver su aplicación en un proyecto específico, se despierta un alto interés por participar en el armado de un robot para una competencia nacional.

"Se realizó una selección y, al final, entraron todos aquellos que tenían el gusto por la robótica. Las primeras semanas fueron de captación, los estudiantes tenían que involucrarse en temas como controles, envío de señales, la activación de motores y temas de electrónica. En los primeros días de trabajo, se les brindó capacitación en mecánica, programación y hasta mercadotécnica", comentó.

El robot lanzapelotas Imperator, un sistema mecatrónico

Roberto Julián Mora Salinas, profesor del departamento de Ingeniería Mecatrónica del Tecnológico de Monterrey, comentó que el robot lanzapelotas Imperator, es un sistema mecatrónico que involucra electrónica, mecánica, computación y control.

"Todo es mecatrónica, tiene un chasis, mecanismos que le dan movilidad. Tiene parte de electrónica que es con lo que se alimenta, tiene una batería principal, tiene una cámara de visión, comunicación con sistemas inalámbricos, un sistema de lanzamiento y una programación", comentó.

Señaló que el robot poblano cuenta con bases de inteligencia artificial porque durante los primeros segundos de la competencia debía mostrar autonomía.

"Tiene una programación, un área de computación porque el robot tenía que ser autónomo los primeros 15 segundos de cada partido. Durante esos 15 segundos, el robot tenía su propia alma, su propio pensamiento y fue de los elementos en el que mejor nos fue en el concurso. El robot se maneja con un control y una computadora en la cual el operador o driver puede monitorear todo lo que está haciendo el robot ", destacó.

Para el académico, uno de los elementos que permitió al equipo del ITESM Puebla llegar a la final, fue que los estudiantes comenzaron desde la investigación básica y pudieron ser creativos ya que para muchos s trató de un primer acercamiento con la mecatrónica y las herramientas.

"Lo interesante del reto fue hacer que el robot haga muchas cosas de las cuales, los alumnos, no tenían ni la menor idea de la forma de empezar. El primer paso fue que los estudiantes tuvieron que investigar. A parte de construir un robot, los chicos aprendieron diferentes elementos que les servirá para toda la vida: aprendieron a utilizar máquinas y herramientas, ya conocen talleres, laboratorios, ya saben cómo se pueden pedir fondos económicos", comentó.

Inversión de 8 mil dólares en el robot

El robot Imperator se desarrolló con diferentes elementos y aportaciones que en suma dan la cantidad de más de 8 mil dólares, recursos que los propios estudiantes tuvieron que gestionar y conseguir como lo marcan las bases del concurso.

Gustavo González, estudiante de la Preparatoria del ITESM Puebla y capitán del equipo en el área de mecánica, destacó que fue complicada la recaudación de fondos, sin embargo, al final lo pudieron lograr a partir de diferentes estrategias.

"Recurrimos a diferentes compañías pero muchas no nos apoyaban. Algunas nos apoyaron con capacitación, otras con materiales y unas más nos cerraron las puertas. El proyecto nos sirvió para darnos cuenta en dónde estábamos pisando y la magnitud. Al final, apoyo económico no recibimos, salvo el apoyo del Tecnológico de Monterrey y de algunos patrocinadores. Se consiguieron recursos a partir de ingenio. Muchas veces detuvimos ideas por falta de material pero al final se reemplazo por material reciclado o que teníamos en casa", comentó.

Comentó que para desarrollar el robot, sus compañeros trabajaron seis semanas, tiempo en el que se diseñaron tres mecanismos, de los cuales, dos no funcionaron y el tercero, se entregó en la fecha límite.

"Fue una marcha contra el tiempo. Vimos lo que teníamos pendiente y, casi justo en el límite, el robot dejó de funcionar. Se tuvo que trabajar bajo muchísima presión durante 14 horas para entregarlo para la competencia en tiempo y forma. Al final, me quedo con enseñanzas en donde la competencia no es sólo pensar en tu beneficio personal sino en estar dispuesto en apoyar a los demás. Se llega muy lejos si se trabaja en equipo", comentó.

Por su parte, Ignacio Carranza Garcés, estudiante responsable de la operación del robot durante la competencia, comentó que pasa tiempo en videojuegos, sin embargo, pudo encaminar su afición en un proyecto científico.

"En lo personal, paso tiempo en videojuegos. Se hizo un concurso entre nosotros. Pudimos probar el robot y ahí fue donde los candidatos lo intentamos. Al final, quien pasó más obstáculos, pudo terminar como drive del robot", explicó.

José Pablo Paniagua, capitán de seguridad del equipo, explicó que tras superar los obstáculos que se presentaron durante el armado del robot, se logran aprendizajes ya que lo aprendido en el aula se aplicó en un proyecto específico.

"Al final, nosotros como estudiantes tomamos las decisiones, nosotros decíamos si cambiábamos o no algún elemento. Armamos el robot y en lo personal, nos tuvimos que adaptar para superar los obstáculos. Todos dieron ideas creativas, todos apoyaron investigando. No sólo fue la mecánica y mecatrónica, sino diseño y elementos de seguridad. Lo más importante fue el aprendizaje que logramos", finalizó.

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