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Consiguen reos del penal exportar productos a EU

Buscan rehabilitar a reclusos con 12 talleres productivos. En la cárcel de sentenciados fabrican bancas, ropa, zapatos, mochilas y más
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Todos en esta vida tenemos una segunda oportunidad para reivindicarnos de nuestras faltas, así lo dictan los preceptos religiosos, pero también las leyes terrenales.

En la cárcel para sentenciados del Penal de Puente Grande existen personas que cometieron un delito, pero que desde hoy luchan por cambiar para cuando recobren su libertad ser útiles a la sociedad.

La de Julio César Reyes es una de esas tantas historias de éxito. Fue sentenciado hace tres años por el delito de robo de vehículo. Cuando llegó al reclusorio nunca se imaginó que su vida daría un vuelco de 360 grados tras aprender el oficio de zapatero.

“Actualmente soy encargado de una línea de producción de calzado. Nosotros trabajamos el calzado desde materia prima hasta el producto terminado, todos los procesos desde corte, serigrafía, lengua, pespunte, pegado, montado, todos son alrededor de 12 procesos para armar un zapato”, explica.

Ser zapatero que no sólo le permite mantener económicamente a su familia a pesar de estar tras las rejas, también le da la oportunidad de pensar en montar su propio taller una vez que salga a la calle.

“Definitivamente he comentado con mi papá, con mi mamá, con mi mujer, mis hijos, nosotros tenemos esa idea saliendo de aquí voy a dedicarme al calzado, antes de que me detuvieran yo era taxista, yo este oficio lo aprendí aquí, en mi vida ni siquiera conocía las maquinas.

“Todos cometemos errores, pero actualmente yo he aprendido aquí primeramente el respeto a la sociedad, porque aquí no nos permiten pelear, ni faltarnos al respeto, el respeto es algo básico para mantenernos en la sociedad, nos respetamos tanto a mí como a las personas y sobre todo ya con un oficio”.

Carlos Alejandro Hernández es un costurero muy hábil. Él solo fabrica todos los días, en promedio, 30 mochilas de una maquila para una marca de bebidas energizantes.

“Este trabajo ya lo tomo como mi oficio, sí, ya no es tanto un trabajo ya lo veo como un oficio, porque lo he aprendido a fondo, pero sé que me falta mucho, pero he tenido la intención de aprenderlo y sí lo he hecho, la verdad”.

En el taller de costura, dedicado a la fabricación de pantalón de mezclilla, laboran cerca de 22 personas, entre las cuales está Agustín Jaime Beltrán. Él junto con sus compañeros fabrican alrededor de 5 mil pantalones por mes: “el pantalón es para mujer exclusivamente, nosotros estamos sacando, aproximadamente en producción como cinco mil pantalones por mes, cada pantalón nos lo pagan en 15 pesos, por ejemplo, estamos produciendo entre 350 y 400 pantalones por día.

“Las ganancias nos las repartimos entre todos, dependiendo de las actividades que realice cada quien, hay personas que desarrollan el deshebrado, ellos ganan un poquito menos, los que desarrollan la actividad de costura ganan un poquito más, 15 pesos por pantalón”, agrega el interno.

“Yo del trabajo que hago gano 800 pesos por semana ya netos, de eso, una parte es para la caja de ahorro y la otra parte ya me la dan a mí y yo decido qué hacer con ella, de hecho, una parte se la doy a mi familia y otra parte me la quedo yo, porque aquí hay gastos que tenemos que hacer”, dice Jaime Beltrán.

Pero no sólo se fabrica ropa, muebles, dulces y calzado en el penal para sentenciados de Puente Grande, también se elaboran artesanías.

Daniel Benítez alguna vez utilizó sus manos para cometer un delito, hoy las emplea para crear obras de arte: hace fajos piteados.

“Estoy haciendo un fajo de plata y se llama guía de signo, se le mete 300 gramos de plata, un trabajo de estos sale entre 8 y 10 mil pesos”.

Así como Daniel, otras 100 personas hacen la misma actividad. La calidad del piteado es tan buena que personajes de la talla de Vicente Fernández han contratado sus servicios.

En el penal para sentenciados hay 12 talleres, está el de carpintería, herrería, señalización, dulces, dos talleres textiles dedicados a la fabricación de bolsas.

En estos talleres se confeccionó la mochila que el gobierno de Jalisco repartió a los alumnos de nivel básico, actualmente están maquilando un pedido de mochilas a una empresa de bebidas energizantes.

“Ahorita estamos haciendo un morral que nos dieron una parte que iba a China y que nos la asignaron a nosotros una parte, esto es en base a la calidad de la mano de obra que nosotros tenemos, mano de obra calificada en todos los departamentos”, explica Alberto Solís Sánchez, instructor externo de la Industria Jalisciense de Rehabilitación Social (Injalreso).

“En el taller de carpintería también estamos exportando muebles que se envían semanalmente a Estados Unidos, son alrededor de 500 bancas tipo rústica”, agregó. En el penal también se arman petos de taekwondo que utilizan los deportistas de alto rendimiento del Consejo Estatal para el Fomento Deportivo (CODE Jalisco), y en los próximos días entrará en funciones un taller de laminado.

MC

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