Dos presuntos líderes de las principales pandillas de El Salvador, Barrio 18 y MS-13, fueron detenidos en Tapachula, Chiapas, luego de una alerta emitida por autoridades salvadoreñas, debido a que ambos cuentan con antecedentes criminales en su país de origen.
Entre los detenidos se encuentra Remberto Ismael 'N', alias Little Man de 37 años, identificado por autoridades de El Salvador como presunto líder de la pandilla Barrio 18 y relacionado con delitos como extorsión y agrupaciones ilícitas, además de amenazas de muerte contra el presidente salvadoreño, Nayib Bukele.
De acuerdo con la información proporcionada por el fiscal general del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca, Little Man incluso habría amenazado con utilizar coches bomba en El Salvador, por lo que era considerado un objetivo de alto riesgo para las autoridades.
Uno de los elementos que permitió confirmar su identidad fueron los tatuajes que tenía en el rostro y distintas partes del cuerpo. Según las autoridades, el detenido acostumbraba maquillarse para ocultarlos, lo que dificultó inicialmente su identificación.
Tras su captura, fue desmaquillado y los tatuajes quedaron al descubierto, permitiendo confirmar plenamente su identidad. Posteriormente, fue puesto a disposición del Instituto Nacional de Migración para iniciar el proceso de deportación y repatriación a El Salvador.
En el mismo operativo fue detenido Josué 'N', de 28 años, señalado como presunto líder de la pandilla MS-13, quien también cuenta con antecedentes criminales en El Salvador.
Las autoridades señalaron que ambas capturas fueron resultado de la coordinación entre el Centro Transnacional Antipandillas de El Salvador y autoridades mexicanas, quienes recibieron información sobre la presencia en Tapachula de dos integrantes considerados de alto riesgo.
De acuerdo con las autoridades, los dos hombres habían sido deportados previamente de Estados Unidos debido a sus antecedentes delictivos y posteriormente llegaron a territorio mexicano.
Tras su detención en Tapachula, ambos quedaron bajo resguardo de las autoridades migratorias mexicanas para ser repatriados a El Salvador, donde deberán enfrentar los procesos judiciales pendientes en su contra.