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Jueves , 25.04.2019 / 15:58 Hoy

"Cada vez que matan a alguien, todos me hablan a mí"

Entrevista

Feggy Ostrosky, directora del Laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiología de la UNAM ha estudiado las emociones de más de 370 criminales de alta peligrosidad con el objetivo de establecer medidas de prevención.
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La Neurociencia estudia la relación entre el cerebro, la mente y la conducta. Conocer los casos extremos en donde las emociones sufren alteraciones que derivan en acciones como asesinatos algunos de ellos muy famosos son la tarea de Feggy Ostrosky.

Se ha dedicado a entender el funcionamiento del cerebro, así como las reacciones emocionales normales y anormales de una persona. 

La investigadora se presentó en el foro Torreón en 'Mujeres Milenio, Encuentro de Voces con Poder'. 

Desde 1994 ha estudiado las emociones de más de 370 criminales internos de alta peligrosidad: Mario Aburto, La Mata Viejitas, El Mocha Orejas y miembros del crimen organizado han sido objeto de estudio, cómo procesan las emociones, para establecer medidas de prevención para evitar que estos comportamientos deriven en asesinatos de este nivel.

¿Qué tan apasionante puede ser para alguien el adentrarse a la mente de estos personajes?

Yo estudié Neurociencias, siempre se quiere ver los casos extremos, lo que no funciona, para poder entender el porqué no funciona y prevenir.

Sí tengo muchos programas de prevención de violencia, los hemos aplicado porque hemos encontrado que el estilo de crianza en la parte inicial del desarrollo puede disparar muchos de estos cerebros anormales, la historia de La MataViejitas, del Mochaorejas, las tenemos claras. 

Pero también hay el otro extremo, el porqué hay gente sumamente altruista que no se dedica a matar ni a robar, sino que al contrario, quiere ayudar al próximo.

¿Puede el altruismo extremo considerase como una patología?

No, nada más son dos extremos porque las emociones morales que es este sentido de culpa, de vergüenza, de orgullo son muy característicos del ser humano. 

Los mamíferos como el perro que te muerde no se siente avergonzado, no siente culpa u orgullo. Entonces por qué como seres humanos nos conviene irnos al otro extremo, que no es la de la conducta antisocial, sino al de ayudar.

¿Qué otro objetivo además de la prevención se puede alcanzar tras estudiar el comportamiento del cerebro humano?

Es entendernos mejor. Muchas veces repetimos patrones y estilos de crianza con los que fuimos educados. 

Yo soy investigadora y el venir aquí me están sacando de mi laboratorio para venir a platicarles. Llevo 40 años en la UNAM, pero me da gusto el poder contarles lo que se está generando y ayudar a enfocar varios aspectos de su vida.

¿Son frecuentes las ocasiones en que se le invita a impartir alguna conferencia?

Sí, la verdad soy un merolico. Voy a muchos lados porque también es parte de mi proceso pero también hablo muchos en los medios.

Cada vez que matan a alguien, todos me hablan a mí, sí hago otras cosas muy bonitas.

¿Qué otros estudios ha realizado durante su trayectoria?

Tengo varias investigaciones. Yo he desarrollado instrumentos neuropsicológicos para detectar problemas desde chiquititos, no sólo la violencia, sino problemas de desarrollo del cerebro, el por qué no se aprende en la escuela o por qué tienen déficit de atención, hacemos diagnósticos y hemos hecho programas de intervención, esa es otra línea de investigación.

¿Hay una gen particular en México que nos haga proclives a determinados comportamientos?

Creo que en términos de los genes, hay que entender que no existen los del bien o los del mal, del machista o no machista. 

Los genes lo que producen son las enzimas que regulan cuanta sustancia química hay en tu cerebro, las neuronas del cerebro se comunican por sustancias químicas. 

Si tienes mucha dopamina, que es un neurotransmisor, puedes tener Esquizofrenia, si tienes muy poquita tienes Parkinson. 

En el laboratorio yo no trabajo con ratas, pero en ahí puedo producir una rata asesina si modifico un gen, que tiene que ver producción de Dopamina, Serotonina y otras. 

Pero en el ser humano existen otros genes que yo los mido, en los criminales con los que he trabajado y en gente muy violenta, que no todas están en la cárcel hay muchos allá afuera, además esto tiene que ver con historias de abuso físico o sexual en la infancia.

¿Esto es una regla?

No lo es así, también tienen que ver factores psicológicos. Las palabras hieren más que los golpes. 

En México mucha gente está educada con la chancla voladora y el cable mojado de la luz. Pero hay un fenómeno de personas que me dicen que vivieron una infancia espantosa, pero que no son criminales, ni roban.

Es lo que también estamos investigando, la gente que tiene Resiliencia, la capacidad de sobreponerse de infortunios y transformarlo en algo positivo. Estudiamos las bases biológicas y psicológicas de la resiliencia.

¿Realmente influye en la conducta de sometimiento los mexicanos el tema de la Conquista de México por España?

Creo que esta es una sobre simplificación. No existe el mexicano, existen muchos mexicanos así como existen muchas emociones. Hay quien muestra alegría mediante el llanto o que están riéndose cuando realmente están con una profunda tristeza. 

Creo que hay mexicanos de todos tipos, donde hay una mala distribución de recursos físicos y psicológicos y cuando tienes que luchar por sobrevivir, una forma de definir el subdesarrollo no es que existan pobres y ricos, pero la gran mayoría de la población se la pasa sobreviviendo, cuando no te llegó el pago, no tienes para el gas. 

Cuando toda tu energía se va en sobrevivir, las otras cosas pasan a un término secundario, por lo que hay que cambiar los esquemas en la educación.

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