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Ataque con navaja en secundaria: padres del menor denuncian acoso

En entrevista para MILENIO, los padres del adolescente hablan sobre el episodio donde su hijo habría agredido a una prefecta y a dos de sus compañeros de escuela.

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El padre del adolescente de 13 años involucrado en la agresión ocurrida en la Secundaria José Vasconcelos, en Villa de Álvarez, Colima, el jueves 10 de septiembre señaló que:

“No estoy de acuerdo con las cosas que hizo mi hijo, pero estoy aquí para dar la cara por él”

Junto a la madre del menor, decidió hablar en entrevista para MILENIO sobre el episodio donde su hijo habría agredido a una prefecta y a dos de sus compañeros de escuela.

Los padres rechazaron la conducta del adolescente

Ambos comenzaron por reconocer a las personas que resultaron afectadas y rechazaron la conducta de su hijo, pero sostienen que detrás de lo sucedido existe una historia de acoso escolar, agresiones físicas y solicitudes de ayuda que, aseguran, no fueron atendidas oportunamente.

“También quiero ponerme en el lugar de las personas que fueron atacadas por mi hijo. No estoy de acuerdo”, expresa la madre. “Mi hijo actuó por desesperación. Se sintió acorralado, sintió que nadie le brindó esa justicia que él tanto pidió”.

Esta es la versión de la familia sobre los antecedentes del caso. Los señalamientos de bullying, así como las acusaciones sobre la actuación de estudiantes, personal escolar y autoridades, corresponden a su testimonio y deberán ser esclarecidos por las instancias competentes.

“Cuando levantó la camisa estaba lleno de moretones”.

El padre recuerda uno de los momentos en que comprendieron la dimensión de lo que, según su hijo, estaba ocurriendo dentro de la secundaria. Había acudido a una reunión con el director porque el adolescente era señalado por causar destrozos en los baños. Durante el encuentro, cuenta, su hijo se levantó la camisa.

“Estaba lleno de moretones. Nosotros no nos habíamos dado cuenta que tenía. Él nos contó que le hacían bullying, pero no imaginamos de qué magnitud”.

Según los padres, el adolescente comenzó después a contarles episodios que hasta entonces había mantenido en silencio: afirmó que compañeros lo golpeaban, escupían, humillaban y le quitaban dinero. También recuerdan que frecuentemente regresaba a casa sucio y con la ropa dañada, pero evitaba explicarles qué había sucedido.

La familia sostiene que algunas de las burlas estaban relacionadas con características físicas derivadas de problemas de salud que el adolescente tuvo desde pequeño. Su padre explica que fue sometido a una cirugía cuando tenía 11 meses por craneosinostosis y conserva una cicatriz visible en la cabeza. Además, tiene una condición en la cadera que afecta su manera de caminar.

Esas características, asegura, se convirtieron en motivo de burlas.

Los padres detallaron que su hijo no tenía conductas agresivas

Los padres describen a su hijo antes de estos episodios como un adolescente alegre y sociable, sin antecedentes de conductas agresivas. Recuerdan que durante la primaria obtuvo buenas calificaciones e incluso formó parte de la escolta. Con el paso de los meses, dicen, comenzó a aislarse, perdió interés por la escuela y llegó al punto de sentir miedo de asistir.

La madre afirma que conoció con mayor detalle lo que ocurría hacia finales de marzo del 2026 y durante las vacaciones de abril. El adolescente, relata, comenzó a contar paulatinamente las agresiones porque tenía miedo de que hablar provocara mayores represalias.

La familia asegura que acudió primero con personal de la propia secundaria y posteriormente buscó apoyo fuera del plantel.

“Nosotros acudimos a levantar una denuncia a la Secretaría de Educación Pública (SEP), a Jurídico. De Jurídico nos mandaron al Programa Nacional de Asistencia Alimentaria (PRONNA) y también se levantó una denuncia. De PRONNA me mandaron a la Fiscalía de La Villa y también levanté una denuncia. Esto fue el 2 de junio”, relató la madre.

El padre también afirma que previamente solicitó la intervención de Trabajo Social y de la Subdirección de la secundaria, donde le habrían informado que se estaban tomando medidas.

La familia sostiene que incluso la fiscalía acudió posteriormente al plantel y realizó requerimientos relacionados con el caso, aunque cuestiona que las acciones emprendidas no consiguieran detener las presuntas agresiones.

“Todo esto creo que se pudo haber evitado”, considera la madre.

El director de la secundario planteó la medida de cambiar de salón al estudiante

Los padres cuestionaron además la actuación de las autoridades escolares y particularmente del director. De acuerdo con su versión, una de las medidas planteadas ante los conflictos fue cambiar de salón a los estudiantes, algo que consideran insuficiente.

Los padres explicaron que su hijo recibe atención psicológica desde hace más de un año y actualmente también cuenta con atención psiquiátrica.

Según la madre, enfrenta un cuadro de depresión y recibe medicamento para controlar la ansiedad. La familia vincula el deterioro de su estado emocional con el acoso que asegura sufrió.

La situación alcanzó su punto más crítico el 10 de septiembre.

La madre relató que, durante el incidente en la secundaria, su hijo se alteró al percatarse de la llegada de policías y habría intentado arrojarse desde un segundo piso del plantel, situación que finalmente no se concretó.

Por tratarse de un adolescente y de un episodio relacionado con una posible conducta suicida, la familia pidió que el caso sea abordado desde la atención a su salud mental y no únicamente desde la dimensión de la agresión que protagonizó.

Tras permanecer bajo resguardo de las autoridades, el adolescente regresó con su familia durante la madrugada. De acuerdo con sus padres, fueron informados de que el procedimiento legal continuará mientras él permanece en casa y recibe atención especializada.

A lo largo de la entrevista, ambos padres insisten en dos ideas que para ellos no son contradictorias: reconocen que su hijo cometió una agresión que no justifican, pero consideran que también debe investigarse el contexto previo de violencia escolar que denuncian.

“Hoy fue mi hijo el que se equivocó e hizo algo mal. No lo apruebo. Vamos a atender a mi hijo, vamos a sacarlo adelante con mucho amor, con mucha paciencia”, expresa la madre.

Los padres pidieron además que la atención no se limite a su caso, sino que las autoridades revisen los mecanismos para detectar y atender el acoso dentro de las escuelas antes de que los conflictos escalen.

El padre resume su llamado desde su propia experiencia: 

“Si tienen hijos con problemas, escúchenlos, atiéndanlos. Vivimos un mundo muy acelerado, pero tenemos que prestar atención a nuestros hijos”.
La madre coincide: “Tenemos que atender a nuestros jóvenes, tenemos que atender los problemas en las escuelas, no ignorarlos”.

Mientras las autoridades continúan con las investigaciones sobre lo ocurrido el 10 de septiembre, la familia pide que se indague también qué ocurrió antes de ese día, qué denuncias fueron presentadas, qué atención recibieron y si existieron omisiones frente a los reportes de presunto acoso escolar.


MA

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Arnoldo Delgadillo
  • Arnoldo Delgadillo
  • Investigador social, periodista y escritor. Corresponsal de Milenio en Colima. Ha publicado en medios nacionales e internacionales.
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