En Oaxaca, los festejos de la Guelaguetza concluyeron con un grito unánime de los 32 grupos étnicos a favor de la reivindicación auténtica de sus derechos y un freno a la discriminación y al racismo que prevalece en algunas zonas de México.
Fue la diosa Centeotl Enid Azucena Torres Angústianos, una joven mujer afrodescendiente, la que por vez primera le dio una voz poderosa a los pueblos originarios, para que no olviden su pasado, ni a sus ancestros, y continúen forjando y preservando el progreso en sus territorios, con la preservación de la cultura del maíz y el cuidado del medio ambiente.
Además de mantener siempre el orgullo y la identidad cuando hablan su lengua y comparten sus culturas y tradiciones. “Porque la cultura no permanece únicamente en los libros, sino que se encuentra en las comunidades y se practica todos los días en la música, la danza y el uso de sus lenguas”.
La originaria de la zona de Collantes en Pinotepa Nacional dijo que Oaxaca ya aprendió a cantar a pesar del dolor y a bailar en los momentos de desesperanza, como una forma de resistencia pacífica.
Afirmó que con la Guelaguetza, los pueblos indígenas hacen valer su presencia, su identidad y permanencia.
“La danza es una exhibición de la existencia auténtica de los pueblos y refleja solo una parte de la riqueza cultural de las comunidades”.
Aquí no solo bailan y cantan los hombres y las mujeres; hay el reflejo de una y mil historias vinculadas a una familia y a una raíz ancestral.
En estas fiestas de la Guelaguetza representó a la diosa Centeotl, la máxima diosa del festejo en honor al maíz, y tuvo su lugar de honor en el palco donde estuvieron el gobernador Salomón Jara y los representantes de la federación y del poder judicial.
Juntos presenciaron cada uno de los bailes y sones representados en la plazuela de las Azucenas, en lo alto del cerro del Fortín, en la sede del auditorio Guelaguetza, que este año se abarrotó en cada una de las representaciones folclóricas del encuentro racial.
El gobernador Salomón Jara festejó que la fiesta de la Guelaguetza haya sido devuelta a los pueblos originarios, dejando de ser un espectáculo comercial.
Dijo que la Guelaguetza está ya en todas partes de Oaxaca y se notó con una gran concurrencia en el desfile de las delegaciones por las calles de Oaxaca, donde más de 20 mil turistas nacionales e internacionales reconocieron por sí mismos la grandeza de cada uno de los pueblos originarios de Oaxaca.
El saldo del festejo de Guelaguetza fue reportado por los cuerpos de seguridad como blanco, sin incidentes ni confrontaciones de ninguna índole.
rdr