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Arde infierno ambiental de Tula por escaso recurso extraordinario

Más de 36 mil hectáreas y 256 mil habitantes permanecen dentro de una zona marcada por aguas negras, contaminación industrial y una creciente plaga de mosco culex

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Faltan 20 minutos para las 6:00 de la mañana, en plena alba las luces de las torres se apagan y las densas nubes de humo se ven desde cualquier punto cercano a la refinería Miguel Hidalgo y la termoeléctrica Francisco Pérez Ríos. La llama en la punta de la torre marcan el destino de los obreros a la jornada que se enfilan en el transporte público para la zona industrial que comparte territorio de Atitalaquia y Tula de Allende.

A dos años del decreto de Zona de Restauración Ecológica (ZRE) para más de 36 mil hectáreas que integran el área de influencia de la presa Endhó y del diagnóstico que reveló las graves condiciones de contaminación en esta región, las acciones avanzan lentamente, pues no se cuenta con recursos extraordinarios para hacerle frente a un decreto que se heredó con el sexenio pasado.

En medio de un cielo ennegrecido que por momentos se interrumpe con nubes blancas de chimeneas industriales, pero que en algunas noches se observa rojo por las luces y los gases que se expulsan las chimeneas de la central termoeléctrica, que aún no concluye su transición al gas natural, la contaminación no sólo percibe en el fuerte olor a agua negra, sino que penetra en la nariz con ese picor de producto químico, y que en los canales se penetra como el viejo chapopote usado en las carreteras.

Cada mañana, desde cinco décadas atrás, cientos de hombres y mujeres se trasladan en autobuses urbanos, microbuses y Urvan desde las localidades y municipios cercanos a escuelas y centros de trabajo. Los menos llegan en camionetas, ellos son los ingenieros que proceden del Estado de México o Ciudad de México, los vestidos de café claro y chamarra azul que con un saludo pasan la puerta; mientras otros, los del overol naranja o azul esperan ser contratados por día.

Son paileros, albañiles y ayudantes “en general” contratados no por la paraestatal, sino por otras empresas subcontratadas. La escena se repite todas las mañanas desde la década de 1970 cuando llegaron a instalarse las ahora llamadas empresas productivas del Estado Mexicano.

A medida que se acercan a la zona Tolteca, el fuerte olor a combustible quemado y agua negra que lleva el río Tula es más penetrante, pero para quienes viven en: Atitalaquia, Tlaxcoapan, Tlahuelilpan, Atotonilco de Tula, Tezontepec, Tepetitlán, Tepeji del Río y sobre todo Tula de Allende, el cambio en el olor es cada vez menos perceptible, ya no lloran los ojos, mucho menos arde la garganta cuando se acercan a la zona industrial; respirar, comer, vivir la contaminación pasa a un tercer plano.

Uno de los 527 potencialmente contaminados

Enclava en parte del Valle del Mezquital, la región Tula - Tepeji con ocho municipios que la integran es según la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) uno de los 527 sitios potencialmente contaminados en el país. En septiembre de 2024, mediante decreto se identificó a la región que integran al menos ocho municipios en desastre ambiental.

Previamente, el 13 de junio en el Diario Oficial de la Federación, se publicó un análisis completo con resultados científicos al agua, suelo, aire y biota. En el Estudio técnico justificativo para declarar zona de restauración ecológica el área de influencia de la presa Endhó se revela que la mayor parte de la contaminación de la zona desemboca justo en este cuerpo de agua que comparte territorio de Tula de Allende y Tepetitlán.

Si bien se emite un diagnóstico de 24 mil 684 hectáreas, cercanas a la Presa Endhó, uno de los puntos más contaminados del país y que por décadas recibe las aguas negras procedentes del Valle México, de la refinería Miguel Hidalgo, la termoeléctrica y las empresas asentadas en el Parque Industrial de Tepeji y de Atitalaquia. El impacto ambiental total es para 36 mil hectáreas y 256 mil 338 personas, dispersas en 101 localidades.

La realidad ambiental que enfrentan pobladores día con día, desde la década de 1970 cuando llegaron las empresas paraestatales que permitieron el crecimiento de la zona industrial, y en consecuencia la expansión urbana. El diagnóstico reveló las graves condiciones en que cohabitan con la industria petrolera, cementera, de producción de agroquímicos, amén de cargar con los gases producidos por las aguas negras captadas en la presa Endhó.

Es uno de los primeros estudios integrales que considera las condiciones del agua, tierra y aire de 24 mil 684 hectáreas concentradas en municipios hidalguenses que convergen en la región Tula Tepeji y que inicia justo en Atotonilco de Tula (colindante con Huehuetoca, Estado de México), junto en las denominadas Ciudades Bicentenario edificadas en 2010 donde antes fueron zonas cerriles y de basureros.

Sexenio anterior

Según la propuesta originada y comenzada con trabajos de gabinete desde el 2018, constituye parte del compromiso del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador para atender este grave punto de contaminación y que inició el entonces titular de Semarnat Víctor Manuel Toledo Manzur.

En dicho sexenio no se avanzó, sólo en la emisión de decretos, y a finales de septiembre de 2024, a días de que Andrés Manuel López Obrador dejará la presidencia de la República, se decretó como Zona de Restauración Ecológica (ZRE) para más de 36 mil hectáreas que integran el área de influencia de la presa Endhó.

Atitalaquia, Atotonilco de Tula, Tepeji del Río de Ocampo, Tepetitlán, Tezontepec de Aldama, Tlahuelilpan, Tlaxcoapan y Tula de Allende son los municipios que la integran. Y se acordó convocar a los gobiernos municipales y al estatal, así como a los empresarios y organizaciones a colaborar. Sin embargo, se aclaró que en ese momento no se contaba con recursos económicos extraordinarios para recuperar el ecosistema y la tarea quedaba en manos de la Semarnat, el gobierno estatal y los ayuntamientos.

Dos datos que se destacan en el documento, es que las personas propietarias o poseedoras de inmuebles que se encuentren en la zona de restauración ecológica están obligados a conservar el área y permitir la ejecución de las acciones de restauración. Y segundo, que entre las nuevas reglas, nadie está autorizado para destruir, dañar o perturbar a la vida silvestre, pues se tiene que promover la conservación y protección de las especies silvestres, queda prohibido cazar, comercializar, transformar, importar, transportar, exportar, capturar, retener o reubicar ejemplares, aunque la salvedad es contar con autorización.

Desde dicho decreto de 2024 al sector empresarial y de la industria se les advierte que se deben prevenir y controlar las emisiones contaminantes a la atmósfera para cumplir con la normativa ambiental mediante el uso de tecnologías y combustibles que generen menor contaminación. La media está enfocada a las compañías cementeras, de producción de fertilizantes y la petroquímica, pues datos de la Secretaría refieren que cerca del 89 por ciento de los generadores de residuos peligrosos se encuentran en Tula de Allende, Tepeji del Río, Atotonilco de Tula y Atitalaquia.

Saneamiento del río Tula

En octubre de 2024, como presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, enumeró en uno de los 100 puntos de su compromiso el saneamiento del río Tula (junto con el Atoyac y el Lerma Santiago). Bajo esta perspectiva, este sexenio se trabaja con el gobierno estatal en la construcción de colectores para las aguas negras de la zona urbana de Tula de Allende, Atotonilco de Tula y Atitalaquia.

Las aguas residuales llegarán a la rehabilitada planta de tratamiento de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para posteriormente enviarlas a los humedales de la zona. El costo estimado junto con mejorar en la operación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Atotonilco es de 900 millones de pesos procedente de la federación.

El objetivo a cumplir, es evitar que más aguas residuales lleguen al río, las contaminadas de la CFE, y en consecuencia que arriben a la presa Endhó, cuyas aguas se distribuyen principalmente en el distrito 003 de riego Tula, y aguas abajo en el 100 de Alfajayucan.

La plaga de mosco culex, un síntoma de la contaminación agravada

Desde año y medio, la plaga del mosco culex generada por el lirio acuático agravó la condición en las 27 localidades ribereñas de la presa Endhó, pues los más de 26 mil habitantes enfrentan durante la mañana, noche y madrugada la presencia de los insectos que ni con intensas jornadas de fumigación logran extinguirse ni dar tregua para salir al patio de las viviendas.

Durante la primavera de este 2026, por las manifestaciones realizadas por pobladores, la presa Endhó volvió a llamar la atención de las autoridades medioambientales y la propia Comisión Nacional del Agua (Conagua) que la administra. La plaga no se atendió y sólo en 2025 se contrató una empresa que extrajo 8 mil toneladas de lirio acuático, pero al ser un año lluvioso la condición se agravó al grado de no poder salir de las viviendas porque los mosquitos, cuya hábitat ideal es el lirio acuático, permeaban en todos los espacios.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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