Ante la advertencia de expertos sobre una sequía intensa y un calor extremo para el 2027 debido a la llegada del fenómeno climático conocido como El Niño, el cual se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico, Rafael Carrillo Flores, profesor investigador de la Unidad Regional Universitaria de Zonas Áridas de la Universidad Autónoma de Chapingo (URUZA-UACH), llamó a la sociedad a mantenerse informada y emprender acciones para disminuir la contaminación ambiental y con ello, aminorar afectaciones.
“Para el próximo año se prevé una sequía muy fuerte; ahorita hay una situación alarmante a nivel mundial, desde diciembre del año pasado se veía ya un calentamiento en los mares a nivel en el Pacífico, y esto se vincula, es decir, hay una correlación muy importante con el fenómeno del Niño y la Niña”.
“Ahorita se está calentando, y cuando viene un calentamiento, hay una modificación en el clima; es de manera natural, desde luego, pero ahora está muy intensificado con todo lo que es el calentamiento global”.
Agregó que expertos en la materia ya han dado a conocer que los efectos de la sequía prevista para el 2027 podrían ser similares a los ocurridos entre 1997 y 1998, que se considera uno de los fenómenos más importantes en cuestión de cambio climático y específicamente en 1998 en México se registró el mayor número de incendios forestales con más de 14 mil, cuando en promedio se presentaban entre 6 mil a 7 mil incendios por año derivados de esta sequía.
Debido a esta situación, dijo que en la actualidad meteorólogos ya están trabajando en continuar modelando las previsiones conforme vayan pasando los meses.
En la Región Lagunera también estas condiciones afectarían en gran medida, pues aunque la falta de lluvias es permanente durante el año, los habitantes aún no están acostumbrados a calores extremos sin precipitación, y eso es lo que se espera para el próximo año.
La preocupación es que para este 2026 se pronostican más lluvias e inclusive torrenciales; esto generaría el crecimiento de vegetación, pero para el 2027, con la sequía, se morirán y secarán, lo cual aumenta el riesgo de más incendios.
“Nosotros como ciudadanos tenemos que ser conscientes de todas estas situaciones, y la manera en que podemos mitigarlo nosotros, pues es estando primero informados de todo lo que pueda venir y suceder, y estar atentos a lo que las autoridades nos están informando”.
También parte fundamental de reaccionar ante condiciones climáticas adversas es tener conciencia de no contaminar, atender las recomendaciones de los expertos, así como también empezar a sembrar árboles, principalmente los nativos, debido a la capacidad de resistencia ante las condiciones climáticas adversas.
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