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Alejandro Clark, qepd. A Dios le pedí la ciencia

"El Clark" fue identificado como el primer físico experimental de la Universidad de Sonora; crítico en extremo con el entorno y pares, coadyuvó a delinear políticas y proyectos en ciencias.

Fue un miércoles de agosto, presente lo tengo yo, año del 83 del siglo XX, que ya pasó". Luego de un peyotazo que le sacudió y le dijo: abandona tu confort, díjose El Indio: a caminar, y aceptó integrarse como maestro en la recién creada Escuela de Psicología y Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Sonora (UniSon), en Hermosillo. Se lanzó al lejano oeste mexicano, donde —según el centralismo cultural— "termina la cultura y comienza la carne asada", dicho atribuido a José Vasconcelos.

Al aeropuerto Ignacio Pesqueira arribó, azorado por el calor y las condiciones laborales, a la escuela en construcción. Calorón cercano a los 50 grados centígrados ("El resuello del Diablo", le decía el poeta y sicólogo Francisco Luna). Además: temporada de caza; pieza predilecta del conservadurismo clasemediero: Chilango o Guacho (sureño).

Ni modo. A darle a las clases y a la hechura de currículas de las materias de periodismo. Conoció a sus pares. Francisco Luna, el primero, lo previno del antichilanguismo, lo integró a la Vida Loca de Hillo. A los sonorenses formados en el Distrito Federal se les denostaba: sonoguachos. Entre ellos estuvo el maestro en Ciencias (Físico) Alejandro Clark Bayón. Nacido en Agua Prieta el 2 de mayo de 1953, El Indio lo conoció a la par que al Pinelly, Popeye, Jeff, Polacas, Tere, Otila, Mary, Cristina, Ana, Daniel Carlos y tantos que pugnaban por abrir la UniSon a más conocimiento.

En la calle Luis Orcí, casi con la Yáñez, el Paco Luna y Carlos Silva, Popeye, le dieron chanza de instalarse cuando la Leti y el Juan Pablo arribaron meses después. Popeye partiría en breve a estudiar Literatura Contemporánea de China, en Pekín, y el Paco y la Mary solo arribaban para organizar la carne asada a las brasas, y unas Ballenón Pacífico para pasar bocado.

A una de tantas reuniones se sumó El Clark. Cálido era, cómo no. Y fan de sus paisanos de Agua Prieta, Los Apson: Siempre he sido una calamidad/ rebelde sin causa me pueden llamar... Popeye escribe en su féis: "Descanse en paz mi cuate de los tiempos de la Escuela de Altos Estudios, que comprendía las carreras de Letras, Física y Matemáticas. Exitoso físico, cuando iba a visitarme a mi casa le preguntaba: '¿A qué hora estudias tú, compa?' Y Clark nomás sonreía".

Otro amigo Enrique Camarillo, escribió: "Se le identifica como el primer físico experimental de la UniSon que participó en la creación y equipamiento del primer laboratorio científico para el estudio de las propiedades ópticas y termo estimuladas de materiales sólidos. Antes de eso no existía la investigación en Física en la Universidad".

El Indio lee el ensayo "La Física en Sonora"; sus autores Beatriz Castañeda Medina, Martín R. Pedroza Montero y Marcelino Barboza Flores, del Centro de Investigación en Física (Cifus) de la UniSon, señalan: "En 1971 se gradúa el primer físico egresado de la Escuela de Altos Estudios... Los estudiantes, al egresar del programa, no tenían otra alternativa que incorporarse a la carrera docente o emigrar a otros lugares (generalmente al centro de la República) para realizar tesis de licenciatura o estudios de posgrado".

Eso hizo Alex Clark, amante del rock, greña larga, flaco. Al D.F. va y retorna Maestro en Ciencias; participa en el proyecto "Propiedades Ópticas y Eléctricas de Defectos en Halogenuros Alcalinos"; objetivos y justificación preveían formar investigadores y sentar bases para crear el Cifus.

Clark se convierte en profesor de tiempo completo; durante 1977-1984 participa en la creación del Cifus, con programa de maestría y doctorado en las especialidades de óptica, física del estado sólido. Camarillo García lo recuerda "pionero en el estudio de defectos en cristales iónicos creados por radiación ionizante y director de la primera tesis experimental de licenciatura en el tema... Por su excelencia académica ingresó al Sistema Nacional de Investigadores desde la primera convocatoria".

Con él conbebió El Indio en el bar Pluma Blanca, antaño burdel y luego sede de la inteligencia vagancia de Hillo; también en el Seven o Eleven, y donde además de chelas ofrecieran jugo de cahuama o rico caldo largo de mariscos. Cuando los silencios seguían a las fumarolas de Etiqueta Verde, El Clark explicaba las propiedades físicas del envase a la mano: el ámbar del Ballenón Pacífico, del tequila Orendáin, del Anís del Mico, mientras el resto de la concurrencia suspiraba laaacia-laaacia. O alertaba: "Oigan el mugido de los sapos toro. Va a llover", y cientos de batracios salían a las calles para que los reventaran los autos. Una plaga de escarabajos ennegreció las calles. "Los pinchis fabricantes de pollos rompen laecología y tan campantes, haciendo millones; ya ni chingan", decía.

El Indio retornó al calle de México; con nostalgia por el calorón de Hillo, sus mujeres,a gente de la UniSon, sus alumnos (centenas en dos años), el bacanora, los six de tecas, los cafés en el Mercado Municipal, Bahía Kino, los naranjos en flor, la Isla del Tiburón.

1999. El Indio va al Encuentro de Escritores Horas de Junio, en Hermosío. Preguntó por El Clark. "Anda medio malón, no sale". Ya en el aeropuerto para volar al DF, apareció. Se abrazaron, prometieron verse. El verano de 2014 le avisaron: "El Clark y Lucía andan por allá. Se hospedan cerca de la Casa del Poeta. Búscale, bro". Almorzó con ellos, irían a surtirse de libros y a vagar. Chido reencuentro, le dieron bacanoraenvasado de origen.

Salvador Torres se lamenta: "Decía que yo era elocuente, pero a veces él me ganaba". Y la Otila Caballero: "Gran pérdida. Hombre talentoso y de sensibilidad, gran amigo". Armando Zamora rescata del féis: "Bien dice Nachita Ibarra: 'El maestro, investigador y artista autodidacta Alejandro Clark ha partido de esta dimensión hacia el viaje sin retorno. Deja el invaluable legado a la ciencia en Sonora. Hermosillo despide a una de las mentes más brillantes de la generación en resistencia...' Tan claro como eso".

Camarillo lo evoca: "crítico en extremo con el entorno y pares; coadyuvó a delinear políticas, proyectos, programas académicos y docentes; todo su esfuerzo y capacidad valió la pena en beneficio de las nuevas generaciones... Ya después de jubilado siguió creando hermosas obras artísticas de vidrio en un taller que instaló en su casa, sin olvidar su pasión por la ciencia, que contagió a gran número de estudiantes".

El poeta Alejandro Aguilar Zelenytecleó el 4 de marzo: "En viernes de cuaresma, mi querido Alejandro Clark, en viernes de tristeza y de ausencia, mago de la luz, físico del alma, hermano de tantos años, rey vago".

Lucía Ordóñez no descuidó avisar: "Mis hijos Isadora, Alex Bones Blue y yo les comunicamos que despediremos a mi esposo Alejandro Clark a partir de las 7 pm, antes del servicio crematorio. Agradecemos sus muestras de afecto." Y El Paco Luna le dedicó una copla del folclor jarocho: "A Dios le pedí la ciencia/ para divertirme un rato/ me la dio y tuve paciencia/ y conservo su retrato/ hombres con inteligencia/ no nacen a cada rato".

*Escritor. Cronista de Neza

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