Los proyectos para llevar agua del río Pánuco a Monterrey, Ciudad Victoria y el norte de Tamaulipas podrían profundizar los problemas de disponibilidad hídrica en la cuenca baja, al grado de generar déficits durante buena parte del año y favorecer el avance de agua salada hacia zonas agrícolas de Veracruz, advirtió el investigador Gerardo Sánchez Torres Esqueda.
Durante su participación en el 16 Congreso Nacional de Investigación en Cambio Climático en la Facultad de Ingeniería de la UAT, el especialista presentó un análisis de disponibilidad de agua en el tramo del río Pánuco comprendido entre las estaciones hidrométricas Las Adjuntas y Pánuco, en el que incorporó las demandas actuales de la región y los volúmenes adicionales que se requerirían para abastecer a otras ciudades.
Proyectos para llevar agua del Pánuco podrían generar déficit hídrico
De acuerdo con sus resultados, el escenario cambia de manera significativa cuando se consideran los efectos del cambio climático y las sequías. Mientras que un balance basado en condiciones históricas mostraría disponibilidad para atender las demandas, al incorporar la reducción proyectada de las precipitaciones y los efectos de los periodos secos aparecen déficits que se agravan al sumar las extracciones previstas para Monterrey y Ciudad Victoria.
El investigador sostuvo que, bajo uno de los escenarios analizados, solamente habría agua suficiente durante tres meses del año para cubrir las necesidades del tramo estudiado y las demandas adicionales de ambas ciudades.
La advertencia se produce en un contexto en el que el cambio climático amenaza con elevar las temperaturas, reducir las precipitaciones y aumentar la frecuencia e intensidad de las sequías. Para la región norte de Centroamérica, clasificación utilizada en los materiales climáticos expuestos durante la conferencia y que incluye a Tamaulipas y Veracruz, las proyecciones apuntan a condiciones más secas durante determinados periodos del año.
Sánchez Torres Esqueda explicó que su equipo realizó balances hídricos mensuales para identificar los periodos en los que el agua disponible podría resultar insuficiente. Cuestionó que los cálculos oficiales basados en promedios anuales puedan ofrecer una imagen incompleta de la disponibilidad real, debido a que un volumen aparentemente suficiente en el conjunto del año no necesariamente está disponible durante los meses de mayor escasez.
Como parte de su exposición, comparó los balances publicados por la Comisión Nacional del Agua en el Diario Oficial de la Federación en 2020 y 2023. Señaló que ambos documentos mantienen prácticamente el mismo volumen de escurrimiento por cuenca propia, pese a los cambios climáticos registrados y a las nuevas condiciones que enfrenta la región.
El especialista afirmó que su equipo utilizó datos oficiales para construir los escenarios y agregó ajustes por cambio climático y sequía. No obstante, reconoció que recurrió a un procedimiento simplificado para estimar la disminución de los escurrimientos a partir de las reducciones previstas en la precipitación, por lo que sus resultados deben entenderse como estimaciones preliminares y contrastarse con estudios hidrológicos más detallados.
Menos agua dulce en el río Pánuco elevaría riesgo de salinización
Uno de los efectos que el investigador considera más preocupantes es la posible intrusión de agua salada desde el Golfo de México hacia el río Pánuco, como consecuencia de una reducción del caudal de agua dulce.
Explicó que, si las extracciones disminuyen demasiado el flujo remanente del río, este podría perder capacidad para contener el avance de la cuña salina, fenómeno por el cual el agua marina penetra en el cauce y puede desplazarse aguas arriba.
El riesgo, advirtió, no se limitaría al abastecimiento urbano. Los agricultores que utilizan agua del Pánuco podrían enfrentar una mayor presencia de agua salobre en sus sistemas de riego, con consecuencias para los cultivos y los suelos.
El especialista señaló que ya existen periodos en los que productores de la zona extraen agua salobre, aunque durante la conferencia no presentó mediciones que permitan establecer la extensión del problema ni cuantificar las superficies agrícolas afectadas.
Agua salobre podría afectar cultivos y suelos agrícolas de Veracruz
De mantenerse condiciones de mayor salinidad, el uso reiterado de esa agua podría contribuir a la acumulación de sales en el suelo y reducir su productividad. En el escenario planteado por el investigador, las consecuencias podrían extenderse a las tierras agrícolas de la cuenca baja y comprometer su aprovechamiento futuro.
Ante ese panorama, consideró que, si avanzan los proyectos de extracción, sería necesario estudiar la construcción de un sistema de compuertas cerca del puente del Triángulo para controlar la entrada de agua salada durante las mareas altas. La propuesta, aclaró en los hechos, requeriría estudios adicionales para evaluar su funcionamiento, sus efectos sobre el flujo del río y los riesgos de inundación.
El planteamiento coloca en el centro de la discusión una cuestión que va más allá de la cantidad de agua que se pretende trasladar a otras ciudades: la capacidad del río para mantener el equilibrio entre las necesidades de abastecimiento, la actividad agrícola y las condiciones ambientales de su cuenca baja.
Advierten que extracciones del Pánuco requieren más estudios
Los resultados expuestos corresponden a escenarios elaborados por el investigador y no constituyen una determinación oficial de la disponibilidad del río ni una confirmación de los impactos previstos. Su alcance deberá contrastarse con los estudios de Conagua y con evaluaciones independientes sobre la dinámica hidrológica y la intrusión salina.
La advertencia, sin embargo, apunta a un problema de planeación: las decisiones sobre nuevas extracciones tendrían que considerar no solamente el volumen anual del río, sino también su comportamiento mensual, los efectos acumulados de las sequías y las consecuencias que una reducción del caudal podría tener para las comunidades que dependen de él.
SJHN