Una chica de alta sociedad llamada Cecilia es llevada por el amor del centro al norte del país. Y de pronto el destino la pone en medio de la revuelta más importante del siglo XX en México. Así se convierte en la revolucionaria más famosa del país, a quien además le componen una canción que se vuelve del dominio público. Adelita. Una mujer, una revolución (Vergara ediciones) es la reciente novela de Sofía Guadarrama Collado, quien nos platica de esta soldadera que es además el símbolo de lucha de las mujeres en la Revolución Mexicana.
Sofía nació con disforia de género; en 2010 inició un tratamiento de reemplazo hormonal y en enero de 2016 hizo pública su transición, lo cual la convirtió en la primera escritora transgénero mexicana. Adelita es su segunda novela bajo el nombre de Sofía.
¿Qué te llamó la atención de Adelita para esta novela?
Fue la curiosidad primero. Llevaba más de 15 años trabajando en novelas históricas. Yo sabía que Adelita no era algo real, y me di a la tarea de investigar más a fondo, estaba más cerca el mito que la realidad. Esto me ayudó mucho a comprender a la mujer de aquella época, antes durante y después de la Revolución. La revolución la vemos desde la perspectiva de los hombres: Madero, Villa, Zapata, y la mujer queda en segundo o tercer plano. Y al ver cómo un personaje mítico que carga rifles, que lucha, va más allá de eso.
¿Existió Adelita?
Adelita es el personaje ideal para darle voz a las mujeres revolucionarias. Esta novela está contada en diferentes partes, desde luego tomo como base a Adelita, que no es real, no existe rastro, son erróneas las historias que se cuentan de ella. Yo lo ocupé como parte de una novela para darle un hilo conductor a estas historias de las mujeres en la Revolución.
¿El amor cómo lo trataste en la novela, puesto que en la canción “Adelita” es muy importante incluso desde la primera estrofa: “Si Adelita se fuera con otro...”?
En esta novela obviamente se dio tratando de seguir un poco el mito, una de las tres leyendas, que dice que era una mujer que nació en la Ciudad de México y se fue a Chihuahua. Yo la coloqué en la alta sociedad, su padre es un hombre muy cercano a Porfirio Díaz, que era parte de Los Científicos. En la novela yo colocó al padre de Adelita como uno de Los Científicos, y al morir se enamora de un joven que se va del país, y ella decide ir tras de él, pero en el camino le roban el equipaje y le pasan más cosas. La idea es poner una coyuntura, en la que ella se pone, sin necesidad de someterse, a la Revolución, porque pocas personas lo hacen. En el caso de ella vivió en una sociedad muy afrancesada, donde vio otras formas de convivencia social. Entonces ella conoce a otra persona en Chihuahua, y aquí se presenta una Adelita que es víctima de violencia en la pareja. Traté de darle coherencia a la novela con la canción, porque aparece el autor de la canción y él se enamora y ella no lo pela, y ella como ya sufrió no quiere en ese momento una relación con alguien.
La novela ya después toma la lucha revolucionaria y empieza a pelear por gente que ya ha conocido y se da esta transformación de la Adelita de familia acaudalada a la que ya es revolucionaria. Pero ella tiene que sufrir para convertirse en revolucionaria.
¿Por qué crees que nos llega hasta la actualidad la canción como parte del folclor en la mujer revolucionaria?
Analizando a fondo la canción es un poco incongruente en ciertas cosas. Habla de un soldado enamorado, y después se dice: “Y si quisiera ser mi novia”; como que no es su novia y luego que sí. Se nota que es un corrido hecho al plumazo, rápido, en alguna borrachera. No se sabe quién fue el autor; se le adjudica a alguien que realmente no se sabe si existió; si Adelita era una enfermera, que era de Chihuahua... Lo que pasa es que México necesita hacerse de héroes y heroínas, y en la Revolución, Adelita fue el nombre que más llamó la atención, aunque hay más canciones de la Revolución. En este caso Adelita es un símbolo que nos apasiona, porque las fotos de esa época de las revolucionarias captan mucho la atención.
¿Crees que ahí se dio también una verdadera revolución en la mujer?
Estoy segura, y no lo sabía antes y lo aprendí con esta novela, al darme cuenta que en la mujer revolucionaria hay ferrocarrileras, despachadoras de ferrocarriles, mensajeras, hay hasta estas mujeres que invitan a otras a unirse a la Revolución. Desde muchos ámbitos puedes encontrar el papel de la mujer que acompaña al hombre, a pesar de la desgracia, porque muchas mujeres fueron robadas, violadas, obligadas por los revolucionarios, y eso ha quedado en el olvido de la historia, que se ha ocupado de olvidar las cosas malas, desde luego hay cosas buenas. Pero en este caso la mayoría de los revolucionarios era violadores y se llevaban a las niñas, sirvientas y amas de casa y no había ley que lo prohibiera.
“Hubo otra revolución, la sexual”
Sofía Guadarrama menciona que al escribir Adelita comprendió a fondo el papel de la mujer antes, durante y después de la Revolución, donde se gestaron otros cambios:
“Además hay otra revolución, la sexual. Aparecen las mujeres lesbianas, las que empiezan a vestirse como hombres. Un ejemplo es Amelia Robles que luchó en la Revolución, que al final todos los zapatistas lo conocen como Amelio Robles y así murió. La Revolución va más allá de la guerra por el poder”.
Guadarrama señala que después del porfiriato la mujer cumple más oficios: no solo secretaria, de los pocos empleos posibles, sino también escritora.
Nellie Campobello, escritora y coreógrafa, retrató en su obra Cartucho la lucha en el norte de México. Ella abordó en su obra la que los historiadores consideran la etapa más cruel que vivió Chihuahua durante la Revolución.
Por otra parte, Guadarrama comenta que las fotos son un punto de atención en esa etapa histórica, y una muestra es el libro Las soldaderas, de Elena Poniatowska, donde Adelitas y además Valentinas le dan rostro a la lucha armada.