La historia de Chumina, una pitbull que perdió una patita tras haber sido diagnosticada con cáncer de hueso, se convirtió en el punto de partida de Salvaje o la valentía de encontrarse, obra que lleva al escenario una reflexión sobre aprender a abrazar aquello que nos hace distintos.
El montaje acompaña a Roja, una niña que está por entrar a la adolescencia y que entre los cambios que llegan con el crecimiento está por atravesar un portal que la lleva a un mundo donde los sueños y la imaginación cobran vida. Lo hará en compañía de su amiga imaginaria Chumina, una perrita pitbull que perdió una pata.
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En entrevista con MILENIO, Ángel Luna, dramaturgo y director de la obra Salvaje o la valentía de encontrarse explicó cómo fue que Chumina inspiró la obra: “El texto surgió a partir del trabajo y la experiencia que vivimos con nuestra perrita Chumina, Itzhel Razo y yo, a partir de que perdió una patita por cáncer de hueso. Sucedió hace poco más de tres años, esta situación nos cambió y marcó. Decidimos que era importante compartirlo con las audiencias jóvenes, a través de Jengibre teatro, para mostrar lo que aprendimos y cómo cambiamos la mirada”, explicó
El montaje se centra en dos personajes, Roja y Chumina, quienes tienen en común el crecer y transformarse: “Cuando crecemos a veces lo vemos como positivo o negativo, dependiendo de donde se vea. Crecer es florecer, pero también implica que se caigan las hojas o marchiten, que vuelvan a evolucionar”, reflexionó.
Para Ángel Luna, el paso de la infancia a la adolescencia no sólo implica cambios físicos, también transformaciones más profundas que implican dejar atrás la presión por la permanencia. En la obra, Roja enfrenta ese momento, mientras Chumina la impulsa a aceptarse como es. El director enfatizó que estos cambios que ocurren entre la infancia y la adolescencia pueden ser traumáticos, porque en las familias no hay diálogo sobre el tema.
“El mundo y la industria están obsesionados con que no cambies, con que cierto punto de edad es el perfecto y no con que el cambio, crecer y transformarse es natural. Roja es una niña que está a punto de cumplir 12 años, tiene que cambiar de escuela, su cuerpo crece y cambia. Tiene una amiga imaginaria que es su alter ego, que es Chumina, una perrita pitbull, que la invita a ser libre y auténtica”, contó.
Los dramaturgos se dieron a la tarea de hacer modificaciones en la historia durante tres años, tiempo en que adquirían un nuevo aprendizaje de su pitbull: “Fue una experiencia fuerte y contundente la amputación de la pierna de nuestra mascota. La gente te cuestiona todo el tiempo sobre esto, Chumina ni siquiera lo nota y te da la patita con el pedazo de hombro que le quedó. Nos seguimos haciendo preguntas porque de pronto queremos encasillar, en lugar de ver y reconocer las diferencias”, expresó.
Luna detalló que Salvaje o la valentía de encontrarse cuenta con varios lenguajes que son atravesados plásticamente. En principio, Roja y Chumina tienen una aparición con marionetas y luego evolucionan y el lenguaje se transforma a las máscaras. Al final, en el cierre de la obra, “hay un cierre de integración donde se dejan las máscaras y se habita el futuro que viene”, dijo el director.
La obra es para toda la familia. Además de marionetas y máscaras, en escena hay danza contemporánea, títeres articulados de gran formato, experiencias visuales y música.
El elenco está integrado por Itzhel Razo y Lidia Barros, cuenta con voces de Aleyda Gallardo y Xóchitl Galindres. El diseño y la producción multimedia son de Héctor Cruz, el diseño de vestuario corre a cargo de Sergio Mirón y la escenografía e iluminación son de Aurelio Palomino.
Salvaje o la valentía de encontrarse se estrena el 15 de agosto en el Teatro Milán; sólo habrá 16 funciones en cartelera; se presentarán sábados y domingos.
SLL