El canal de televisión Europa Europa estrena The German, una serie de espionaje grabada en Israel (durante la guerra actual) que muestra las consecuencias y dilemas morales de la Segunda Guerra Mundial, en la década de los 70. Para su protagonista, Oliver Masucci, “la serie habla sobre cómo seguir adelante cuando fuiste víctima de un régimen totalitario”.
La trama sigue a Uri (Masucci) y Anna (Ania Bukstein), una pareja de sobrevivientes del Holocausto que ha construido una nueva vida en Israel ocultando el trauma de su pasado, aunque —25 años después— Uri es obligado a infiltrarse en un círculo de ex nazis.
“Toma la historia del Holocausto, pero desde una perspectiva totalmente diferente porque trabaja a través de los recuerdos y memorias de las víctimas del Holocausto; algunos de ellos no quieren mirar hacia atrás y quieren seguir adelante, sin ser víctimas”, dijo el actor en entrevista con MILENIO.
En el thriller de espionaje, Uri debe encontrar a Josef Mengele, un oficial nazi verídico que es conocido como uno de médicos más crueles por sus experimentos inhumanos en los campos de concentración.
Oliver explica que la serie combina ficción con realidad porque Israel sí realizó búsquedas del médico criminal, pero cuando lo encontraron decidieron no cazarlo porque “no querían ser solo los cazadores de nazis, querían dejar eso en el pasado y seguir adelante”, dijo.
“¿Cómo lidia la gente con los recuerdos que tienen dentro y de los que nunca hablaron? Hubo personas que hablaron constantemente del Holocausto, pero también hubo personas que nunca hablaron de ello. Algunas hicieron cosas que moralmente no estaban bien, solo para sobrevivir, porque fueron forzadas a hacerlo, como matarse entre los mismos judíos, y todas esas historias que nunca fueron contadas”, expuso.
El actor alemán adelantó que durante la persecución que se ve en la serie, todos los personajes guardan una conexión entre ellos, pero también intentan chantajearse para beneficio propio. Todo esto contado con un estilo muy particular del cine israelí, desde una perspectiva psicológica que —sobre todo para el crew alemán de la producción— fue difícil de afrontar.
Otro reto para Oliver fue grabar la serie en hebreo, idioma que no sabía hablar antes de este proyecto y que le ha dejado gratos recuerdos.
“Cuando me ofrecieron el papel me enviaron los guiones en inglés, leí toda la historia y quedé fascinado con el personaje. Entonces acepté, hablamos de la historia y después de un tiempo me dijeron: ¿pero podrías hacerlo en hebreo? Y respondí: de ninguna manera, nunca había hablado hebreo, argumenté por media hora porqué era imposible y después dijeron: sí, lo entendemos pero ¿no podríamos hacerlo de todos modos? Me reí tanto que acepté”, recordó.
“Así que la preparación para la serie fue básicamente aprender hebreo, lo aprendí en tres meses, todos los días entre 8 y 10 horas diarias de estudio. Después conocí a los guionistas y trabajamos juntos en el guion para ajustar la historia y terminé como coproductor”, agregó.
Entre el sionismo y el antisemitismo
El conflicto armado entre Israel y Palestina ha condicionado a la industria cinematográfica, donde hay una división entre aquellos que defienden al pueblo judío y los que denuncian un genocidio del pueblo palestino. Oliver asume como su declaración ante el conflicto el haber ido a Israel a grabar la serie.
“Para mí fue una declaración ir a Israel en tiempos de guerra, porque muchos artistas alemanes de izquierda se pronunciaron a favor de Palestina, pero fui educado para estar del lado de los judíos”, dijo con firmeza.
Contó que durante su experiencia en los siete meses que estuvo filmando en Israel su mayor preocupación era sobrevivir a los constantes bombardeos que sucedían cada día.
“Fue duro por la guerra, había entre 40 y 60 cohetes cayendo todos los días desde el Líbano, desde Yemen, misiles hipersónicos y drones que nos atacaron. Tienes todo el caos de la guerra alrededor, pero la gente y los artistas que viven cerca de la frontera con Gaza tenían que seguir con su vida. Entonces, básicamente, solo intenté sobrevivir”, compartió.
Claves.
Historial
Dark. Oliver es conocido principalmente por su papel como Ulrich Nielsen en la famosa serie de Netflix.
Ha vuelto. En la película alemana interpreta a Adolfo Hitler despertando en la actualidad e interactuando con personas reales mezclando comedia y crítica social.
Consciente de que es imposible no hablar del controvertido tema, Oliver denuncia a aquellos que en todo el mundo responsabilizan a los israelíes por las decisiones de sus políticos.
“Los artistas son personas, son buenas personas israelíes. Fueron a ese país porque los alemanes mataron a seis millones de judíos en la Segunda Guerra Mundial. Yo voy a donde me inviten a grabar porque lo único que genera paz es cuando las personas se conocen y descubren que tienen las mismas necesidades, los mismos miedos, también la misma diversión y risa frente a las cosas”, declaró.
“Y nunca es bueno cuando la gente minimiza el hecho de que hay personas que están golpeando judíos en las calles en otras partes del mundo y los hacen responsables por las acciones del gobierno israelí. Tenemos una guerra en Ucrania y la gente no hace responsables a los rusos por las acciones de Putin. Nadie va a las mezquitas a tirar bombas o a matar musulmanes porque hay musulmanes matando cristianos, solo pasa con los judíos y eso se llama antisemitismo”.