El director de cine brasileño, Gabriel Mascaro, presenta O último azul, una ficción que cuestiona qué pasa cuando el sistema decide cuándo los adultos ya no resultan útiles y plantea que el futuro también es para los adultos mayores. En entrevista con MILENIO, el cineasta de 42 años habló de este drama mezclado con ciencia ficción distópica.
O Último Azul está ambientada en un futuro cercano en que el gobierno decide reubicar a las personas mayores en colonias aisladas para “optimizar” la productividad. En ese contexto, Tereza, una mujer de 77 años, se resiste a ese destino y emprende un viaje en busca de libertad.
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El futuro para la tercera edad
Mientras las sociedades modernas insisten en asociar la juventud con la libertad y el deseo, la vejez suele quedar reducida a una etapa de espera ante el final. Pocas veces el cine se detiene a imaginar qué ocurre cuando una persona mayor todavía quiere descubrir el mundo, es precisamente ahí donde se sitúa la nueva película del director brasileño Gabriel Mascaro, una distopía que transforma el envejecimiento en un acto de vitalidad.
De qué se trata O último azul
En un intento por impulsar la economía, el gobierno de Brasil crea colonias alejadas para personas mayores, prometiéndoles un final “cómodo”. Teresa, una mujer de 77 años, descubre que ha sido incluida en el programa después de que las autoridades reducen el límite de edad. Antes de ser trasladada, decide escapar para cumplir un último deseo.
Resignificando la vejez
Aunque la premisa tiene tintes de ciencia ficción, Mascaro deja claro que el corazón de la película nació desde una experiencia profundamente íntima, “crecí en una casa con mi abuela y mi abuelo”, recordó el director durante la charla con MILENIO, “cuando mi abuelo murió y mi abuela empezó a pintar a los 80 años, eso me marcó profundamente. Fue muy personal verla encontrar una manera de resignificar su vida y eso es la película”.
A partir de ahí, el cineasta comenzó a cuestionarse cómo el cine ha representado históricamente a las personas mayores y “descubrí que existen muchas películas con protagonistas mayores, pero en general el conflicto gira alrededor de la muerte o de la nostalgia. Siempre es sobre el pasado, nunca sobre el presente. Ahí empecé a crear un guion que pudiera hablar de la fuerza y la capacidad de descubrir la vida a esa edad”.
Más allá de su componente distópico, O último azul funciona como una reflexión sobre la manera en que las sociedades contemporáneas perciben el envejecimiento. La película imagina un sistema que, bajo una lógica de productividad, decide apartar a los adultos mayores de la vida pública para que los jóvenes trabajen, produzcan y sostengan el sistema; sin embargo, para Mascaro, esa violencia no nace únicamente de la ficción.
“La película habla de ciertas violencias sutiles que las personas mayores ya enfrentan en la vida cotidiana. Existe una sociedad productivista que no acepta estos cuerpos experimentando la vida cotidiana de la misma manera que los jóvenes”, explicó el director.
En ese sentido, la película también subvierte géneros cinematográficos tradicionalmente reservados para personajes jóvenes, “es una deuda que también tenemos con los actores”.
Teresa emprende una travesía que por momentos se convierte en aventura, fantasía y hasta en un inesperado coming of age, “cuando pensamos en un coming of age imaginamos que será una historia sobre jóvenes experimentando la vida, pero no sobre una mujer mayor viviendo su vida y encontrándole significado. La verdadera transformación ocurre cuando ella encuentra a otra mujer mayor y se siente cómoda para vivir”, dijo el director.
Esa decisión también atraviesa el cuerpo y el deseo de la protagonista. Lejos de representar la vejez desde la fragilidad, la película apuesta por mostrarla desde la autonomía, “quería romper con la idea de que la libertad, la rebeldía y la capacidad de experimentar la vida pertenecen únicamente a la juventud”, afirmó Mascaro, “cuando vemos a esta mujer viviendo el deseo se renueva nuestra esperanza de que siempre hay tiempo”.
Saldando deudas
Para Mascaro, resulta paradójico que muchos actores encuentren menos personajes complejos justo cuando acumulan mayor experiencia artística. Por eso, entregar el papel de Teresa a Denise Weinberg representó una oportunidad de reivindicación, "es triste porque justo cuando un actor alcanza el momento de mayor experiencia, los personajes empiezan a ser más simples y aburridos. Terminamos desperdiciando toda esa experiencia".
A pesar de los temas que aborda, la película evita caer en la solemnidad. El director reconoce que también le interesaba construir una historia con humor y ligereza, “aunque la historia nos enfrenta con temas profundos y serios, la película tiene apertura para la sonrisa. Hay momentos ligeros y juguetones. Puede ser muy dura en sus reflexiones, pero también mantiene cierta calidez”, agregó el cineasta sobre la mezcla de géneros en su historia.
Cuándo se estrena O último azul
Tras su paso por festivales internacionales como Berlín y China, Mascaro asegura que la respuesta del público ha sido sorprendentemente universal, “la gente se divierte viendo una película de aventura protagonizada por una mujer mayor, porque es algo que nunca habían visto antes. Pero, al final todos conectan con esta mujer que resiste a su manera y que muestra que siempre hay tiempo para seguir impulsando el deseo y la vitalidad”.
En tiempos donde envejecer parece asociado al desgaste, O último azul propone algo distinto, imaginar la vejez no como el final de la vida, sino como un territorio donde todavía es posible descubrirse, rebelarse y seguir deseando. La película de Gabriel Mascaro llega hoy (7 de mayo) a las salas de cine mexicanas, después de su presentación en festivales de cine, donde encontró distribución a más de treinta países.
SLL