Martín Altomaro y José María de Tavira, protagonistas “No fue penal”, hablaron de su relación con el futbol que les sirvió para dar vida al texto de Juan Villoro, donde interpretan a un director técnico y un árbitro de video que se encuentran en el mismo partido, aunque no interactúan directamente, comparten una jugada del pasado que cambió sus vidas.
Asumiendo que los partidos también son un espectáculo, los actores se pudieron sumergir en sus personajes gracias a que comparten la pasión por este deporte desde jóvenes e incluso llegaron a jugarlo.
“Ahora que hemos estado revisitando el cómo se vive el fútbol recuerdo varias etapas en las que me exaltaba y enojaba, que exigía que todo mundo corriera durante el partido, pero ahora soy más calmado y lo disfruto mucho”, recordó Martín Altomaro.
Eso le permitió dar vida al director técnico Pepe “El Tanque” Martínez quien solo necesita un empate para que no sea desclasificado su equipo
“Conecté rápidamente esa parte bulliciosa, que protesta y cree que todos están en su contra. Otros aspectos los tuve que trabajar más”, compartió.
José María de Tavira comentó que ha crecido como persona a la par de sus roles en el futbol, considera que su personaje se caracteriza por la introspección, algo que a él se le da naturalmente.
“Cuando comenzamos a trabajar el texto todo lo referente al fútbol fue orgánico, todo ha sido fácil en el mejor de los sentidos”, reconoció José María la obra de Juan Villoro.
Si bien Altomaro contó con muchos referentes de directores técnicos, además de su propia experiencia, de Tavira no consultó a los enigmáticos árbitros asistentes de video (conocidos como VAR, por sus siglas en inglés video assistant referee). Valeriano Fuentes, fue futbolista, pero ahora observa el partido desde las pantallas.
“No sabemos cómo se comporta un juez de un video arbitraje, nadie los conoce, son invisibles, no sabemos cómo se comportan al trabajar, algo bonito de la obra es que es una mirada casi voyerista a imaginarse qué es lo que están pensando estos árbitros que pueden decidir el destino de un partido a su voluntad”, explicó.
Considera que una de las convenciones dramáticas clásicas del futbol es si los árbitros tienen preferencia por algún equipo y eso tiene una injerencia durante el partido, se pondrá a prueba en la historia por ambos personajes compartían una amistad que por algún motivo ya no están presentes.
“Cada mundial representa esta efervescencia que después se relaja, pero este último fue especial, al ser en casa hubo una conexión hasta con personas que no siguen el futbol, entonces vamos a ver cómo repercute”, comentó Martín
Antonio Castro dirige el partido
El director Antonio Castro explicó que la obra trata “sobre las cosas que uno no dijo y debió haber dicho”, y por no hacerlo se quedan guardadas provocando frustración, generando conversaciones imaginarias además de tocar temas como las amistades que se ven afectadas, así como una revisión del mito de Abel y Caín.
“El mundo del futbol, sobre todo en México, es un lugar lleno de frustración y de esperanza que va y viene. Lo que singulariza la puesta en escena es que los actores interactúan entre ellos, pero los personajes no, uno debe imaginar que lo que sucede es en un plano interno”, declaró Castro.
“Todos hemos tenido un amigo entrañable con quien algo pasó, oscureció la amistad y nunca se habló; no es el propósito, pero me gustaría que al salir de ver la obra el espectador diga: ‘Voy a hacer esa llamada que no he hecho’. No sé si el teatro cambia sociedades pero sí individuos, es el espejo de nuestra vida”, agregó.
En cartelera
La temporada de la obra será del 6 de octubre al 25 de noviembre en el Foro Lucerna con funciones los martes y miércoles.