Todos conocen a la villana, al galán, a la joven o al hijo perdido, son personajes que han acompañado a generaciones de mexicanos frente al televisor y que hoy sirven de punto de partida para No es otra telenovela mexicana, una obra de teatro que parodia las telenovelas clásicas y, con humor, cuestiona los estereotipos construídos por este mismo producto.
La obra No es otra telenovela mexicana, escrita por Quecho Muñoz hace siete años, nació con la intención de hablar de la identidad del mexicano contemporáneo a partir de uno de los productos más representativos de la cultura popular: las telenovelas.
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"Viene también de querer hablarle al público sobre temas que entendemos y que están en nuestro ADN y que son propios de la cultura pop actual mexicana”, dijo.
No es otra telenovela mexicana reúne a más de 50 personajes, inspirados en figuras emblemáticas de melodramas como Cuna de lobos, Lazos de amor, Corazón salvaje, Amor real y la trilogía de Las Marías.
Lo cierto es que No es otra telenovela mexicana no es una recopilación de escenas conocidas, sino que se trata de algo completamente nuevo, que integra personajes que guardan vínculos con aquellos universos televisivos.
“Esta es una telenovela por sí sola y se presentan nuevos personajes que conocemos y están viviendo su propia telenovela; en el transcurso de la trama, los personajes van revelando las historias de su pasado y son descendientes de telenovelas que conocemos”, explicó.
Al tratarse de interpretaciones inspiradas en producciones ampliamente conocidas, el dramaturgo procuró respetar los derechos de autor desde el inicio del proyecto.
“Estamos en la SOGEM y nos asesoraron sobre los nombres que podíamos usar y cuáles no, tenemos autorizaciones por escrito y por supuesto que se paga un porcentaje de taquilla para poder usar ciertos nombres. Como escritor, también vivo de lo que hago y respeto los derechos de autor”, contó Quecho Muñoz.
Levantar No es otra telenovela mexicana en escena tampoco fue sencillo. El proyecto permaneció varios años en pausa mientras el autor reunía al elenco y encontraba el momento adecuado para llevarlo a escena.
“La mayoría de los actores que estamos se fueron sumando a lo largo de los años, fueron siete años tratando de levantar este texto. En ese inter fui sumando amigos y conocidos; de pronto me di cuenta quién me funcionaba. Toda la gente que está ahora me ayudaron con las lecturas a lo largo de los años”, expuso.
Aunque ahora No es otra telenovela mexicana está por estrenarse, hubo un momento en que pensó que la obra nunca vería la luz.
“Escribí otra obra y dejé que mi proceso creativo avanzara, no me presioné. El año pasado me aboqué a ver presupuestos, a levantarla, a encontrar un teatro, un momento desgastante y frustrante. Es real que esta carrera es de persistencia más que de rapidez. Los tiempos de Dios son perfectos y todo se acomodó para esta temporada”, aseguró Quecho Muñoz.
Más allá de la sátira, la puesta en escena también juega con la experiencia del espectador. A lo largo de la función, el público termina sintiéndose como si estuviera frente al televisor viendo una telenovela.
“Llega un momento que el público va a sentir que está en su casa viendo la pantalla. Catalina, personaje que interpreta Lorena de la Garza, acentúa esta narrativa al explicarnos cómo funciona el sistema, cómo son las telenovelas y cómo se comportan los personajes”, detalló.
Aunque el objetivo principal de No es otra telenovela mexicana es hacer reír, Quecho Muñoz considera que la comedia es la herramienta ideal para provocar conversaciones que podrían resultar incómodas.
“La comedia es el vehículo ideal para la reflexión, porque haces que el público baje sus barreras. Entre chiste y chiste haces que estén más receptivos a temas de crítica. En 12 princesas en pugna y Niño perdido siempre hay un tema para reflexionar”, expresó.
Quecho Muñoz reconoce que esa reflexión apareció durante el proceso de escritura. Lo que comenzó como una simple parodia, terminó revelando los estereotipos que las telenovelas han repetido por décadas y que el mexicano ha consumido y aceptado como ciertos.
“Es una comedia que invita a la reflexión”, puntualizó.
Claves
No es otra telenovela mexicana se presentará los viernes 26 de junio, 3 de julio y 10 de julio, a las 20:45 horas en el teatro Sogem Wilberto Cantón.
El vestuario fue diseñado por Emilio Rebollar, a partir de una base de prendas que se transforman para dar vida a los más de 50 personajes que aparecen en escena.
La producción utiliza más de 40 pelucas para recrear a los personajes inspirados en las telenovelas más populares de la televisión mexicana
SLL