Becky G es una de las artistas del pop y urbano más conocida, pues sus raíces mexicanas y su presencia escénica la han hecho destacar, así como su paso como actriz en diversos proyectos.
Pero ahora, en una reciente conversación con "Alex" Cooper para su podcast ‘Call Her Daddy’, fue que la artista habló de cómo llegó a sentir una adicción generacional, así como las conductas que tomó intentando remediar la ausencia de su padre.
La adicción generacional de Becky G
En el reciente documental de Becky G, así como en su reciente participación en el podcast ‘Call Her Daddy’, es que habló a profundidad sobre las carencias con las que vivió al crecer con la adicción de su padre.
“La adicción jugando un papel enorme dentro de las cuatro paredes en las que crecí, con mi papá siendo un adicto. No teníamos nada. Terminamos viviendo en el garaje convertido de mis abuelos. Éramos seis”.
Aunque asegura que esto no era una carga en ese momento debido a la inocencia de un niño, afirma que sí es algo generacional, viviendo esta herida como algo heredado:
"Es decir, la verdad es que es generacional. Sí, es generacional. Y creo que cuando tú, o cualquiera que esté escuchando, sabe que si has crecido cerca de la adicción, hay algo ahí. No siempre son solo drogas. No siempre es solo alcohol. Sabes, a veces es el trabajo. Hay un tipo de evasión que alimenta esta herida más profunda”.
Continúa asegurando: “Y eso es absolutamente generacional, ¿sabes? Esto es desde antes de mis padres. Incluso antes de mis abuelos. Y tengo mucha empatía al respecto, por supuesto (…) Y creo que lo que es tan interesante cuando algo es generacional, es que inevitablemente es muy difícil que no sea simplemente esta cosa normalizada y entendida; realmente se necesita que alguien vaya contra la corriente y haga las cosas un poco incómodas o señale las cosas para que realmente deje de ser este trauma transgeneracional”.
Secuelas físicas y el intentar reparar la ausencia
La cantante revela cómo todo lo que vivió terminó manifestándose tiempo después, con ataques de pánico o miedo al decir o recibir un no.
"Absolutamente pasó. Se manifestó físicamente antes de que fuera una conciencia plena. Muchos de mis síntomas eran ataques de pánico totales, varios al día... complacencia crónica con la gente. Simplemente la palabra 'no'... mi cuerpo literalmente se contorsionaba, en cierto sentido, si realmente sentía un 'no' y tenía que decirlo; la mayoría de las veces cedía y decía: 'Está bien, bueno, tal vez no', porque veía la reacción del otro lado”.
También habló de cómo eres bien recibida por no negarte a nada, pensando que el éxito era lo que solucionaría los problemas.
“Es muy gratificante cuando empiezas a ganar éxito por ser una complaciente crónica, porque piensas: 'Vaya, me aman. Me eligen cuando hago lo que quieren que haga' (…) Así que mi ira la ponía en mi carrera. Pensaba que mientras más exitosa fuera, mientras más dinero ganara, menos sería esto un problema. Y que si yo me convertía en un 'mejor esposo' para mi madre y un 'mejor padre' para mis hermanos, entonces tal vez él lo resolvería".
Fue aquí que se dio cuenta de que no podía sanar algo por alguien más:
“No puedes hacer el trabajo por alguien más, ¿sabes? Y desearía, claro, no puedes volver en el tiempo, pero desearía que mi yo más joven hubiera tenido a alguien en quien apoyarse y que le dijera eso, porque es como este permiso tácito que te das a ti misma de decir: '¿sabes qué? No es mi problema'. Pero toma mucho tiempo llegar ahí. Toma mucho”.