En la actualidad la industria de la música nos presenta una gran oferta de artistas y canciones que constantemente están lanzando temas para seguir conquistando al público, pero hay agrupaciones que requieren de su tiempo y son un contrapeso a la velocidad de los algoritmos, un ejemplo es Arde Bogotá.
Es por esto que la agrupación compuesta por Antonio García, Dani Sánchez, Pepe Esteban y José Ángel platicó con MILENIO sobre este crecimiento en la industria musical, pero también sobre sus vivencias y experiencias al crear música.
Arde Bogotá y su batalla contra la velocidad del algoritmo
Arde Bogotá es una agrupación que comienza a posicionarse entre las favoritas del público, pero más allá de su gran talento y sus letras, la pasión que transmiten en su arte es casi igual a su gusto por One Piece.
Con una gran sonrisa y felices de estar en tierras mexicanas, hablan de lo afortunados que se sienten de recibir el cariño de sus seguidores.
“Tenemos la fortuna de que cuando convocamos a la gente a un concierto, la gente responde, viene y nos regala su emoción, su tiempo y su cariño; te vas con el corazón muy lleno. Tenemos en el cuerpo el peso de los kilómetros y las tareas, pero en el corazón mucho amor".
Asegurando que este mismo amor los ayuda a no ser parte de la velocidad de la industria actual, pues ellos necesitan tiempo para crear y afirman que su público es consciente de ello y los apoya.
"Me gusta pensar que nuestro público sabe que necesitamos tiempo para crear y no nos mete esa presión. Con los géneros que están más de moda es más difícil, porque la gente espera el siguiente sencillo y el siguiente movimiento. Nuestro público nos deja tiempo para crear, para girar y para reposar las cosas; yo no siento tanto esa presión. Todo el mundo quiere que saquen música, obviamente, pero eso va a ser así siempre. Tenemos esa fortuna en el género que hacemos y con el público que tenemos".
Agregando que gran parte de sus letras llega a ser autobiográfica: "Nuestra forma de abrazar la creación siempre es bastante autobiográfica. Buscamos conectar con lo que queremos contar y que nos represente. Todo lo que vamos viviendo se va colando en nuestra faceta como creadores. Cuando nos enfrentamos a la tarea de crear, aparece la mochila de lo que vivimos en México, Colombia, Argentina, Estados Unidos o España. La fortuna de nuestra profesión nos ayuda a enriquecer lo que vamos a hacer".
Del anonimato a la fama
Aunque no es algo en lo que piensan a menudo, sí son conscientes de cómo su vida ha cambiado. Reflexionaron sobre cómo han vivido estos cambios y sobre todo ese momento en que cayeron en cuenta de lo que estaban logrando.
"Es difícil verlo porque todo ha sucedido muy rápido, pero de forma gradual. En mi caso, fue cuando 6,000 o 7,000 personas decidieron ir a las seis de la tarde a vernos cerca de casa, en una tarde de 30 grados bajo el sol; les dio igual y la reacción fue tremenda. Eso ocurrió hacia el principio, con el disco La Noche o recién sacado Cowboys de la A3".
Continúa mencionando: "En ese momento dije: 'Si tanta gente se va a dar de hostias en la puerta para entrar con este calor a vernos, es porque quizás nuestro mensaje y nuestra manera de entender la música les está llegando'. Otros te dirán que fue cuando hicimos la primera Riviera, cuando salimos por primera vez de nuestra ciudad, al llenar una arena o simplemente al venir a tocar en una sala en México como el Lunario, que hubiera sido inimaginable".
Afirman que se sienten privilegiados de poder seguir creando música y conciertos: “En ese sentido el éxito es evidente, porque podemos dedicarnos a hacer lo que amamos”.
¿Cómo han sentido la conexión con el público?
El show en vivo es la forma más directa de conectar entre el público y el artista, pues aunque ahora las redes sociales crean una cercanía, el cómo los miran es algo que los ha marcado, como nos lo confiesan.
"Haciendo introspección, me parece muy interesante y poderoso los ojos de la gente cuando te están mirando. Ahí sienten muchas cosas; la mirada de una persona que te ve con admiración, o todo lo contrario, enseña mucho. Es el reflejo del alma. Últimamente le estoy dando mucha importancia a la mirada de una persona porque hay mucha información".
Así mismo, reflexionan sobre su proceso de creación de música y cómo este se divide en dos, cuando les pertenece solo a ellos y cuándo le pertenece a todos sus seguidores.
"Al menos como yo lo entiendo, tiene que ver con dos fases: una cuando creas y otra cuando sueltas. Cuando uno crea, ese arte no es compartido, solo pertenece a los cuatro y a la gente más allegada; es un sentimiento de pertenencia absoluta. Cuando el tema se publica, deja de formar parte de nosotros de una forma tan íntima y directa; pasa a formar parte de nuestras vidas al defenderla en escenarios".
Por último, mandan un mensaje tanto a sus seguidores como a los nuevos que lleguen al universo musical de Arde Bogotá.
"A los que ya habían venido: muchísimas gracias por seguir aquí; esta es vuestra casa y ojalá os quedéis muchísimo tiempo. A los que vienen por primera vez: bienvenidos, este es un sitio de paz, de libertad y de poder ser como somos".