Tras casi de dos horas, en las que el silencio permaneció en la sala A de la Teatrería, pues apenas unos suspiros se alcanzaron a escuchar durante el desarrollo de la obra, El hijo, en la que el planteamiento revela los alcances que puede tener la depresión cuando no se trata; el aplauso transformó la escena y Luis de Tavira, al subir al escenario a invitación de la productora Ana González, expresó el pensamiento que compartía con los protagonistas.
"La función esencial del teatro es la de hacernos más humanos, la obra es tremenda, al darnos cuenta que al fin entendemos que no entendemos y que es muy importante hacerlo", expresó el experimentado director, quien ya acompañaba a Marcus Ornelas, Alejandra Ambrosi, María Inés Pintado, Emiliano Velarde, Eduardo Candas y Vlad Grajales, cuyo trabajo actoral "tocó" el corazón y el alma del público que desde el inicio se adentro en la trama volviéndose parte de la historia.
"Tengo que agradecer a quienes encarnan esta historia y lo bien puesta que está", añadió De Tavira, padrino de la función al referirse a la trama que recién había terminado y que es dirigida por René Pereyra, quien además de disfrutar la historia desde las primeras butacas, también acompañó al elenco en el escenario.
La historia de Pedro, Sofía, Ana y Nicolás, en la cual se plantea a través de Nicolás, un chico de 17 años, el tema de la depresión y sus efectos cuando no se le pone atención al padecimiento. El chico de padres divorciados, pide cambiar su entorno al mudarse de la casa que comparte con su mamá; pero llegar a la historia que su padre tiene con su nueva familia al parecer tampoco es la solución, porque el problema va más allá que un cambio de casa.
La productora también invitó a Ariadne Díaz, esposa de Marcus Ornelas y madrina de la velada, al escenario. Ella con la voz entrecortada, comentó: "No sé si pueda hablar, llevo dos horas llorando".
Tras abrazar a su esposo compartió su experiencia :"Crecí en una familia donde vi a un abuelo triste, cuando a esa tristeza se le llama asi tristeza, lo vi sufrir mucho porque antes no se hablaba de esas cosas; y hoy a mis 40 años me conmueve enormemente que no haya tenido alguien a su lado. Crecí viendo a mi mamá también triste, crecí pensando que eso era normal, que la gente es triste, y cuando crecí esa tristeza me acompañaba, afortunadamente tuve un camino en el que la gente que me acompañó y hace 20 años tomó terapia con el psiquiatra", dijo la actriz.
Y añadió: "Es verdad, que todavía decir la palabra psiquiatra les retumba, la verdad no sabía si decir esto que nos vulnera mucho, pero desde que empezó la obra no he hecho otra cosa más que llorar, y me doy cuenta que nos falta tanto hablar de estas cosas, que normalizamos, les encontramos razones, creemos que la depresión se ve de una sola manera, solo cuando tienes una enorme soledad o cuando lloras, pero no es así tiene otras señales; y afortunadamente hay un brazo, gente que está preparada para guiarnos, si existe una vida después de la depresión y durante la depresión", dijo al tiempo que el público no perdía detalle de sus palabras.
La ovación volvió a escucharse en la sala, donde entre el público que había disfrutado y ya reflexionaba sobre la historia, estaban Bárbara Mori, el director Erik Morales y el productor Rubén Lara.
Y además
Una historia para verse
La puesta en escena se presentará hasta el 16 de diciembre con funciones viernes, sábado y domingo.
AJR