La noche de despecho y empoderamiento se vivió a lo grande en Monterrey con la llegada de Kany García al Auditorio Citibanamex, donde presentó un espectáculo dividido en actos que mostraron distintas etapas emocionales bajo el concepto de su “García Tour”.
El concierto arrancó pasadas las 21:30 horas con un público entregado desde el primer momento. Kany apareció en escena y lanzó un mensaje que marcó la línea de la velada.
“Buenas noches, Monterrey… qué deseo tan profundo de estar acá. Es un gusto distinto en México y no era para menos con esta gira que llevo tanto tiempo planificando; tenía una posibilidad de decirle a la gente que se abriera un poquito más”, comentó.
El primer acto apostó por una narrativa directa. Temas como “García”, “DPM”, “Una vida buena” y “La mala era yo” abrieron la noche con una respuesta inmediata del público. El bloque avanzó con “Puerta abierta” e “Inmueble”, antes de dar paso a un momento más íntimo con “Para siempre” en versión acústica.
Fue justo en esa interpretación cuando se vivió una de las postales más emotivas del concierto: una asistente se arrodilló para proponer matrimonio a su pareja en medio de la canción. Kany, desconcertada en un inicio, comprendió la escena segundos después y felicitó a la pareja, lo que desató una ovación generalizada.
El recorrido continuó con un popurrí que incluyó “Óxido”, “Mundo inventado” y “Remamos”, seguido de “Me quedo sola”. Más adelante, “Lamento” (acompañada de un violonchelo) y “Amor bonito” consolidaron el tono introspectivo antes de un cambio de dinámica.
La producción introdujo un segundo escenario, el llamado Stage B, donde Kany interpretó “Que vuelva” y “De bien a mal” en un formato más cercano. Ese desplazamiento reforzó la conexión con distintas zonas del recinto.
Uno de los segmentos más distintivos llegó con el set acústico de regional mexicano. “Fuera de servicio / La siguiente”, “Confieso”, “Muero” y “Lo que en ti veo” ofrecieron una lectura distinta de su repertorio, con arreglos que abrazaron sonidos tradicionales.
El piano tomó protagonismo con “Huir”, interpretada en solitario, seguida por una versión eléctrica de “Titanic”. La banda regresó al escenario principal para encender el ambiente con “La gatita”, antes de un popurrí que reunió “Aunque sea un momento”, “Soy yo”, “Hoy ya me voy” y “Alguien”.
El tramo final volvió a llevarla al Stage B con “Te lo agradezco” y “Agüita e’ coco”, para luego encarar el cierre con “A la niña que fui”. Tras una breve salida, el encore incluyó “La culpa”, con músicos incorporándose con panderos, y “Tierra mía”, tema que puso punto final a una noche marcada por la cercanía y la narrativa emocional.
nrm