Espectáculos

Festival City 2026, cinco años de música, nostalgia y lluvia

Querétaro vivió una jornada llena de rock, energía y momentos memorables con la presentación de bandas que hicieron vibrar al público de principio a fin.

A veces, los mejores festivales no son los más grandes ni los que tienen decenas de escenarios. A veces basta con un solo espacio, buena música y miles de personas dispuestas a cantar bajo el sol, la lluvia y la nostalgia. Así fue como el Festival City celebró su quinto aniversario el pasado 11 de abril en Querétaro, confirmando que se ha convertido en uno de los encuentros musicales más importantes del Bajío.

Mientras Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México continúan liderando el circuito de festivales en el país, Querétaro ha encontrado su propio lugar con una propuesta que ha sabido crecer sin perder su esencia. El Festival City entendió desde el principio que “menos es más”: un solo día, un escenario y una selección de bandas que conecta directamente con quienes crecieron escuchando rock en español y con quienes siguen encontrando en él un refugio.


Como ya es tradición, el Lienzo Charro Hermanos Ramírez abrió sus puertas desde el mediodía para recibir a miles de asistentes que, poco a poco, fueron llenando el recinto. El calor intenso de las primeras horas no impidió que desde temprano comenzara a sentirse esa energía especial,que solo tienen los festivales donde todos parecen hablar el mismo idioma: el de la música.

Los encargados de abrir la celebración fueron Rubytates, quienes con su mezcla de indie, pop y sintetizadores lograron poner a bailar a los más madrugadores. Después llegó Motel, una banda que inevitablemente despierta recuerdos. Sus canciones, que marcaron a toda una generación, sonaron como ese viaje directo a la adolescencia que nunca falla.

Con el paso de las horas, el festival tomó fuerza. La gente seguía llegando y el ambiente comenzaba a transformarse en una gran celebración colectiva. Little Jesus apareció con toda la frescura y energía que los caracteriza, mientras que Cuarteto de Nos provocó uno de los momentos más intensos de la tarde con ese estilo irreverente y explosivo que los ha convertido en una de las bandas latinoamericanas más queridas en México.

Uno de los momentos más especiales llegó con Bomba Estéreo. Antes de comenzar su presentación, la agrupación realizó un pequeño ritual con copal para “limpiar las malas energías”, una tradición que suelen hacer antes de subir al escenario. Como si el momento necesitara más misticismo, justo entonces comenzó la lluvia. Pero lejos de apagar el ánimo, el agua terminó convirtiéndose en parte del espectáculo. Nadie parecía dispuesto a moverse; al contrario, el público recibió cada canción como si la tormenta hiciera todo todavía más memorable.

Ya entrada la noche, Wolfmother tomó el escenario con ese poderoso sonido de rock stoner que hipnotizó al público entre riffs pesados y una vibra completamente envolvente. Después apareció División Minúscula, y bastaron los primeros acordes de “Sognare” para transformar el recinto entero en un coro gigantesco cargado de nostalgia.

Entonces llegó el caos perfecto: Molotov. La banda desató la locura total con su irreverencia característica y canciones que siguen funcionando como himnos de protesta y catarsis colectiva. El público brincó, gritó y cantó cada palabra como si el tiempo no hubiera pasado.

Para cerrar la noche, el festival guardó dos actos explosivos. Primero subieron The Hives, quienes ofrecieron probablemente el show más frenético de toda la jornada. Su vocalista, Pelle Almqvist, bajó del escenario para cantar entre la gente, provocando uno de esos momentos que quedan grabados en la memoria colectiva de un festival. Finalmente, Kinky fue el encargado de apagar las luces con una fiesta desenfrenada llena de clásicos como “A Dónde Van los Muertos”, “Hasta Quemarnos” y “El Paso del Gigante”.

Cinco años pueden parecer pocos, pero el Festival City ha demostrado que tiene identidad propia y un público fiel que sigue creciendo edición tras edición. Lo que alguna vez comenzó como una apuesta distinta en Querétaro, hoy es un festival consolidado que entiende perfectamente algo fundamental: la música también se disfruta mejor cuando se siente cercana, auténtica y compartida.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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