La visita de Tyler, The Creator a la Ciudad de México, en el contexto de su gira CHROMAKOPIA: The World Tour, derivó en una polémica que rebasó lo musical y abrió una discusión sobre privacidad en la era digital.
El artista estadounidense manifestó su inconformidad luego de que una librería capitalina compartiera imágenes captadas por sus cámaras de seguridad durante su paso por el establecimiento.
El caso se volvió público el sábado 18 de abril, cuando Tyler Gregory Okonma publicó en sus historias de Instagram una captura del video difundido por Polilla Librería, ubicada en la colonia Roma Norte.
En su mensaje, el rapero criticó la práctica de exhibir a clientes sin su consentimiento, incluso cuando se trata de figuras públicas.
"Tan molesto. Solo existiendo, viviendo, ocúpate de tus asuntos y de repente sabes que es material de cámaras de seguridad de ti... Quiero poder ignorar estas cosas pero voy a seguir siendo vocal al respecto. Todos saben cómo me siento con la relación que la gente cree tener con músicos/actores/etc solo porque les gustan algunas canciones o una película o ropa etc. No por aquí, el espacio personal debe respetarse sin importar cuántas letras sepas", escribió el artista en su cuenta de Instagram.
La controversia ocurre días después de sus presentaciones en el Palacio de los Deportes, donde ofreció conciertos como parte de su actual gira internacional.
Durante su estancia en la capital —los días 24 y 25 de marzo de 2026—, Tyler fue visto en distintos puntos de la ciudad, una práctica que él mismo ha dicho disfrutar: caminar, explorar y convivir con el entorno sin el aparato mediático de sus presentaciones.
En ese contexto, visitó Polilla Librería, donde, según publicaciones del propio establecimiento, hojeó libros, conversó con la encargada, firmó un ejemplar y expresó su respaldo a los espacios que promueven formatos físicos.
Inicialmente, la librería compartió el momento con un tono celebratorio en redes sociales, incluyendo imágenes del libro autografiado. No obstante, posteriormente difundió fragmentos de video provenientes de su sistema de vigilancia interna.
Esa segunda publicación fue la que detonó la reacción del artista, al considerar que la difusión de material de seguridad —más allá del contexto amistoso de su visita— vulnera su derecho a la privacidad.
jk