Luz Elena González es una reconocida actriz mexicana que recientemente estuvo presente en el programa de Yordi Rosado, donde habló sobre la maternidad.
Pues en la conversación reveló detalles sobre el diagnóstico que recibió sobre su hijo y cómo este le cambió la vida por completo.
Luz Elena González habla del autismo de su hijo
Fue a través de una reciente entrevista con el comunicador Yordi en donde habló sobre cómo su hijo Santiago fue diagnosticado con autismo, algo que le cambió la vida.
“Hasta al año nos dijeron en la guardería que tenía algo raro, pero porque la directora de la guardería tenía un hijo con autismo, entonces ella conocía estos síntomas y entonces los vio y lo llevamos con un neurólogo y sí dijo que tenía algo, pero no sabían qué era. Hasta los 8 años nos dieron un diagnóstico definitivo. Pensamos, bueno, yo ingenuamente pensaba que eso se le iba a quitar pasando la primaria. Dije: ‘Ay, no, pues a los 12 años ya listo. Esto fue nada más un proceso en el desarrollo de su niñez’, pero a los 8 años nos dicen: ‘Es una discapacidad’, o sea, esto no se le va a quitar nunca. Tiene autismo y una discapacidad cognitiva leve”.
Agregando: “Es un shock porque es una pérdida, es la pérdida de tus ilusiones, es la pérdida de tus expectativas, es la, o sea, si de por sí pierdes un poco la tranquilidad, es la definitiva, la pérdida definitiva de toda la tranquilidad que puedes tener y es el compromiso a tratarlo de sacar adelante. Pero yo tuve, como él tuvo, su proceso que tardó muchos años en asimilar realmente”.
Cabe señalar que su mayor preocupación era sobre cómo su hijo haría su vida y cómo podrían velar por él.
“¿Qué voy a hacer o qué va a hacer él cuando yo no esté? ¿Qué podemos hacer para que esté seguro y esté bien?”. Entonces fue una novela de tantos meses que me la pasé, creo, llorando en los camerinos. Mal. Y a quien veía y me preguntaban: “¿Cómo está tu hijo?”, que no sabían, era llorar y platicar.
Sobre su hijo revela que es muy sensible a los ruidos, además de que debe cuidar su alimentación.
“La comida tengo que checarla porque el estrés, la ansiedad, los medicamentos tengo que ir midiéndoselos con el tiempo para darle la cantidad correcta y que tartamudee menos. Con el tiempo fue bajando la agresividad porque luego pegan. Son como reacciones, como si fueran cortos circuitos en el cerebro, que te hacen soltar un golpe cuando ya los niños se sienten muy estresados o presionados. Entonces es como tranquilizarlo e ir aprendiendo con él en el camino porque, pues tú lo quieres tranquilizar y entonces está haciendo una pataleta y pues lo abrazas y lo contienes y es peor. Entonces es como hablar y hablar y hablar concreto, pero tratar de tranquilizarlos y ver dónde se sienten mejor”.