Alexandria Zahra Jones, conocida como Lexi Jones, hija del icónico músico británico David Bowie y la supermodelo Iman, rompió el silencio sobre los años más difíciles de su adolescencia: una etapa marcada por ansiedad, autolesiones, trastornos alimenticios, consumo de sustancias y tratamientos psiquiátricos que la mantuvieron lejos de su familia.
A sus 25 años, Lexi decidió contar su historia con una honestidad poco común entre los hijos de grandes figuras públicas. En un video compartido en redes sociales, relató que durante mucho tiempo sintió que no existía como individuo, sino únicamente como “la hija de”.
“Había adultos que no estaban interesados en mí como persona, solo en mi cercanía a algo más grande”, expresó. “No era Alexandria. Era un apellido. Era una extensión de un mito”.
Crecer bajo un apellido que pesa: cómo es ser la hija de David Bowie
Ser hija de David Bowie no es cualquier cosa. Bowie no fue solo un músico: fue un fenómeno cultural que marcó y sigue haciéndolo en la historia. Desde la creación de alter egos como Ziggy Stardust hasta discos históricos como The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, Heroes o Blackstar, su padre redefinió la identidad artística en la música contemporánea.
Su capacidad para transformarse constantemente, desafiar normas de género y reinventar el pop lo convirtió en una de las figuras más influyentes del siglo XX. Sin embargo, mientras el mundo celebraba al artista camaleónico, Lexi crecía intentando entender quién era ella misma.
“Es difícil construir una identidad cuando el mundo ya decidió quién eres antes de que tú lo hagas”, confesó.
Lexi explicó que su infancia se vió marcada desde intensas cuestiones mentales, como su primera crisis de ansiedad ocurrió antes de los diez años. Poco después comenzaron los problemas alimenticios y episodios de autolesión.
“Sentía que no era suficiente. No lo suficientemente inteligente, no lo suficientemente interesante, no lo suficientemente especial”, relató.
A los 14 años, sus problemas escalaron hasta el punto en que fue enviada a un programa terapéutico fuera de casa, el cual lo describió el momento como traumático: fue retirada de su hogar por especialistas que la llevaron a un centro de tratamiento en el que permaneció durante meses.
"Me estaba arreglando para ir a al escuela, cuando mi papá me entregó una carta, no recuerdo bien lo que decía más que la última linea "tenemos que hacerlo" y fue cuando dos hombres altos me tomaron y me dijeron "podemos hacerlo de la manera sencilla o la difícil" y elegí la segunda opción"
“Grité. Me resistí. Sentí que me arrancaban de mi vida”, recordó, "mis padres lloraban pero no hacían nada. Ahí estaba dentro de un carro con dos personas extrañas".
Aquellas personas que tomaron a Lexi la llevaron una terapia llamada "wilderness", donde pasó 91 días en un programa de “en la naturaleza”, viviendo en condiciones extremas, aprendiendo técnicas de supervivencia y enfrentando dinámicas estrictas que, según contó, no siempre comprendía.
"No podíamos saber que día era, no había relojes ni espejos. Solo podíamos comunicarnos una vez a la semana y con cartas. Aprendí sobre la confianza en uno mismo pero yo no pedí eso, yo quería estar ahí. Solo quería volver a sentirme como una chica de nuevo."
Ante ello, reveló que tras ese tiempo creyó que regresaría a casa pero no fue así, Lexi regresó a Utah, donde se mantuvo en un nuevo centro de protección, donde tenía que contar las veces que iba al baño, ser vista mientras dormía.
Durante el tiempo que estuvo ahí, reveló que deseo estar con su padre, ya que, durante ese entonces, él ya presentaba su enfermedad de cáncer hepático, incluso "desee estar ahí con él":
"Pasó el tiempo y mi padre murió y yo no estuve ahí, estaba en el programa"
En 2014, David Bowie fue diagnosticado con cáncer hepático, enfermedad que mantuvo en privado. Dos años después, en enero de 2016, el mundo recibió la noticia de su muerte apenas días después del lanzamiento de Blackstar, su último álbum.
“Había hablado con él dos días antes. Me dijo ‘te quiero’. Yo le dije ‘te quiero’. Y después vi que el comunicado decía que murió rodeado de su familia… y yo no estaba ahí”, confesó.
Esa frase la marcó profundamente. Procesar el duelo lejos de casa y dentro de un sistema estructurado de tratamiento hizo que la experiencia fuera aún más compleja.
“Me dijeron que estaba en la ‘fase de duelo y pérdida’. Como si el dolor pudiera organizarse en una categoría”, explicó. "Después me fui del internado a los 16".
La hija del intérprete de “Life on Mars?” también habló abiertamente sobre su consumo de alcohol y drogas durante la adolescencia. Aclaró que no se trataba de rebeldía juvenil.
“No estaba experimentando. Estaba escapando”, dijo con contundencia.
Señaló que la presión de ser “la hija de una leyenda” la hizo sentir constantemente observada y comparada. Cada error parecía amplificado por el apellido que llevaba.
El legado de Bowie, visto desde casa
Aunque el mundo conocía a Bowie como un artista visionario, para Lexi era simplemente su padre. En entrevistas pasadas, Iman ha descrito al músico como un hombre profundamente familiar, reservado y protector de su vida privada.
David Bowie intentó mantener a su hija alejada del foco mediático. A diferencia de otras familias de celebridades, la infancia de Lexi fue mayormente privada. Sin embargo, el peso simbólico del apellido seguía presente.
“Mi padre era humano. Pero para el mundo era inmortal”, reflexionó.
Tras años de altibajos, Lexi ha comenzado a canalizar su experiencia a través del arte. Lanzó su álbum debut Xandri y se ha involucrado en la pintura y la ilustración como formas de expresión personal, algo que encontró durante sus años en el internado.
“No quiero huir del legado. Solo quiero que mi historia también exista”, afirmó.
Hoy habla de resiliencia, de terapia y de autoconocimiento. Reconoce que su pasado fue oscuro, pero también que le permitió desarrollar una comprensión profunda de sus emociones desde muy joven.
El testimonio de Lexi no solo revela los desafíos de crecer en una familia famosa, sino también la fragilidad que puede esconderse detrás del privilegio aparente.
Mientras el legado artístico de David Bowie sigue celebrándose en exposiciones, reediciones y homenajes, su hija construye el suyo propio, lejos del brillo glam rock, intentando demostrar que su identidad no se limita a un apellido que cambió la historia de la música.