Hay lugares que el tiempo no consigue borrar de la memoria. Para Intocable, un tramo de la carretera a Reynosa representa uno de los capítulos más dolorosos de su historia, pero también el sitio donde permanecen los recuerdos de tres compañeros que jamás han dejado atrás.
A más de 27 años de aquel trágico accidente que cambió para siempre el rumbo de la agrupación, Intocable decidió restaurar las cruces que fueron colocadas en el lugar donde perdieron la vida tres de sus integrantes.
La renovación de este espacio fue supervisada por el promotor Héctor Caballero, quien se encargó de que las cruces dedicadas a Silvestre Rodríguez, José Ángel Farías y al coordinador José Ángel González recuperaran su dignidad y volvieran a lucir como un homenaje permanente a quienes fueron parte fundamental de la historia de la agrupación.
El paso de los años, el intenso sol del noreste y las condiciones del lugar habían deteriorado las cruces, pero no el recuerdo de quienes dejaron una huella imborrable en sus compañeros.
Hoy, ese sitio vuelve a tener una imagen renovada. Y aunque para miles de automovilistas puede ser solamente un punto más en la carretera, para los integrantes de Intocable representa mucho más: es el lugar donde una parte de su historia se quedó para siempre.
¿Cómo fue el accidente donde murieron tres integrantes de Intocable?
Todo ocurrió el domingo 31 de enero de 1999. La agrupación regresaba de una gira por Texas cuando la camioneta en la que viajaban sufrió un accidente a la altura del municipio de China, Nuevo León. Una de las llantas traseras estalló y provocó que el vehículo perdiera el control y volcara.
El percance cobró la vida de tres integrantes del equipo. Ricky Muñoz y René Martínez, fundadores y líderes de Intocable, sobrevivieron, pero las heridas físicas fueron apenas una parte de lo que tuvieron que enfrentar. La pérdida de sus compañeros dejó una profunda marca en la agrupación y puso en duda incluso su continuidad.
El dolor, sin embargo, terminó transformándose en música. Intocable regresó a los estudios y grabó el álbum “Contigo”, un trabajo que quedó marcado por aquella tragedia y que incluyó una de las canciones más emotivas de su historia: “El amigo que se fue”.
Desde entonces, han pasado miles de escenarios, conciertos, discos y canciones. Intocable se convirtió en una de las agrupaciones más importantes de la música regional mexicana, conquistó grandes escenarios y logró construir una carrera que se mantiene vigente hasta nuestros días.
Pero entre cada éxito y cada celebración, hay recuerdos que permanecen. Por eso, restaurar estas cruces representa mucho más que arreglar un monumento deteriorado por el tiempo.
Es regresar a un lugar donde comenzó uno de los capítulos más difíciles de su historia. Es mantener vivos los nombres de quienes alguna vez compartieron carretera, escenario, sueños y amistad.
Es recordar que detrás de una agrupación que ha llenado estadios y ha recibido grandes reconocimientos, también existe una historia de pérdidas, de dolor y de compañeros que nunca fueron olvidados.
Las nuevas cruces permanecerán nuevamente a un costado de la carretera a Reynosa, como un homenaje silencioso para quienes pasan por ahí y como un recordatorio para Intocable de sus propias raíces.
Porque hay personas que dejan de estar físicamente, pero nunca se van del todo.
Y cada vez que Intocable sube a un escenario, cada vez que suena un acordeón y miles de voces cantan sus canciones, también hay un recuerdo que viaja con ellos.
El recuerdo de tres compañeros que, aunque ya no están, siguen formando parte de la historia de Intocable.
mrg