A más de una semana de la muerte del animador mexicano Luis de la Rosa Obregón, ocurrida el 24 de junio en Annecy, Francia, la familia no tiene respuestas — y está dispuesta a alzar la voz hasta conseguirlas.
En entrevista con Radio Fórmula, Carlos Figueroa, primo del padre del animador, rechazó con dureza la hipótesis de suicidio que manejan las autoridades locales, denunció una investigación deficiente plagada de contradicciones y lanzó un llamado directo al gobierno mexicano para que ejerza presión sobre las autoridades francesas.
¿Por qué la familia de Luis de la Rosa desacredita que la muerte haya sido por suicidio?
La familia tiene razones concretas para dudar de la versión oficial, y Figueroa las expuso:
"No están haciendo nada porque ellos nada más quieren dar a entender que fue un caso de suicidio, que absolutamente no fue eso para nada, y tenemos muchas razones para saberlo, para lavarse las manos y cerrar el caso."
Entre esas razones, la familia señala que Luis de la Rosa no consumía alcohol ni drogas, que era una persona descrita por todos quienes lo conocían como "muy alegre" y que al momento de su muerte se encontraba en el momento más prometedor de su carrera: presentando Ash Raider World, su proyecto personal de serie animada, en uno de los festivales de animación más importantes del mundo.
"Era su momento, era la cima de lo que había trabajado durante años", señaló la familia.
Las dudas de la familia no son solo emocionales — tienen sustento en hechos concretos que Figueroa detalló en la entrevista. Las autoridades francesas les informaron que en la zona del accidente no hay cámaras de vigilancia y que el tren tampoco contaba con cámara frontal.
Sin embargo, cuando el propio Figueroa y el padre de Luis fueron al lugar, descubrieron que el tren sí cuenta con cámaras laterales y posiblemente frontales:
"Preguntamos si el tren tenía una cámara frontal, dijeron que no en el reporte de la investigación. Sin embargo, nosotros fuimos y vemos que el tren sí cuenta con cámaras laterales y seguramente frontales también, de acuerdo a la información que encontramos", relató.
A esto se suma la presión de la funeraria: según Figueroa, ya existe una gestión avanzada para proceder con la cremación y entregar los restos a la familia, lo que interpretan como un intento de cerrar el caso antes de que haya claridad sobre lo ocurrido.
Los únicos testimonios que la familia ha podido recopilar por cuenta propia son los de dos o tres vecinos que escucharon el claxon del tren y vieron llegar a la policía y a la ambulancia, sin más detalles sobre lo ocurrido antes del impacto.
El llamado al gobierno mexicano para ayudar en la investigación
Figueroa fue directo al señalar el vacío institucional que siente la familia:
"Quisiéramos que hubiera más presencia y más apoyo de nuestro país y que ejerza también presión sobre las autoridades locales para que se hagan bien las cosas", declaró.
Hasta el momento, ni la presidenta de México ni el gobernador de Sonora se han pronunciado públicamente sobre el caso.
La única autoridad con quien la familia ha tenido comunicación es la embajadora de México en Francia, Blanca Jiménez, quien ha expresado estar al pendiente del caso y dijo haber solicitado una investigación desde el primer momento.
La familia también aclaró otro punto: han circulado en redes solicitudes de apoyo económico que ellos no hicieron:
"Agradecemos su comprensión, sus oraciones y el respeto hacia nuestra privacidad durante este proceso de duelo. El cariño que tantas personas han manifestado hacia Luis es un consuelo que permanecerá siempre en nuestros corazones", expresaron, pidiendo que no se difundan rumores ni información no verificada sobre las circunstancias de su muerte.