Lo que comenzó como una serie de declaraciones públicas ha cruzado la frontera de lo mediático para instalarse en lo jurídico. Esto es lo que sabemos sobre los nuevos detalles de una nueva batalla legal.
El pasado 12 de febrero de 2026, José Manuel Figueroa formalizó una demanda civil por daño moral contra Imelda Tuñón ante la Oficialía de Partes de la Ciudad de México tras las graves acusaciones que hizo la viuda de Julián Figueroa, medio hermano del cantante.
¿Cuánto dinero está pidiendo José Manuel Figueroa?
Este conflicto emana de señalamientos públicos que hizo Tuñón, en donde vinculan al cantante con un presunto abuso sexual relacionado con su fallecido hermano, Julián Figueroa; acusaciones que José Manuel ha calificado como falsas y profundamente lesivas.
El juicio busca determinar la responsabilidad de Imelda Andrea Garza Tuñón en la afectación de los siguientes activos del demandante: El impacto de las declaraciones en su imagen pública, así como el sufrimiento emocional derivado de los señalamientos y la búsqueda de una indemnización económica o una rectificación pública que restaure su nombre.
En esto último señala que la demanda por daño moral busca una reparación del daño por 5 millones de pesos, y habló sobre las cancelaciones de shows a raíz de los audios expuestos por Tuñón, lo que impactó en su labor como artista.
Para el intérprete este movimiento legal trasciende lo personal. En un contundente posicionamiento público, Figueroa enfatizó que su motivación principal es la protección de la memoria de Julián Figueroa.
"Los derechos y la dignidad de una persona fallecida no terminan con su partida. A nosotros, los que quedamos, nos toca proteger su legado y defender su honor", declaró el cantante.
Las reacciones de Figueroa ante las acusaciones
José Manuel manifestó una mezcla de indignación y tristeza, dirigiendo palabras directas a la demandada al cuestionar el intento de "empañar el recuerdo" de quien fuera su pareja. Además subrayó que el impacto de estas "mentiras" afecta a terceros inocentes dentro del núcleo familiar, quienes terminan siendo víctimas colaterales de la controversia.
Con la frase “la ley es el refugio al que debemos acudir”, Figueroa cierra filas en torno a tomar acciones, siempre, por al vía legal. El caso queda ahora en manos de los jueces, quienes deberán evaluar las pruebas y determinar si las declaraciones de Tuñón constituyen efectivamente un daño moral que deba ser reparado conforme a derecho.
KVS